
Sigue la polémica por la ubicación de los travestis
Se irían del Rosedal, pero no los quieren en otros destinos
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La oferta callejera de sexo de parte de los travestis en la ciudad de Buenos Aires suma otro capítulo a una polémica que parece interminable. Mientras que el gobierno porteño quiere que se vayan del Rosedal de Palermo, los vecinos de los posibles destinos se oponen a convivir con la prostitución.
El año pasado la polémica llegó a su punto más alto. Una resolución de Javier García Elorrio, entonces subsecretario de Areas Protegidas, les prohibió a los travestis ofrecer sexo en el Rosedal, pero la medida no se llegó a aplicar.
Después de idas, vueltas y una reunión con vecinos que terminó a los gritos, la decisión parecía tomada: irían a la calle Carlos Casares, detrás del Planetario. Allí se dispondrían baños químicos y medidas de seguridad.
Esta vez fue la propia Asociación Travestis Transexuales Transgénero Argentina (Attta), que agrupa a la mayoría de los travestis, la que se opuso al proyecto. "Es demasiado chico el lugar", dijo a LA NACION una persona que se identificó como Marcela Romero, de Attta.
Carlos Casares, una opción
Por eso, además de los 100 metros por Carlos Casares, los travestis pretenden que el corredor por donde se ubicarían siga por la calle Belisario Roldán. Esa arteria rodea la parte posterior del Velódromo, el frente del Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial y llega hasta Figueroa Alcorta, a la altura del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA).
Pero quienes visitan el Planetario y las instituciones que están por allí se oponen a la llegada de los travestis. Dicen que son educadores y que por ello la medida iría en contra del Código de Contravenciones, que marca que se puede ofrecer sexo en la calle siempre y cuando sea a más de 200 metros de viviendas, templos y escuelas.
"Una zona roja en nuestras calles atenta y perjudica la actividad y la vida no sólo del Planetario, sino también de la Fuerza Aérea Argentina, el Tenis Club Argentino (TCA) y CUBA", dice un comunicado interno del TCA al que accedió LA NACION.
Según informaron agrupaciones de vecinos de la zona, todos los días pasan por allí más de 2200 jóvenes y niños que realizan diversas actividades en el Planetario, el Tenis Club Argentino y CUBA.
Mientras tanto, en el gobierno porteño dicen que la decisión todavía no está tomada. "Estamos evaluando las opciones y nos estamos reuniendo con los distintos actores para llegar a la mejor solución", dijeron a LA NACION fuentes del Ministerio de Espacio Público. Tampoco, según las mismas fuentes, habría que descartar que los travestis continuaran en el Rosedal.
En Attta, en cambio, dicen que la mudanza es una decisión tomada. "Nos dijeron que nos tenemos que ir del parque porque es un lugar histórico. Estamos buscando la mejor opción", expresó Romero.
Anteayer, los travestis y las autoridades del gobierno porteño volvieron a reunirse. Según Romero, una nueva alternativa se abrió en ese cónclave: la oferta de sexo de los travestis podría ubicarse detrás del Hipódromo, sobre la calle Dorrego. La polémica promete otro capítulo.





