Raúl Moneta estaría a punto de entregarse
Amigos de la familia dijeron que estaría oculto en Buenos Aires y que viajaría a Mendoza en las próximas horas
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Raúl Juan Pedro Moneta, el hombre que hizo bailar a los caballos para que el invitado del presidente Carlos Menem, Bill Clinton, se desarmara en aplausos, estaría a punto de entregarse a la Justicia.
Amigos del banquero, fuentes judiciales locales y de Mendoza, y allegados a la familia dijeron ayer a La Nacion que el ex titular del CEI estaría en Buenos Aires ultimando detalles con sus abogados defensores y que viajaría "en las próximas horas" a su provincia adoptiva, Mendoza, para ponerse a disposición del juez federal Luis Leiva.
A Moneta, prófugo desde el miércoles 2 del actual, se le imputan los delitos de subversión económica agravada, asociación ilícita e infracción a la ley penal tributaria por el vaciamiento del Banco Mendoza, del que fue presidente.
Si la Justicia mendocina llega a probar los delitos que le atribuyen, al hasta hace poco tiempo habitué de la quinta presidencial, criador de caballos criollos, exquisito coleccionista de platería autóctona y de ponchos pampas le cabría una pena de hasta 25 años de prisión.
El paradero de Moneta es el secreto mejor guardado por sus amigos y hacendados. En lo que se tomó como una maniobra distractiva, en horas de la mañana de ayer algunos allegados al prófugo aseguraron: "Raúl está en los Estados Unidos".
La noticia dio un nuevo giro a la historia. Pero no por mucho tiempo.
Fuentes diplomáticas argentinas consultadas por La Nación en Washington dijeron que no habían recibido ninguna comunicación sobre averiguación de paradero.
Y que si Interpol tiene pedido de captura para el banquero, "el mismo no necesariamente se comunica a la embajada".
Más tarde, los amigos de la mañana desmintieron que Moneta hubiera huido al exterior y comenzaron a hacer trascender que se entregaría en breve.
"Sólo necesita un poco más de tiempo para diseñar la estrategia jurídica", dijo una fuente cercana al banquero, en clara alusión al plan de los defensores de Moneta.
Anoche, los letrados intentaban encontrar resquicios legales para sostener en los tribunales de Mendoza un cambio de carátula (ver aparte).
Sin embargo, la tesis -luego descartada- de que el banquero estaba en los Estados Unidos buscando respaldo no era caprichosa.
Hace un mes y medio, Moneta fue visto comiendo en un exclusivo restaurante de la ciudad californiana de Palm Springs en compañía de su amigo de la niñez y socio en la madurez, Richard Handley, y de Tom Hicks, cabeza del nuevo holding AMI, que lo tiene como titular.
Vigilancia en la calle Castex
Ayer, mientras la Gendarmería, la policía y la prensa buscaban al banquero, en su piso de la calle Castex al 3500, que ya fue allanado por orden de Leiva, nadie respondía al portero eléctrico (ver aparte).
Ayer, en la Casa de Gobierno, dos razones quebraron la quietud de los domingos: las elecciones en Tucumán y la situación judicial de Moneta.
Los nerviosos hombres de Menem explicaban que "no nos deja muy bien parados que Moneta esté prófugo, porque tenía aceitadas relaciones con muchos funcionarios", y señalaron al secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, "como muy amigo de Raúl".
En la ciudad de Mendoza, el clima por la huida del famoso financista también estaba algo enrarecido.
El juez Leiva, en una de las tantas apariciones públicas desde que se convirtió en el perseguidor del banquero, dijo que si los ex directivos del Banco Mendoza no se presentan, incluido el propio Moneta, se podría considerar que para la Justicia están en rebeldía.
Leiva dispuso, la semana última, la detención de 10 directivos de la entidad bancaria, pero sólo logró apresar a los ex síndicos Hugo Roberto Emili y Jorge Enrique Rivarola.
Los demás -Jaques Matas, Emilio Magnaghi, Benito Lucini, Jorge Maldera, Eduardo Lede, Alberto Bande, Juan Lucini y Raúl Moneta- están con pedido de captura internacional.
El juez, además, allanó varias fincas de Moneta en Buenos Aires y en la provincia de Mendoza, sin poder encontrarlo.
La investigación de Leiva arrancó con el estudio de las actividades de la última etapa de las entidades bancarias provinciales y ordenó, en 1996, la detención de los 26 máximos responsables de las mismas.
En esa causa se encuentra imputado desde abril de este año el actual vicegobernador de la provincia, Jorge López, que presidió durante un tiempo el Banco Mendoza y fue ministro de Economía y Hacienda durante la gobernación de Rodolfo Gabrielli, ahora diputado nacional.
Ayer, los dos diarios más importantes de Mendoza, Los Andes y Uno, publicaron una solicitada sin firma en la que se defiende la honorabilidad de los ahora prófugos.
El espacio publicitario, a doble página, decía que los empresarios generaron proyectos de inversión innovadores en esa provincia y puestos de trabajo para más de 10.000 familias.
Historia de un triunfador
Moneta nació con una estrella. Hijo de una familia adinerada, descendiente de lombardos gentiles, el joven Raúl estudió y se formó en el exclusivo Saint George College, de Quilmes, donde se granjeó buena parte de las amistades que aún conserva.
Se recibió de abogado y de escribano, como su padre, pero prefirió no seguir con el estudio familiar y, en cambio, se asoció con su tío, Benito Jaime Lucini, en 1977, con quien creó una entidad extrabursátil llamada República.
El empeño lo premiaría con un pase: la extrabursátil se convirtió, en 1984, en banco, el República, que se especializó en compraventa de títulos y de acciones.
Casado con Claudia Arroyo Benegas, este emprendedor, de 54 años, también se hizo cargo de empresas familiares que hoy están en la mira judicial.
Pero Moneta dio su gran salto en 1992, cuando se adueñó del 50% de Citicorp Equity Investment (CEI), grupo que ya controlaba Telefónica, empresa que prefiere ahora no hablar de su prófugo socio.
A partir de ahí, el futuro de Moneta parecía no tener límites. Mimado por la clase política, aceptado a la diestra de Menem, dueño de un perfil bajo que sólo contribuyó a crear una imagen donde los negocios y los negociados se mezclaban irremediablemente, el financista siguió escalando posiciones hasta convertirse en el patriarca de los bancos privatizados de Mendoza.
Desde que las entidades salieron a la venta, hubo denuncias de irregularidades, según indican crónicas de la época. Pero Moneta siguió adelante hasta convertirse en la cabeza de un nuevo holding, el Argentine Media Investments (AMI), que desplazó al Citicorp del CEI.
Ahora, el hombre a quien Horacio Guarany le dedicó un tema de su último disco, "Pa Don Raúl", espera y desespera en un paradero que muy pocos conocen.
Delitos con graves penas
El banquero Raúl Moneta y otros siete empresarios acusados por el eventual vaciamiento del Banco Mendoza enfrentan cargos por los que se prevén penas que podrían llegar a los 25 años de prisión.
Se trata de los delitos de subversión económica agravada, asociación ilícita y violación a la ley penal tributaria. La imputación de asociación ilícita, con penas de 3 a 10 años, alcanza para impedir la excarcelación de los acusados. En el caso de Moneta, la calificación de presunto jefe eleva el mínimo de esta pena a cinco años.
La subversión económica, descripta en la ley 20.840, establece, en su artículo 6º, que será reprimido con prisión de 2 a 6 años y multas de 75.000 a 5.000.000 de pesos el que "con ánimo de lucro o maliciosamente" enajenare, hiciere desaparecer, ocultare o fraudulentamente disminuyera" el valor de los bienes o "comprometiera injustificadamente" el patrimonio de una empresa.
El agravante, en este caso, eleva en un tercio las penas previstas, hasta un máximo de ocho años, "si el hecho afectare el normal suministro de bienes o si condujera al cierre, liquidación o quiebra del establecimiento".






