Reclamo argentino por los crímenes en Malvinas

La Cancillería pidió informes a Londres sobre las denuncias formuladas en un libro de próxima aparición; la fiscalía británica podría reabrir la causa.
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21 de mayo de 1996  

Las nuevas revelaciones sobre horrores producidos en la Guerra de las Malvinas provocó una inmediata reacción en la Argentina y en Gran Bretaña. Mientras en Londres la fiscalía aseguró que está dispuesta a reabrir la causa para examinar nuevos datos en Buenos Aires la Cancillería reclamó a la embajada del Reino Unido que le brinde más información sobre los crímenes de guerra relatados en el libro "Green Eyed Boys".

A raíz de lo publicado ayer por La Nación el director del área Malvinas ministro Luis Mendiola citó en su despacho al segundo de la embajada británica David N. Reddaway y le entregó una nota en la que expone el interés del gobierno argentino en tener más datos sobre esos hechos.

Paralelamente el canciller Guido Di Tella encargó al embajador en Londres Rogelio Pfirter que solicite el informe completo de la comisión investigadora de Scotland Yard así como que remita "a la brevedad posible" las publicaciones que describen las circunstancias de los supuestos crímenes de guerra realizados por soldados ingleses durante el conflicto.

En tanto en una entrevista exclusiva con La Nacion Adrian Weale coautor del libro dijo que las fuerzas armadas británicas no deberían haber encubierto los incidentes ahora revelados.

En Buenos Aires veteranos de guerra entrevistados sumaron una nueva denuncia al revelar que desde un helicóptero artillado efectivos ingleses mataron a cinco soldados argentinos que se estaban replegando tras la rendición.

Nuevas reacciones en Londres: "Hubo muchos excesos pero sólo un crimen"

Weale: en una entrevista con La Nación el coautor del libro que revela atrocidades en las Malvinas criticó al ejército inglés.

LONDRES.- Adrian Weale coautor con Christian Jennings de "Green Eyed Boys" el primer libro que revela los nombres de presuntos criminales de guerra en las Malvinas tiene 32 años y un curriculum que por su extensión no se compadece con su edad.

Doctor en filosofía de la Universidad de York en 1985 se unió al ejército para ponerse de inmediato al frente de la comandancia de una brigada en el Regimiento Real del Príncipe de Gales. Más tarde fue reclutado por el servicio de inteligencia del ejército puesto que abandonó en 1991 con el grado de capitán. En 1993 escribió su primer libro "Fighting fist - SAS Guide" (Puño golpeador - Guía del SAS) una obra de entrenamiento para la fuerza especial británica a la que le siguió "Renegates - Hitler`s Englishmen" (Renegados - Los ingleses de Hitler 1994) y "Eyewitness-Hiroshima" (Testigos - Hiroshima 1995).

La charla con La Nación comenzó con la pregunta:

-¿Qué propósito persigue con su última obra?

-El libro procura mostrar la particular "cultura" del Tercer Batallón de Paracaidistas (3 Para) que radica básicamente en elitismo y en violencia. Esto se evidenció ante todo en las Malvinas pero también en Irlanda del Norte y hasta en la Segunda Guerra Mundial.

-¿Por qué ese batallón?

-Con Jennings buscamos una forma de adentrarnos en las actividades del ejército británico que en mi opinión es una de las mejores fuerzas profesionales del mundo. Pero en nuestro trabajo descubrimos que aún con su alto nivel de eficiencia es pasible de sufrir anormalidades. Y el Tercer Batallón fue un buen ejemplo. Resulta muy fácil acusar al ejército de un país como Ruanda de ser indisciplinado y de cometer atrocidades. Pero nuestro trabajo - al menos eso espero- prueba que todo ejército aún el más preparado puede pasar por episodios repudiables en situaciones de conflicto.

-¿Cuántas personas entrevistaron y cuánto tiempo les tomó escribir el libro?

-Entrevistamos a cerca de 50 personas pero sólo 20 nos autorizaron a dar sus nombres. La tarea nos llevó unos dos años.

-Más allá del crimen cometido supuestamente por el corporal Gary "Louis" Sturge en Mount Longdon ¿hubo otros crímenes de guerra?

-El libro describe muchos excesos ocurridos en las Malvinas pero en la categoría de "crimen de guerra" yo diría que el de Mount Longdon es el único. Con sus antecedentes el batallón peleó en las islas una guerra bastante limpia.

-¿Este incidente es el mismo que describe Bramley en "Viaje al infierno" o es uno nuevo?

-Es el mismo pero creo que Bramley se equivocó en su descripción. El sólo pudo echar un vistazo y su superior le hizo dejar el lugar de inmediato de modo que no estaba en posición de dar ningún detalle. En cambio nosotros pudimos hablar con los oficiales que arrestaron a Sturge y hasta hemos hablado con él mismo de modo que estamos bastante seguros de que sólo una persona fue asesinada. Es cierto que hubo otras ocasiones en las que soldados argentinos murieron en circunstancias quizá cuestionables pero estos hechos ocurrieron en plena batalla por lo que no deben considerarse crímenes de guerra.

-El otro nombre al que hacen referencia es el del fallecido corporal Stewart McLaughlin quien habría cortado orejas de soldados uno de ellos aún vivo. ¿Fue el único que realizó estas mutilaciones?

-Me fue mencionado otro nombre pero no puedo darlo a conocer porque no tengo pruebas. Sé que Mc Laughlin dejó el servicio al regresar de las Malvinas. Tengo entendido que además de mutilaciones tenía el hábito de tomar fotografías de cuerpos de los fallecidos por lo cual el ejército consideró que era mentalmente inestable.

-En el momento de realizar estas atrocidades ¿estaban bajo el efecto de drogas?

-No de ninguna manera. Hay que tener en cuenta que el ejército británico es profesional. Esto significa que quienes se alistan son personas que quieren ser soldados y que son por lo tanto más agresivos que los conscriptos que parten de la vida civil con un nivel de educación generalmente más alto y con la atención menos concentrada en un simple objetivo: matar. Esto en ciertos individuos se torna en una patología.

-¿Qué opina de la actitud de las fuerzas armadas en todo esto?

-Yo creo que Sturge debería haber sido disciplinado así como cualquier otro que hubiera sido arrestado en una situación similar. La sanción debería haber sido ejemplificadora y no tímida como lo fue. Las fuerzas armadas no deberían haber encubierto este incidente.

-Bramley señaló un lugar de entierro en Mount Longdon pero Scotland Yard parece no haber encontrado nada ¿a qué lo atribuye?

-Lo que ocurrió es que todos los cuerpos de los argentinos caídos en la batalla de Mount Longdon fueron colocados en una fosa. Fue en el proceso de su construcción que el soldado argentino fue ultimado por Sturge. El y los otros fueron cubiertos con tierra y piedras. Al final de la guerra la fosa se reabrió y todos los cuerpos fueron trasladados al cementerio de guerra de las islas.

-Entonces la búsqueda de Scotland Yard fue una pérdida de tiempo.

-Hum... No. Lo que la policía buscó en Mount Longdon no fueron cadáveres sino orejas. Según tengo entendido colegas de McLaughlin que murió combatiendo en Mount Longdon encontraron varios pares entre sus pertenencias y decidieron darles sepultura allí.

Combatientes obligados a bucear en sus recuerdos

Testigos: ex soldados argentinos hablaron con La Nación del maltrato que vivieron y de la propia brutalidad de la guerra.

LA PLATA.- Maltrato como consecuencia del enfrentamiento crueldad sin sentido violación de las leyes de la guerra. Tales fueron algunas de las reacciones de ex combatientes en Malvinas obligados a bucear en sus recuerdos tras el informe publicado ayer en La Nacion sobre supuestos crímenes de guerra de las tropas británicas.

Como se informó el libro "Green Eyed Boys" se refiere a actos de salvajismo en Monte Longdon el 11 de junio de 1982 cuando se libró un largo combate entre el Regimiento N§7 de Infantería Coronel Conde con asiento en esta ciudad y británicos del 3er. Batallón de Paracaidistas.

Un oficial ahora de alto rango y en actividad que no aceptó que se publicara su nombre estuvo en esa batalla. Para él el maltrato y las atrocidades no fueron sino la obligada consecuencia del tipo de enfrentamiento.

"En esa batalla -recordó- no hubo especial ensañamiento más allá de la brutalidad propia de lo que se vive. No era un té de las cinco." Agregó que no había visto que se "rematara" a ningún argentino inerme: "Una cosa es rematar a un herido y otra es disparar al bulto cuando se corre con riesgo de morir".

Carlos Luchesi (34) peleó como conscripto en la batalla de Monte Longdon. Le tocó recibir una esquirla en la espalda y quedó fuera de combate en el mismo lugar. Desde allí y hasta que fue asistido no vio "nada especial fuera de lo cruel que es la guerra". El licenciado Carlos Giordano (33) es hoy vicedecano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Giordano desembarcó y peleó en las Malvinas el 2 de abril de 1982. Dijo a La Nacion: "Hubo crueldades por ambos lados. A poco de llegar fuimos reemplazados en la relación con los kelpers por la fuerza Ejército. Vi cómo un sargento de apellido Ibáñez los trataba sólo a puntapiés".

Este periodista narró que los mandos con asiento en Puerto Argentino "se mostraron provocadores y crueles con la población y con los prisioneros. Después los Royal Marines tampoco tuvieron consideración con los soldados argentinos".

Monte Longdon

Juan Carlos Salvucci actual arquitecto no ha tenido empacho en relatar todo lo que pudo vivir en Monte Longdon. Salvucci ex soldado del regimiento N§7 no presenció el intento de fusilamiento del cabo Carrizo.

Salvucci fue hecho prisionero el 14 de junio de 1982. En violación de todas las normas internacionales fue alojado en una cámara frigorífica que se sellaba totalmente; con suss compañeros fue "invitado" a cubrir las llamadas opciones de trabajo posibilidades de altísimo riesgo como la búsqueda de minas terrestres.

Denuncian que mataron a cinco soldados luego de la rendición

Testimonio: el episodio en el monte Super Hill fue relatado por el ex combatiente Catá; crítica de la federación de veteranos.

Fuerzas británicas mataron a cinco soldados argentinos que se replegaban luego de haberse ordenado la rendición según aseguró Víctor Catá vicepresidente de la Casa del Veterano de Guerra.

Catá fue infante de marina del Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5) y en su momento denunció el hecho a las autoridades.

"Yo estaba en monte Super Hill -recuerda- en las afueras de Puerto Argentino. El cese del fuego se nos comunicó alrededor de las 9. Nosotros entramos en el pueblo aproximadamente a las 15 después de un intenso combate con tropas helitransportadas.

"Combatimos a una distancia de 150 metros. Nuestra misión era apoyar el repliegue de las tropas que venían del Norte y aguardar en las posiciones hasta que se ordenara nuestro propio repliegue.

"A las 14.45 vino el ataque de unos siete helicópteros que dispararon sobre los soldados que se estaban replegando hacia Puerto Argentino. Mataron a cinco conscriptos de la tercera sección del batallón.

"En un primer momento pensamos que venían a cerciorarse de que las tropas se retiraban ya que había un cese del fuego. Pero al ver que nos atacaban abrimos fuego derribando cuatro helicópteros.

"A la hora en que se produjo el ataque ya estaba flameando la bandera británica en Puerto Argentino así que no había dudas de que los argentinos se habían rendido; sin embar-go los británicos mataron a cinco soldados lo que constituye una violación de la Convención de Ginebra."

Catá relató que no le sorprende lo que dice el nuevo libro: "Según nos comentaron los compañeros que llegaban del norte los británicos venían rematando muertos.

"Y eso ocurrió después que un grupo de británicos pasó por un campo de supuestos cadáveres argentinos cuando un soldado se levantó y con una ráfaga de ametralladora mató a varios de aquéllos según nos enteramos luego mientras estábamos prisioneros."

Comentarios

Ernesto Arturo Vallejos pertenece a la Federación de Veteranos de Guerra e integró la compañía B del Regimiento de Infantería 7 que combatió en Monte Longdon.

"Después de la noche del 11 de junio escuché comentarios sobre crímenes de guerra o sea fusilamientos de compañeros que estaban heridos o que se habían entregado.

"El último combate nuestro fue desde las 22 del 11 de junio hasta el amanecer del día siguiente cuando nos replegamos. En el campo quedaron compañeros heridos.

"El resto nos reaprovisionamos de munición con el objetivo según nos dijeron de formar un frente para esperar el último ataque británico. Pero el 14 por la mañana nos informaron que nos habíamos rendido.

"Después de la rendición varios compañeros nos dijeron que habían visto a ingleses cuando ejecutaron a soldados conscriptos que estaban mal heridos y a otros que habían sido tomados prisioneros aunque personalmente no vi nada de eso."

La federación en tanto dio ayer un comunicado en el que responsabilizan al ministro de Defensa Oscar Camilión "por haber obstaculizado toda investigación de los crímenes de guerra".

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