
Un curso de cocina que no sólo enseña a preparar platos ricos
Un taller gratuito sirve como salida laboral para las vecinas de la Villa 21
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La receta dice: "Tomen una taza de gentileza, mézclenla bien con caridad, agreguen una cucharadita llena de paciencia y perfúmenla con humildad."
Beatriz Gamba sabe que no será tarea fácil y, sin embargo, es una de las preparaciones que propuso a sus 20 alumnas de la Villa 21, en el barrio de Barracas, para las que dicta un taller de cocina gratuito.
La idea nació en la Vicaría Centro de Caritas (4302-1891) como una herramienta más para los que se acercaban a pedir ayuda a la Bolsa de Trabajo. Hace tres años, un curso similar se inició en la Iglesia del Socorro y hace poco más de un mes arrancó en el taller de la parroquia de Nuestra Señora de Caacupé, en Barracas.
Los cursos cuentan con una madrina de lujo: María Adela Baldi, que atesora toda una trayectoria gastronómica y escribe en La Nación hace más de una década. Ella es quien elige las recetas.
El objetivo es que las mujeres -y por qué no los hombres- que buscan empleo puedan capacitarse cerca de sus casas. Y que no sólo puedan beneficiar a sus familias con una dieta más elaborada, sino que lo aprendido les sirva para conseguir trabajo en restaurantes, hoteles, casas de familia o para montar su propio microemprendimiento.
Aplicadas y atentas
La Nación presenció una de las clases en la villa. Casi 30 mujeres, algunas con sus bebes, escuchaban atentamente las recomendaciones de María Adela Baldi.
Carla Esquivel, de 24 años, contó que concurre al taller para cocinar mejor en su casa y también para trabajar afuera. El menor de sus tres chicos dormía en sus brazos mientras ella atendía a la clase.
Como prueba piloto, el último lunes Carla preparó las masitas que le habían enseñado a hacer el viernes anterior y salió a probar suerte. "Las vendí todas -dijo-. Pero por ahora, hasta estar más canchera, las ofrezco entre mis familiares."
Virginia Ledesma era, sin dudas, la alumna más aplicada. Seguía atenta las indicaciones de las gastrónomas y preguntaba sin cesar.
Perla, de 27 años, contó que hace dos meses llegó de su Paraguay natal. "Quiero aprender a cocinar comidas típicas de aquí porque si no, no voy a conseguir trabajo", explicó.
Virginia Pereira es compatriota de Perla, con la diferencia de que vino a la Argentina hace 23 años. "Vivir en la villa es duro y este curso es una ayuda muy grande para encontrar una salida", susurró mientras Baldi ya iba por el postre.
Los cursos nacieron por iniciativa de la renombrada cocinera, que puso a disposición de la parroquia del Socorro la trayectoria culinaria que aprendió junto a su padre, el profesor de cocina Angel Baldi. Las 8 alumnas que tuvo al principio se multiplicaron y ahora tiene 42. "Me pone muy contenta cuando vienen a contarme que consiguieron trabajo", aseguró.
Baldi alterna las recetas más accesibles y económicas, destinadas a las que aprenden para su casa, con las más elaboradas y costosas, para las que quieren trabajar de cocineras.
Como Baldi, Beatriz Gamba también tiene un extenso currículum. Pero como voluntaria. Ahora está al frente de los talleres y una de sus principales preocupaciones es infundir seguridad a sus alumnas. "Ellas nos dan tanto a nosotras... Más de lo que nosotras les damos a ellas", afirmó antes de que la emoción la dejara sin voz.
La respuesta de las mujeres alienta mucho a Baldi y a Gamba, pero la falta de recursos hace más difícil su trabajo. El párroco les presta una cocina y algunas cacerolas. Guardan en cajas los utensilios que encontraron en la parroquia. Las profesoras llevan desde sus casas los alimentos que van a cocinar. Una cocina con horno, un armario, fuentes y vajilla son las cosas que pidieron.
Cuando la clase llega a su fin, comienza el momento de intercambiar secretos. Para Gamba y Baldi llega la hora de seguir aprendiendo.
{Subtit.contatenado} Para dar una mano
- Los Piletones : es un comedor creado por Margarita Barrientos, que ayuda a las familias más humildes del Bajo Flores. Muchas de las casas del barrio no tienen puertas y unas 30 familias piden chapas, estufas de todo tipo y frazadas. Para ayudarlos hay que llamar a Barrientos por el celular (15) 4033-5968 o a la Red Solidaria, por el 761-7994.
- Salida laboral: el Taller de Microemprendimiento del Frente de Artistas del Borda brinda una salida laboral a quienes están internados y necesita elementos para trabajar en acuarela, una prensa para grabado, una computadora con impresora, estufas, una cocina con horno y un armario con llave. El teléfono de su coordinadora es el 4954-4372. La dirección de la cooperadora del hospital es Ramón Carrillo 375, de esta ciudad.
- Prótesis urgente: Germán tiene 12 años y le diagnosticaron un tumor óseo en la rodilla. A través de su madre, tiene la cobertura médica de IOMA y Swiss Medical, pero no se ponen de acuerdo sobre quién se hace cargo de los 14.200 pesos de la prótesis y los honorarios de la cirugía, que debe hacerse con urgencia. La Red Solidaria espera que quienes puedan colaborar con Germán llamen por el 4796-5828.
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