Triple crimen de Cipolletti: realizaron la autopsia a las víctimas
Se determinó que la bioquímica Mónica García presentaba un balazo en la parte izquierda de la cabeza
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CIPOLLETTI, RIO NEGRO.- El autor del triple crimen de Cipolletti utilizó un arma de fuego para reducir a sus víctimas dentro del consultorio, como se desprende de la autopsia realizada a los cuerpos de las tres mujeres asesinadas, donde se determinó que la bioquímica Mónica García tenía un balazo en la parte izquierda de su cabeza.
El único detenido hasta el momento sigue siendo Orlando "El clavo" Sandoval, aunque los investigadores se inclinan por la hipótesis de que habría ayudado a esconderse al responsable de los asesinatos.
La casa de Sandoval, en el barrio Pichi Nahuel, fue la primera en ser allanada luego del fátidico hecho del jueves por la noche y hacia allí también se dirigieron los perros de la policía que persiguieron el rastro de ácido acético. Este elemento químico fue rociado sobre el cuerpo de las víctimas durante el ataque.
La presencia de una bala en el cráneo de la bioquímica García (28) es lo único que hasta la tarde de hoy fue confirmado por allegados a la investigación.
Con la incertidumbre sobre la existencia o no de un asesino serial en la ciudad, los cipoleños continuaban esta tarde exigiendo justicia a las autoridades políticas locales y provinciales.
Luego de los homicidios de la bioquímica Ana Zerdán en 1999 y de la kinesióloga Diana Del Frari, el año pasado, la muerte de la bioquímica García junto a la psicóloga Carmen Marcovecchio (30) y la paciente Alejandra Carbajales (40) sacudió a toda la población.
Además nadie olvida en la región el triple crimen de 1997, cuando las hermanas María y Paula González y su amiga Verónica
Villar aparecieron brutalmente asesinadas también en Cipolletti.
Los cuerpos de las últimas tres víctimas regresaron esta tarde a la ciudad rionegrina más próxima a Neuquén, luego de la autopisa realizada en la morgue judicial de General Roca.
Mañana será el sepelio
Todo hace prever que el velatorio comenzará esta noche y el sepelio se concretará mañana en el cementerio cipoleño.
De acuerdo a los primeros datos recogidos por los pesquisas, al parecer la paciente de la psicóloga (Carbajales) murió casi en el acto y su cadáver fue hallado en el jardín del laboratorio, degollado.
La bioquímica García murió más tarde, pasadas las 23 del jueves, luego de agonizar en el hospital local durante casi tres horas: tenía quemaduras de ácido y unas tres puñaladas.
Por su parte, la psicóloga Marcovecchio falleció poco después, víctima de al menos doce puñaladas.
La cuarta víctima del ataque fue Ketty Bilbao, una mujer de más de 70 años que había entrado al consultorio a pedir un turno mientras su hija y nietos la esperaban en la puerta, sin saber que dentro del laboratorio se estaba cometiendo un asesinato múltiple.
Esta tarde Bilbao se encontraba fuera de peligro y se recuperaba en una sala del nosocomio cipoleño.
A diferencia de los otros asesinatos ocurridos en la ciudad, en este caso hay una testigo: la hija de Bilbao, Bettina, que inquieta porque su madre no salía del laboratorio decidió ir a buscarla y se topó con el criminal y hasta cruzó un par de palabras.
El laboratorio -que está a cargo de Liliana Allende y Elida Gisbert- está ubicado en la céntrica esquina de 25 de Mayo y Roca, a 100 metros del núcleo comercial de la ciudad. A la hora que sucedió todo, entre las 20 y las 20.30, son inumerables los testimonios de gente que dice haber pasado por allí.
Marcovecchio, García y Carbajales recibieron gran cantidad de heridas blancas en varias partes del cuerpo pero sobre todo fueron rociadas, esencialmente en sus rostos, con ácido acético.
Bilbao, en cambio, quizás porque ingresó más tarde, recibió dos cortes en el lado derecho del cuello casi superficiales, pero como las otras víctimas fue rociada con ácido en parte del rostro, lo que le provocó inflamaciones y problemas en las vías respiratorias.
Carabajal cayó muerta en el sector del jardín del laboratorio que da a la calle 25 de Mayo y allí permaneció hasta que llegó el juez Juan Torres, cerca de las 22.
Fuente: DyN






