
Pistas forenses para reconocer un cuerpo
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Un cadáver carbonizado o en estado de depredación supone, en una investigación criminal, un nuevo escollo y más interrogantes. No obstante, esto no significa que los caminos hacia la verdad real se cierren. Muy por el contrario.
La ciencia forense -en especial, en los Estados Unidos, la meca de la tecnología aplicada a la criminalística- está en condiciones de identificar cuerpos o restos humanos incluso en un avanzado estado de descomposición.
En nuestro país, el caso prototípico de un cadáver carbonizado identificado por la vía forense es el del fotógrafo José Luis Cabezas, cuya identificación preliminar tomó apenas unas pocas horas.
El médico forense Osvaldo Raffo, perito de la Corte Suprema de Justicia, aseguró a La Nación que los investigadores del FBI norteamericano están en óptimas condiciones para determinar la identidad de los dos cadáveres hallados en Modesto.
Los cuerpos, afirmó Raffo, poseen múltiples características perennes, tanto genéticas como biométricas. Entre ellas, destacó el análisis de ADN, que en un plazo de dos semanas, como mínimo, ofrece resultados indiscutibles: "En los Estados Unidos se han obtenido resultados incontrastables de huesos extraídos de hornos crematorios", explicó.
En segundo lugar, Raffo destacó las características odontológicas: "Los arreglos dentarios metálicos o plásticos resisten la acción del fuego; el análisis de la dentadura es vital, porque ésta se conserva en un cadáver carbonizado y obra como un verdadero mapa, tanto por las particularidades reconocibles en las piezas como por los arreglos o las extracciones", resaltó.
A continuación, la identificación es posible a partir de la necropapiloscopia, esto es, la reconstrucción de los pulpejos de los dedos. Es que, contra lo que se suele creer, las huellas dactilares no son sólo una característica cutánea, sino que su impronta llega hasta la dermis.
Otros métodos complementarios ayudan a identificar un cadáver. Con las huellas radiológicas se trata de establecer el pasado vital del cuerpo a partir de la historia clínica de la víctima: se realiza una radiografía del cuerpo con el objeto de buscar marcas de fracturas o implantes metálicos, y la ausencia de órganos menores, como el apéndice o las amígdalas.
También se estudian los caracteres cromáticos con los que, de acuerdo con el grado de carbonización del cuerpo, se intenta determinar si persisten rastros de color en cabellos, piel e iris.
Además, se puede recurrir a la reconstrucción de rostros:en los Estados Unidos, explicó Raffo, hay verdaderos artistas plásticos, a los que se conoce como "escultores", capaces de observar la calavera y, a partir de ella, hacer un modelado facial.
Por último, se explotan absolutamente todos los caracteres particulares, como el uso de aros, pulseras y otros elementos que puedan haber subsistido en la escena del hallazgo del cuerpo o que, con la acción del fuego, puedan haber dejado alguna marca identificable.
Todos estos estudios, aclaró finalmente Raffo, se realizan en el momento de la necropsia.
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