
Un hogar para la reinserción de los que no ven
El centro se inauguró la semana pasada en Almagro y alberga a 60 discapacitados visuales; necesitan camas y colchones
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"Esta es mi casa. Acá me siento cómodo", dice Víctor Suárez. A los 42 años, siente que encontró "su" lugar. Como sus compañeros, Víctor no sólo pelea porque no tiene dónde vivir. Al igual que ellos es ciego y encontró un hogar en la nueva casa de la Asociación de Ayuda al Ciego (ASAC), en Almagro.
Graciela Chamorro estaba en la calle. De a ratos vivía en Lavalle y Alem. De a ratos se mudaba a Florida y Lavalle. "Ellos son mis compañeros, más hijos que mis hijos verdaderos. Son mi contención. No me siento tan sola", confiesa.
Con olor a estreno, el hogar fue inaugurado la semana pasada en Perón al 3900. Fue pensado para ciegos y está adaptado para quienes, además, padecen otra discapacidad. "Lo fundamental es ayudar a los que no tienen contención familiar o los que viajan a Buenos Aires para hacer una rehabilitación intensiva y no tienen dónde hospedarse", explica su presidenta, Ivonne Lottero de Fitte.
Cuenta con capacidad para 60 personas y, a partir de un convenio con el gobierno porteño, recibe a 14 personas que están en la calle. Pronto también acordarán con PAMI. "Hay muchas personas ciegas que se alojan en geriátricos y en hogares que no están adaptados. Este lugar es ideal para ellos", considera Lottero.
La asociación se creó en octubre de 1963. Seis años después, abrió sus puertas en Venezuela 584 el Centro de Rehabilitación del Discapacitado Visual que, en 1992, amplió sus servicios como Centro de Día. Actualmente, atiende a unas 160 personas cada día. El objetivo central apunta a la rehabilitación integral de los discapacitados visuales. Allí se prestan muchos servicios: desde rehabilitación y terapia física y ocupacional, hasta talleres de actividades de la vida diaria, Braille, psicología y actividades recreativas, como canto, cerámica, carpintería, natación, computación, teatro, danzas o yoga.
En estos años, descubrieron que existe un alto porcentaje de personas con discapacidad visual que se encuentran en dramáticas situaciones habitacionales y familiares. Lottero recorre con LA NACION las habitaciones, listas para recibir a los huéspedes, y confiesa: "Tenemos dos pisos en los que faltan camas. Necesitamos ayuda".
Solicitan camas con cabecera y pie, mesas de luz, armarios y colchones. Para ayudarlos y saber más de ellos: 3535-0659 o hogar@asac.org.ar .
"Tengo otra vida, acá estoy tranquilo", afirma Pablo Lucero, de 27 años, en voz baja. Vivía en una villa, en Mataderos, y dice que esta casa le cambió la vida.
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