Reglamentan hoy la ley que regula geriátricos
Una de las víctimas de Palermo, atada
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Hoy, tres días después del incendio en el geriátrico de Palermo, donde murieron tres ancianas, una de ellas atada a la cama, y a tres años y diez meses de que fuera aprobada por la Legislatura, el gobierno porteño pondrá en vigor la ley que regula las condiciones en las que deben funcionar las residencias para mayores.
En el gobierno porteño descartaron la coincidencia de la reglamentación de la demorada ley con el incendio del sábado último. Ante la consulta de LA NACION, se insistió en que la firma del decreto que hoy se publica en el Boletín Oficial tiene fecha del miércoles último, previo a la tragedia y que se había dilatado su publicación porque requería del aval de cinco secretarías.
La ley en cuestión había sido aprobada por la Legislatura el 20 de septiembre de 2001. Un año más tarde se le modificaron algunos artículos y el 30 de marzo de 2004 fue girada al gobierno porteño para su reglamentación.
El nuevo marco regulatorio para la actividad había sido acordado por los legisladores en 2001, para subsanar lo que se consideró entonces un peligroso vacío legal. "Hasta ahora, los geriátricos se controlan en términos de seguridad, del mismo modo que se hace con un sanatorio o una estación de servicio. No se toma en cuenta la calificación del personal que debe atender a los mayores", dijo a LA NACION Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad porteño. Según la Secretaría de Seguridad local, sólo a partir del año último, cuando se reglamentó la ley 1346, se comenzó a controlar que las residencia para mayores tuvieran un plan de evacuación.
Por su parte, hasta hoy, el personal de los geriátricos se controló en función del código de habilitaciones que determina que para las prestaciones asistenciales debe haber, al menos, una persona para atender a 20 pacientes. La nueva ley establece otros parámetros para el control del personal: incorpora la figura del asistente geriátrico. Según explicó Semino, deberá haber uno cada diez pacientes autoválidos y uno cada cinco que estén postrados o con demencia. Esto, además de médicos, psicólogos, mucamas y enfermeras, entre otros especialistas.
En el geriátrico Costa Rica, donde se desató la tragedia el sábado, había tres personas a cargo de 16 ancianos. Algunos de ellos no podían valerse por sus propios medios o tenían problemas psiquiátricos, como una de las mujeres que falleció durante el incendio.
Cuando los bomberos lograron ingresar en el cuarto en el que comenzó el fuego, hallaron dos cuerpos en el piso y un tercero en la cama. Según los informes preliminares, un radiador explotó por un cortocircuito y el aceite de su interior propagó en un instante el fuego a toda la habitación.
Bajo estudio judicial
Dos de las mujeres intentaron escapar de las llamas, pero no lo consiguieron y cayeron al suelo, intoxicadas por el humo. La tercera no pudo bajar del lecho -estaba atada a la cama- cuando el fuego se apoderó de la habitación, según informaron a LA NACION fuentes de la investigación. Esa práctica [maniatar al paciente] está permitida sólo si existe una indicación médica en la historia clínica de enfermos que, al quedar solos, puedan poner en riesgo su vida. Si ese fue el caso, es algo que aún deben determinar los investigadores.
"La Justicia dirá si correspondía atar a la señora. Lamentablemente, ésa es una práctica que se da en muchos geriátricos, no por una indicación médica, sino por falta de personal", dijo Semino.





