Reclaman un debate sobre la reforma del Código Civil

El apuro para votarla preocupa a juristas, expertos y religiosos
Evangelina Himitian
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27 de agosto de 2012  

Cambiará la valoración de los temas más cotidianos. Traerá una nueva idea de familia. Creará nuevos derechos y reconocerá otros que hasta ahora no fueron contemplados por la legislación.

El proyecto de reforma del Código Civil y Comercial que en estos días está siendo sometido a audiencias públicas despierta tantos consensos como disensos. Desde juristas y especialistas en los temas que se regulan hasta líderes comunitarios y de la Iglesia coinciden en que la sociedad actual no puede regirse por un código pensado hace más de 140 años. También destacan la labor de la comisión de juristas a los que se les encomendó la tarea. Sin embargo, hay críticas por la premura para votar el nuevo código dentro de 70 días y por la falta de diálogo y de participación ciudadana. Muchos especialistas reclaman ser escuchados y participar activamente en la redacción de la nueva legislación, para evitar que la votación se tiña de un tono político.

La reforma del código fue un tema central durante la 162ª reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, la semana pasada. Su presidente, monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe, reclamó durante la primera audiencia pública reclamó: "El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y a valores sociales fundamentales, como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños".

A partir de hoy, LA NACION publicará una serie de columnas escritas por referentes de distintos ámbitos en los temas que se debaten.

"Si bien los redactores del anteproyecto nos merecen el mayor respeto, esperábamos una convocatoria a las entidades representativas", apuntó Ricardo De Felipe, presidente de la Federación Argentina de Colegios de Abogados.

"Los códigos no se hacen para ser reformados con frecuencia ni cada vez que surge la necesidad de regular una materia nueva. Al estilo de las leyes fundamentales, se modifican cuando los contextos y las instituciones que no están considerados en ellos han variado tan sustancialmente que resultan incompletos", escribe Mónica Pinto, decana de la Facultad de Derecho de la UBA, que considera que la reforma permitirá "construir a partir de la norma fundamental de los argentinos y no sólo de la ley".

"Cuando se pretende la reforma integral de una obra monumental es imprescindible hacerlo con el tiempo y los debates necesarios para que su resultante no sea el código de un gobierno, sino el que rija los destinos del país durante muchos años. Esos debates no pueden limitarse a la comisión bicameral sino que deben extenderse a todos aquellos que conocen y profesan la ciencia del derecho", cuestionó el presidente del Colegio Público de Abogados, Jorge Rizzo.

"El Poder Ejecutivo introdujo en el anteproyecto algunas modificaciones que parecen dictadas más por necesidades políticas o económicas inmediatas que por consideraciones propias de un cuerpo legal destinado a regir la vida de los argentinos por muchas décadas –escribe el diputado radical Ricardo Gil Lavedra, secretario de la comisión bicameral–. El debate debe darse con profundidad, con amplia participación de los expertos y de la sociedad civil. El Congreso no debe limitarse a refrendar un proyecto del Poder Ejecutivo: debe ejercer plenamente sus atribuciones legislativas."

Casarse, divorciarse, tener hijos y hasta nacer ya no será lo mismo, al menos ante la ley, a partir de la aprobación del nuevo código. La disolución del vínculo se logrará en una semana, sólo con la voluntad de una de las partes, no existirá más el deber de fidelidad de los cónyuges y se podrán firmar acuerdos prenupciales para resguardar el patrimonio.

También se modificará el concepto de paternidad, tanto en cuanto a la concepción como a la adopción. Para los casos de fertilización asistida, será el padre quien asuma legalmente la paternidad, más allá de la filiación biológica, un vínculo que, además, será irrenunciable. Además se buscará acelerar los tiempos que demanda convertirse en padres por la vía de la adopción.

"Cuando se trata de materias que no fueron enunciadas ni testeadas con la ciudadanía en las campañas electorales, se necesita conocer el parecer del pueblo. ¿Se sabe si la mayoría de los argentinos estamos de acuerdo con que se legitimen el alquiler de vientres, la comercialización de embriones o la fecundación post mórtem? ¿Es justo discriminar a quienes nazcan por fecundación artificial negándoles el derecho a la identidad porque no tendrán acceso a saber quién es su padre o madre biológicos?", escribe Eduardo Serantes, vocal de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina.

"Existirán niños que nazcan en hogares conformados por su papá y su mamá y otros que hayan sido planificadamente gestados para ser huérfanos, como se habilita con la fecundación post mórtem", cuestiona María Inés Franck, del Centro de Bioética de la UCA.

El sistema de adopciones también recibió críticas: "El proyecto de reforma del código intenta adecuar el instituto de la adopción a la Convención de los Derechos del Niño, pero finalmente no lo logra de modo riguroso. La participación del niño sólo es reconocida con un alcance muy limitado. En concreto, el niño sólo puede acceder al expediente de adopción y tener un abogado si tiene madurez suficiente", apuntó la asesora tutelar de la ciudad Laura Mussa.

El abogado especialista en derecho de familia Julio César Rivera objetó la decisión del Ejecutivo que excluyó una cláusula que establecía que las autoridades locales debían prestar colaboración cuando se les requirieran informes socioambientales de parejas que quisieran adoptar a un niño en el exterior. "No deja de resultar paradójico que cuando dos personas alquilan un vientre en la India puedan obtener el apoyo de decisiones judiciales, resoluciones administrativas, mientras que los matrimonios que pretenden adoptar se encuentren con obstáculos puestos por el Estado argentino que, en la práctica, les impiden ejercer los derechos que la ley del domicilio del menor les acuerdan".

La regulación en materia de reproducción asistida también abre interrogantes. "Considero que la discusión sobre la salud humana es compleja, requiere realización con amplios consensos científicos", apunta la doctora Stella Lancuba, directora de Cimer.

CAMBIOS QUE VIENEN

  • 51

    Oradores

    Esa es la cantidad de personas que se inscribieron para hablar en la segunda audiencia pública que se realizará mañana desde las 14 en el Congreso.
  • Divorcio exprés.

    Dejará de existir la figura del divorcio contencioso. Alcanzará con que una de las partes lo solicite y proponga un plan de división de bienes y alimentos para que la Justicia se lo otorgue en el término de una semana.
  • Lo mío es mío.

    Habilita los acuerdos prenupciales para proteger el patrimonio individual. Como los concubinos tendrán derechos patrimoniales en caso de separación, casarse será una forma de resguardar lo que cada uno aportó a la pareja.
  • Padres por voluntad.

    La voluntad procreacional prima por sobre la paternidad biológica en tratamientos de fertilización asistida. En la primera audiencia pública, hubo hijos gestados de esta forma que reclaman por su derecho a conocer al donante.
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