
Puerto Madero: el más joven y el más caro
Acaba de cumplir dos décadas y ya cuenta con una población cercana a 12.000 personas; cómo es vivir y trabajar en el barrio más internacional de Buenos Aires
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Con 20 años recién cumplidos, en sus 170 hectáreas Puerto Madero suma casi 12.000 residentes, muchos de los cuales lo eligieron para unificar su vida personal y profesional, tendencia que se afirma en los Estados Unidos y algunos países europeos.
Puerto Madero es el barrio porteño más joven y de mayor prestigio y reconocimiento en el exterior, buscado por extranjeros para invertir e instalarse temporariamente. "La mayoría de los que vienen a trabajar a la Argentina recalan en este sector, por su seguridad y ubicación, a pasos del Centro y de los principales accesos", explica Vanesa Leibas, vecina y directora de Nuevo Madero ( www.nuevomadero.com ), el site de Puerto Madero.
Una de las primeras vecinas del lugar es Mirta Susana Fernández, abogada que instaló su hogar y su estudio jurídico allí. "Muchos son los motivos que me unen a este barrio. Uno es la proximidad con la mayoría de los juzgados. Por ejemplo, cuando el tránsito está complicado puedo ir a pie a los juzgados de Tribunales y Comodoro Py. Eso facilita mi trabajo, es calidad de vida", sostiene Fernández, vicepresidenta de la asociación de vecinos del barrio, que allí plantó bandera en 1996.
Pero no todo fue tan sencillo; al comienzo vivir en Puerto Madero resultaba una odisea. "Cuando le dije a mi padre que venía a vivir aquí no podía entenderlo, él tenía la imagen de los viejos docks, medio derruidos e infestados de ratas. Me acuerdo lo que me costó convencerlo. Mi primer departamento lo he tenido del otro lado del dique, en el sector Este, hace casi catorce años. Por aquel entonces todo era distinto: hasta aquí no venían ni los taxis; para conseguir alguno había que caminar hasta la avenida Independencia. Hoy las cosas son distintas. Pero no fue lo único que se modificó; por aquellos años lo que ahora es el sector Oeste (entre los diques y el río, con gran cantidad de edificios en obra) era un gran pastizal. Dicho de otra manera: era naturaleza pura, tanto que en los balcones era habitual encontrar garzas haciendo sus nidos y criando los pichones de cara al río", recuerda Fernández con nostalgia.
Pero entonces no todos apostaban al lugar; Alejandro Ginevra, presidente de GNV Group, desarrollador de Madero Harbour (uno de los proyectos mixtos en construcción en dique 1), recuerda que el inolvidable cocinero Carlos Alberto Gato Dumas rechazó una propuesta gastronómica. "Un día lo llamé al Gato para invitarlo a poner un restaurante en esta nueva zona y no quiso saber nada: No me hagas perder tiempo ni plata, me dijo. Hoy, Puerto Madero es un polo gastronómico destacado", dice Ginevra.
El empresario vive en el barrio desde 1993 y en él desarrolla su actividad. "Mi padre fue un precursor aquí. En 1992, a nuestro grupo –una empresa familiar– le adjudicaron las 20 hectáreas del dique 1 y a partir de entonces se empezaron a desarrollar obras. Primero las subdividimos en dos grandes lotes; más tarde en 13 parcelas, y luego las vendimos. Trazamos las calles y las construimos, hicimos la plaza y hasta la infraestructura. Unos años después de la adjudicación del dique 1 compramos las tierras de la cabecera, donde luego levantamos el Malecón, uno de los edificios más premiados de Puerto Madero", rememora Ginevra.
Y amplía: "Lo que falta son proyectos destinados a los servicios; aquí, en el lado Este, aún resultan insuficientes los locales gastronómicos, los supermercados y los centros comerciales. Pero una de las principales carencias son las instituciones educativas".
Para Silvina Nicastro, diseñadora gráfica que vivió durante cuatro años en Puerto Madero, el barrio propone un estilo de vida diferente. "Vivir en Puerto Madero es como hacerlo en un country. En plena ciudad salíamos a caminar tranquilos e íbamos a las plazas a cualquier hora sin pensar en la inseguridad, era una vida distinta. Y aunque estás a pasos del Centro, para todo tenés que utilizar el auto, sea para ir a comprar alimentos o para llevar a la escuela a los chicos. Diría que es un barrio que no fue pensado para familias con hijos pequeños; faltan escuelas, clubes y lugares de entretenimiento, pero a pesar de eso la calidad de vida es muy buena. Ya hace unos años que nos mudamos, precisamente por la falta de opciones para los chicos, y la verdad es que extraño mucho la seguridad que nos ofrecía", explica Silvina.
Y agrega: "Cuando llegamos allí con mi marido aún no teníamos hijos y la vida se presentaba como soñada. Pero a medida que los chicos nacieron y fueron creciendo comenzaron a complicarse las cosas, pero eso no era una realidad sólo nuestra; muchos vecinos enviaban a sus hijos a colegios de Capital o del Gran Buenos Aires. En síntesis, es un lugar ideal para parejas solas. De ahí que con mi marido pensemos volver a vivir ahí cuando ellos crezcan y hagan su vida"."
Santiago Olmedo, ejecutivo de una empresa de seguros radicada en la zona, está convencido de que trabajar en ese barrio mejora la calidad de vida. "Desde que la empresa se mudó a este lado de la ciudad disfruto mucho más de mi horario de almuerzo y hasta de mis tiempos laborales. Tal vez lo más gráfico sea que en otros momentos pasear con mi familia por la zona donde se encontraba mi trabajo era algo tedioso para mí, pero hoy es un placer, ya que lo relaciono con vivencias placenteras y total seguridad", explica Olmedo.
También, clase media
Hoy, el lugar es buscado para vivir y trabajar, pero también para realizar actividades físicas, en las inmediaciones del parque Micaela Bastidas. Cada atardecer, cuando el sol empieza a caer, más de medio centenar de deportistas entra en acción. "Venimos porque es un sitio seguro para entrenarnos, ya que casi no hay antecedentes delictivos, y porque su relieve nos ofrece cuestas y un amplio trayecto para probar distintos niveles de exigencia", explica Adriana, que prefiere no dar su apellido. Agrega: "Cada vez somos más, hace años sólo éramos un puñado, hoy los grupos de entrenamiento se multiplican mes a mes".
Por su parte, Leibas asegura que existe un imaginario colectivo que piensa en Puerto Madero como un barrio para pocos: "La gente cree que son todos inversores o millonarios los que compran aquí, pero también hay gente de clase media. Es más, los primeros en llegar, los pioneros, eran personas que venían de la zona sur de la ciudad. Este mismo prejuicio es el que en muchos aspectos nos margina, por ejemplo, si vas a comprar algo y tenés que pedir un flete. Mejor decir que es San Telmo, si no te recargan un 20%. En muchas reuniones y hasta en la facultad, cuando uno dice que vive en este barrio no faltan las caras raras y las pequeñas discriminaciones".
Por las nubes
Los tres edificios más altos de Buenos Aires se encuentran en Puerto Madero:
Renoir Residencias de Altura, con 50 pisos y 175 metros (su entrega está prevista para fines de este año). Le siguen la torre Mullieris y la segunda de Raghsa, que se adjudican metrajes similares (entre 170 y 175 metros de altura).
Sucede que tanto en la Argentina como en el exterior, los arquitectos y desarrollistas compiten por ganar la carrera del edificio más alto. Esta lucha permanente hace que los registros varíen todo el tiempo y que los profesionales se valgan hasta de las antenas para sumar metros en la carrera hacia las nubes.
Bien verde
Puerto Madero es el barrio con más espacios verdes de la ciudad de Buenos Aires; esto lo convierte en un gran pulmón natural donde conviven plazas, parques, la Reserva Ecológica, los diques y el río.
Esos espacios suman unas 20 hectáreas, distribuidas en dos grandes parques (Micaela Bastidas y Mujeres Argentinas), algunas plazas menores (Virginia Bolten, Reina de Holanda, Raquel Forner, Fenia Cherkoff y María Eva Perón) y otros sectores entre el anfiteatro y los bulevares.
Al súper, por Internet
La mayoría de los vecinos sólo compra lo urgente y necesario en los negocios próximos a sus hogares, ya que aseguran que en Puerto Madero todo es más caro. "Para los que no tienen auto una buena opción es hacer las compras de supermercado por Internet. Ir al súper del barrio resulta mucho más costoso; yo, desde hace un tiempo, hago mis compras online", cuenta la vecina Vanesa Leibas.
La calle más nueva
Se abrió en dique 1 y se llama Niní Marshall. La denominación surgió luego de una encuesta entre los vecinos (votaron casi 7000 personas); tenían que elegir entre siete argentinas notables: Ana Díaz, Camila O’Gorman, Aurelia Vélez, Alejandra Pizarnik, Rebeca Gerschman, Niní Marshall y María Luisa Bemberg. Ganó la inolvidable humorista.
A la carta
En Puerto Madero existen 94 locales gastronómicos y la mayoría se encuentra en la zona oeste del barrio; ofrecen tanco cocina internacional, étnica y de autor como la tradicional parrillada argentina. Un almuerzo prudente ronda los 65 pesos; para comer de noche hay que calcular no menos de 90 pesos.
Números
Residentes: 12.500 (cifra provista por la Corporación). Los vecinos estiman que rondan los 10.000
Personas que trabajan en el lugar: 33.000
Estudiantes: 14.000
Circulación diaria de personas: 30.000
Fines de semana: 100.000
Bancos: 14 (10 de ellos, cajeros automáticos)
Comercios: 57
Farmacias: 5
Establecimientos educativos: 2 (Universidad Católica Argentina e Instituto Tecnológico de Buenos Aires)
Iglesia: 1
Museos: 2
Galerías de arte y centros de exposiciones: 2
Cines: 8 (1 complejo, Cinemark)
Salas de espectáculos: 3 (Faena Hotel, Hotel Madero y Madero Tango)
Hoteles: 3 (Faena+Univers, Hotel Madero Sofitel, Hilton)
Restaurantes y confiterías: 94
Plazas: 3
Metros y millones
11 fueron los premios que recibió la Corporación Antiguo Puerto Madero durante 20 años.
Para fines de 2010 se prevé que Puerto Madero tendrá unos 2.200.000 m2 construidos, lo que presentará inversiones que rondarán los 2000 millones de dólares.
Hasta el momento, en Puerto Madero existen alrededor de 1.100.000 m2 construidos, que se suman a otros 950.000 m2 en construcción.
Valor del m2 a estrenar: de 3500 a 5500 dólares.
Valor del m2 usado: de 2500 a 3500 dólares.
Valores de alquiler de un ambiente: de 1500 a 2000 pesos.
Lugares de interés
- Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, Aimé Painé 1700 (esquina con Rosario Vera Peñaloza); misas, lunes a sábado, a las 19; domingos, a las 11 y 19. Secretaría parroquial, martes a viernes, de 17 a 20.30; 4576-7654.
- Centro Comunitario y Templo Beit Jabad Puerto Madero, en la esquina de la Avenida de los Italianos y Azucena Villaflor, justo en el límite con la Costanera Sur.
- Buque Museo Corbeta Uruguay, Juana M. Gorriti, dique 4. Se lo puede visitar todos los días, de 10 a 21 (bono contribución, $ 1).
- Buque Museo Fragata Sarmiento, Juana M. Gorriti, dique 3. Visitas, lunes a viernes, de 9 a 20; sábados y domingos, de 9 a 22 (bono contribución, $ 2).
- Centro de Museos de Buenos Aires, Avenida de los Italianos 851, Costanera Sur. Visitas, de lunes a viernes, de 14 a 18; sábados y domingos, de 12 a 18 (bono contribución, residentes $ 1; extranjeros, $ 3). Informes: 4516-0943/4.
- Colección Amalia L. de Fortabat, Olga Cossettini 141, dique 4 ( www.coleccionfortabat.org.ar ). De martes a domingos, de 12 a 21 (entrada, $ 15 pesos; para menores de 12 años, jubilados, estudiantes y docentes con acreditación, $ 8).
- Pabellón de las Artes-Universidad Católica Argentina (UCA, Edificio Santa María de los Buenos Aires), Juana M. Gorriti 1300. De martes a domingo, de 11 a 20; 4338-0667.
- Monumento a Juan Manuel Fangio, Azucena Villaflor, a la altura de Aimé Painé.
- Monumento al Tango, Azucena Villaflor y Avenida de los Italianos
- Puente de la Mujer (fue diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava), Dique 3.
- Fuente Las Nereidas, avenida Tristan Achával y Brasil.
- Grúas del Puerto, importadas de Génova, a lo largo de los cuatro diques.
Links de consulta
- Corporación Antiguo Puerto Madero S.A.
(
).
- Portal sobre el barrio ( http://www.nuevopuertomadero.com ).





