
Ser precavido, pero no en exceso
Los recaudos pueden conducir a la pérdida de un tesoro
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Esconder el dinero en casa supone un doble desafío. Primero, conseguir una cantidad suficiente que justifique un trabajo de escondite especial; segundo, evitar perder lo atesorado.
Veteranos detectives dijeron a LA NACION que, por ejemplo, hasta hace no muchos años los artículos electrónicos -en especial, televisores, videograbadoras y equipos de música- fueron algunos de los escondites predilectos para guardar efectivo.
Esa tendencia se cobró rápida-mente víctimas cuando se generali-zaron los asaltos en viviendas, de las que los ladrones se llevaban, especialmente, los artículos electrodomésticos de mayor valor, muchas veces con un premio especial adentro.
Pero, en especial, abundan historias sobre casos en los que el éxito del escondite inviolable ha sido tal que, muertos o desaparecidos sus dueños, sólo el azar permite encontrar nuevamente el dinero.
Esta semana, por caso, un albañil encontró enterrados en una vivienda en Benito Juárez 20.000 dólares dentro de un frasco. En este caso, el honesto trabajador entregó el dinero a su empleador. Justamente por eso, el hecho fue noticia, lo que lamentablemente indica que, en la gran mayoría de los casos, podría no ocurrir de ese modo.
Años atrás, una importante suma de dinero fue hallada enterrada en un jardín. Lo curioso es que se trataba del botín de un robo, puesto que la casa era de los delincuentes.
Quizás un caso paradigmático que muestra cuál es la fruición puesta por algunos a la hora de elegir un escondite y cuán difícil se hace para otros descifrar su acertijo es el de un conocido personaje público trágicamente desaparecido. Uno de los detectives que intervino contó que el hombre había dejado a un familiar una críptica nota. Los familiares sabían que en la casa esa persona había guardado una importante suma. Intuyeron, finalmente, que la extraña carta no era otra cosa que un "mapa del tesoro", pese a que, para el advenedizo, nada pareciera indicarlo.
Fue necesario un trabajo de análisis de varios días, con ensayos de tipo prueba y error incluidos, para dar con la imperceptible falla en la pared de un mueble que escondía el dinero.





