
Refugios para los que perdieron todo
Cáritas tiene una red de cinco hogares para contener y reinsertar a personas de bajo recursos
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Un hombre de unos 50 años atraviesa con paso cansino la puerta del 272 de la calle Guaraní, en Parque Patricios, y entra en el hogar San Francisco de Asís, con la esperanza de encontrar allí el refugio que necesita.
Esta imagen se repite en forma permanente en este hogar, en el que viven más de 60 hombres de entre 21 y 60 años. Quienes llegan, no tienen casa, sino problemas de salud y, muchas veces, de adicciones. Son atendidos y derivados a alguno de los cinco hogares que Cáritas destina a acoger personas de bajos recursos. Además del hogar San Francisco de Asís, componen el sistema el hogar Belén, de Flores; el hogar San José, de Floresta; el hogar Año Santo, de San Telmo, y el hogar Effata. En conjunto, albergan a 200 personas.
"Desde la crisis de 2001, cambió mucho el perfil de las personas que recibimos. Son gente de clase media venida a menos; muchos migrantes internos e inmigrantes de países limítrofes. Llegan por las parroquias o porque entre la gente de la calle ya circula una guía informal de recursos y todos saben que los ayudamos", explica Osvaldo Viera, coordinador de los hogares de Cáritas.
La mayor parte de las personas atendidas son adultos mayores, cuya salud en poco tiempo se deteriora; ellos tienen una estada promedio de un año. Se les brinda vivienda, alimentación y salud, pero también se busca que consigan un amplio ejercicio de su ciudadanía y que, si pueden, consigan de nuevo un empleo.
Primero pasan por un período de admisión de seis meses en el hogar; después se analiza si están listos para reinsertarse en la sociedad o si necesitan ingresar en otro de los hogares. "Buscamos, principalmente, que recuperen valores. En la calle les roban y los patotean; acá, los protegemos. Por eso hacemos hincapié en crear lazos de confianza y ocuparnos de cuestiones administrativas, como gestionarles documentación", agrega Viera.
El hogar San Francisco de Asís ( www.caritasbsas.org.ar/hogares.html , teléfonos 4962-0922 y 4912-1885) abrió sus puertas en mayo de 2002, donde funcionaba antiguamente la fábrica Parker. Tiene una gran cocina donde se prepara la comida, una panadería y una farmacia. Están remodelando las habitaciones de los residentes, los baños, el jardín y el resto de las instalaciones. "Necesitamos materiales para la construcción, pinturas, cerámicas, caños. Soñamos con tener un ascensor entre planta baja y el primer piso", dice Daniel Cuichi, coordinador del centro.
Las habitaciones son para 3 o 5 personas, y muchas tienen camas cucheta. Cuando las obras estén terminadas, los cuartos van a ser para dos personas, para proveer a sus ocupantes de más espacio e intimidad.
Muchos de los que pasan por allí logran tener su vivienda, conseguir un trabajo y recuperar el vínculo con sus familias. Algunos pasan de vez en cuando por el hogar para saludar y agradecer el cariño recibido.




