
Violencia de género
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SANTIAGO DEL ESTERO.- Luciana Fioretti, una joven madre que recibió varios disparos el pasado domingo por parte de su pareja, quien dándola por muerta regresó a su casa y se suicid, evoluciona favorablemente.
Hoy ya se comunicó gestualmente con su familia y los médicos son optimistas con que mañana le puedan sacar el respirador. No son pocos los que hablan de un verdadero milagro, pero lo cierto es que el trabajo de los médicos del Centro de Salud Banda, más la fuerza y las ganas de vivir de Luciana están revirtiendo el cuadro desolador con el que había ingresado días atrás.
Luciana ya había denunciado varias veces por acoso y amenazas de muerte a su ex pareja "Santy" Sosa. La mujer era sometida a constantes agresiones verbales y físicas que están registradas en los archivos policiales con perimetrales incluidas.
En su cuenta personal de Facebook, en su presentación, dice "Viva nos quiero, libres y sin miedo", en tanto que Sosa tiene varias publicaciones criticando y burlándose del movimiento feminista y refiriéndose a ellas como "feminazis".
Cuando los santiagueños no terminaban de salir de la conmoción del primer femicidio ocurrido el pasado 1 de enero, cuando un policía asesinó a su esposa, también miembro de la fuerza y luego se quitó la vida, un nuevo caso sacudió a la provincia.
Hace dos días Santiago Sosa, de 25 años, salió de su casa en la ciudad de La Banda, a 7 kilómetros de la capital provincial, decidido a terminar con la vida de su ex pareja. Tomó una pistola calibre 32 y se fue hasta el barrio San Fernando, a la casa de Luciana Camila Fioretti, de 25 años también.

Sosa se paró a unos metros de la casa de Luciana, espero que los padres de la víctima se fueran a la iglesia e irrumpió en la casa, reclamando a los gritos porque la joven había salido a bailar la noche anterior.
Los gritos de Sosa alertaron a los dos hijos en común de la ex pareja, que fueron testigos de cómo su papá sacó un arma de fuego y le disparó cinco veces en distintas partes del cuerpo. El último disparo fue a la cabeza y a poca distancia.
Sosa volvió raudamente a su casa, le contó a su padre lo sucedido. Estaba nervioso, hablaba moviendo las manos con el arma empuñada y repetía "la maté, la maté, me voy a matar, papi, me voy a matar". Se tiró al piso y se apuntó la pistola en la sien y durante varios minutos su papá, desesperado, intentó disuadirlo. No tuvo éxito. El joven, convencido de haber matado a su ex pareja y madre de sus hijos, se disparó y horas después murió en un centro de salud.
Mientras tanto la joven Luciana fue trasladada al CISB, Centro Integral de Salud Banda, y permanece internada allí evolucionando favorablemente hora tras hora.



