
Salvar el pasado
Gracias a los vecinos se detuvo la destrucción total del viejo Club Atlético Tigre, en Libertador y Lavalle
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Los vecinos de Tigre observaban atónitos como la tremenda bola de acero golpeaba, una y otra vez, las frágiles paredes de la quinta Cobo Anchorena, más conocida como la ex sede del Club Atlético Tigre, que resultó demolida parcial e ilegalmente la mañana del jueves 14 del actual, a pesar de los reclamos.
Tras haberse manifestado rotundamente en contra e incluso ir a pie hasta el Palacio Municipal a pedir explicaciones, los vecinos preocupados lograron detener lo que para ellos es "un atropello al patrimonio cultural y edilicio de la ciudad".
Los nuevos dueños del predio, la franquicia local de una cadena hotelera norteamericana, se habían pronunciado por "respetar la armonía de sus emprendimientos con el paisaje", dijeron al anunciar las obras, en declaraciones a la agencia Infoban, algo que según los vecinos nu n ca se cumplió. Ante la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, que se encuentra frente a la quinta, hicieron ingresar bien temprano la grúa que llevó adelante la demolición.
A tal punto llegó el apuro por derrumbar el edificio histórico, de 1879, que no se les dio el correspondiente aviso a los vecinos de viviendas linderas. Algunos de ellos, asustados por la tremenda vibración en sus casas (pegado a la casona se encuentra un complejo de dúplex) salieron a la calle.
Evidentemente, el abrazo simbólico de las distintas organizaciones de la ciudad advirtiendo la inminencia del hecho, la presentación de un grupo de personas en la Municipalidad y hasta de una medida cautelar ante el Tribunal Nº 3 de San Isidro, sumado al proyecto de ley impulsado por la Legislatura Provincial, con el que se busca declararlo Monumento Histórico, llegaron tarde para detener la abrupta caída de sus ladrillos.
Lo concreto es que, tras un par de horas de trabajo y después de haber derribado la fachada de la casa, la demolición fue detenida por la jueza Sara Nasis, del Tribunal de Trabajo Nº 3 de San Isidro, al que los tigrenses habían presentado el amparo . No fue posible obtener declaraciones de los voceros de la cadena hotelera hasta el cierre de esta edición.
La ordenanza 227/79, aún vigente, establece que toda edificación de más de 50 años es considerada "zona de preservación histórica", y toda modificación deberá contar con aprobación del Departamento de Urbanismo de Obras y Servicios Públicos. Desde el Palacio Municipal aclararon que para que un edificio antiguo sea declarado Patrimonio Histórico primero debe pasar por la Legislatura provincial. La quinta Cobo Anchorena, entrañable postal de Tigre, tenía ese paso dado. Pero las grúas le ganaron de mano...
La versión completa, en el suplemento Norte de hoy
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