Perdió la audición y quiere contar lo que siente en un cortometraje
Bárbara Borello Castillo perdió el 80% de su capacidad auditiva; busca recaudar fondos para un film que genere consciencia sobre la hipoacusia
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Bárbara Borello Castillo tiene 27 años y perdió su capacidad auditiva a los 3 años. Desde entonces, escucha las voces y los ruidos a su alrededor como sonidos lejanos. "Me sentía incomprendida y eso me enojaba, me daba tristeza e impotencia", confiesa en una entrevista a LA NACION. Desde los 3 hasta los 7 años vivió en silencio. Nadie sabía qué tenía.
"Se dieron cuenta las maestras del Jardín, porque me veían distraída y a los 7 recién me pusieron los audífonos. Hice primer grado leyendo los labios", recuerda Bárbara, quien sueña con poder filmar un cortometraje para mostrar cómo se vive el mundo desde su perspectiva.
Ella relata que, después de una serie de tratamientos los médicos descubrieron que había perdido el 70% de su capacidad auditiva, producto de una intoxicación por los medicamentos que tomó al contagiarse el virus de la varicela y la rubeola. Los audífonos le permitieron cambiar su perspectiva del mundo, comenzar a amigarse con su realidad y desmitificarla. Pero su hipoacusia es progresiva, con lo cual con el tiempo, ese 70% se convirtió en 80% y hoy es candidata a un implante coclear para su oído izquierdo: la solución que le permite soñar con escuchar cada vez mejor.
"Lo primero que escuché cuando me puse los audífonos fue el canto de los pájaros", cuenta Bárbara y se le dibuja una sonrisa. "Me empecé a asustar porque había muchos sonidos que no entendía qué eran así que le agarraba la mano a una amiga que me acompañó a ponérmelos y le preguntaba: '¿qué es eso?". Ella estaba volviendo a percibir la realidad en toda su dimensión y llevaba los audífonos, su solución, con orgullo: "Andaba con dos rodetes y les ponía stickers a los audífonos, carcasas fucsia... ¡Que se vean!".

Tiene ese día grabado en su memoria. "Después fuimos al colegio. Yo me peleaba con mis compañeros porque creía que todos hablaban mal de mi, estaba perseguida, sentía el mundo en contra. Ese día vi que una chica le dijo un secreto a la amiga que me había acompañado y yo lo escuché: le había preguntado qué tenía yo en los oídos", cuenta Bárbara, quien explica que su condición se había convertido en una traba a la hora de relacionarse con los demás.
"Al no escuchar, estás todo el tiempo en un estado de alerta interna. En estos casos es muy importante el entorno y el rol que cumple la familia y el colegio. Plantear pautas: que se les hable pausado y de frente, que los ayuden a asociar los sonidos con los hechos, que en los colegios se los siente adelante...", cuenta Micaela Constanzo, audióloga referente de MED-EL, que resalta también la importancia de detectar esta condición en forma temprana "para generar inclusión y desarrollar el lenguaje; y esto lo hacemos por el estímulo del medio que en general es auditivo; si no puedo recibir los sonidos, no puedo procesarlos y nos los aprendo". Y resumió: "Pero es importante resaltar que la audición es el único sentido humano que, al momento, se puede reemplazar por la tecnología".
Su historia, al cine
Bárbara no quiere solo escuchar. Quiere hacer ruido, dar a conocer cómo vive para que la gente a su alrededor pueda entenderla. Tiene la convicción de que si otros pueden ver cómo percibe la realidad, van a poder acompañarla. "Me sentía incomprendida y no es porque la gente no quiera entender, es porque no lo viven y la mejor forma de vivirlo es escucharlo y sentirlo. Quería hacer algo real con ese sonido que es subjetivo, así que me contacté con un ingeniero de sonido y lo logró imitar", explica Bárbara que tiene el objetivo de que "el público pueda ponerse en las orejas del otro, conocer sus miedos, inseguridades y así poder involucrarse con su problemática".
Y apostó a pleno. Abrazó su historia y salió a buscar formas de llegar a más oídos para que sean más los que conozcan su condición y ayudar así a otros en la misma situación. "Estudié cine y no encontraba una historia para contar, hasta que me animé a contar cómo es escuchar con los audífonos. Fue un proceso de adaptación y aceptación personal. Así nació Claramente: lo que tu oído no escucha la mente lo aclara" y ese es el motivo por el que la protagonista se llama Clara en un juego de palabras que pretende mostrar no solo la importancia de que "nos hablen claramente", sino también el rol que juega la cabeza para complementar, a partir del contexto, los distintos mensajes.
Para poder llevar ese sueño a la pantalla, Bárbara se suscribió a Ideame: una plataforma de financiamiento colectivo que invita a la gente a participar del proyecto, como si fueran productores. Pero tiene un plazo: 12 días. Necesita recaudar $150.000 antes del 19 de octubre y, hasta el momento, consiguió cerca de $53.000. Si no alcanzan la cifra pautada para esa fecha todo lo recaudado vuelve a sus colaboradores. Sería volver a foja cero.
"Estamos intentando sumar voluntades. La idea es invitar a todos a formar parte de esta causa social que es muy noble; sumarse a esta realidad que hay que difundir. La hipoacusia es una discapacidad que no se ve pero cuanto más se hable y más se conozca, mejores van a ser los beneficios y la calidad de vida de los hipoacúsicos porque se van a poder sentir más acompañados", explica María Victoria Sabella de MED-EL, la empresa patrocinadora de Claramente.
"Yo siento que estoy en esta vida para algo grande", dijo la directora, que está tomando consciencia de la dimensión del proyecto, que no solo pretende reflejar su experiencia sino la de muchos otros que enfrentan lo mismo. Esta es una realidad que afecta al 18% de la población argentina. "No sabía que había tanta gente que tenía lo mismo que yo, ahí dije: 'esto tiene que ser masivo. Somos muchos los que queremos decir lo mismo", destaca Bárbara, que pretende llevar su cortometraje a festivales para ampliar el alcance del mensaje que se centra en el costado más tierno de esta condición.

"Un día se me acercó una chica de 12 años, Manuela Bertero, y me ofreció darme todos sus ahorros porque les quería contar a sus amigas lo que estaba viviendo. Eso te da fuerza", cuenta Bárbara que, con este gesto, dejaba de sentirse "única". Incluso, el papá de Manuela les cedió su restaurante para hacer una cena para recaudar fondos.
Con ese empuje, Bárbara empezó a trabajar para hacer su sueño realidad y le presentó el guión a Candela Vetrano y Benjamín Rojas que, al leerlo, aceptaron sumarse al proyecto que también contará con la participación de Carlos Portaluppi, Andrés Pomato, Joaquín del Mundo (Jeites) y Nicolás Borello Castillo, el hermano de Bárbara, que compuso un tema para el cortometraje y que ya le había dedicado una canción a su hermana. El tema se llama "Sueños locos", frase que esta luchadora tiene tatuada en el brazo.
¿Cómo ayudar a financiar Claramente? http://www.idea.me/claramente
Un vídeo publicado por Joaquin Del Mundo (@joaquinvarelahalbach) el
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