
Un velocípedo en la ciudad
Por Carlos Guarella Especial para lanacion.com
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Domingo. Un sol radiante empezaba a lucirse sobre las primeras horas de la Ciudad. Avanzaba con el taxi a marcha muy lenta tratando de encontrar algún pasajero por la ancha avenida. De pronto apareció como de la nada, un señor con ropas deportivas para andar en bicicleta. Montaba un vehículo muy particular.
Este personaje, que luego me enteré que se llama Roberto, venía montando una bicicleta, pero de aquellas que aparecían en las viejas películas en blanco y negro que protagonizaba Charles Chaplin y otros actores. Tenía una rueda delantera gigantesca y otra increíblemente chiquita detrás. Se trataba de un biciclo y cuyo verdadero nombre es "velocípedo".
Inmediatamente tomé la cámara y comencé a sacar fotos. Cuando me vio tomando las instantáneas, Roberto se detuvo y se acercó a conversar.
Jubilado, con 52 años de profesión como auténtico artesano, me contó que hace algún tiempo, su hijo, conociendo el hobby de su padre se puso a buscar por Internet una fábrica de velocípedos en el mundo y fue así que consiguió que le mandaran desde Estados Unidos y de Europa algunos planos para que Roberto encarara la construcción del biciclo.
El velocípedo fue creado originalmente en 1817 por Karl Drais, hay de dos y tres ruedas como un triciclo de niño pero de mayor tamaño.
Para conversar más cómodos nos fuimos a un bar. Elegí "El Café del Gallego", que está ubicado en la esquina de Bonpland y Honduras, en lo que hoy se conoce como Palermo Hollywood.
Mientras disfrutábamos el café, me contó que vive en la zona noroeste del conurbano bonaerense y solamente sale dos domingos a dar una vuelta en el velocípedo, porque es cuando hay menos tránsito vehicular y por consiguiente es menos peligroso.
Roberto no puede encarar la fabricación de velocípedos a gran escala porque necesitaría una importante inversión de dinero y según él, solo ganando el Loto, el Quini 6 o alguna de las loterías poceadas podría encarar semejante empresa.
Mientras charlábamos, en la puerta la gente se arremolinaban a observar el velocípedo que estaba en la vereda, en tanto que en una mesa cercana a la nuestra un señor que escuchaba con mucha atención nuestra conversación, se acercó y a propósito de lo manifestado por Roberto con relación a ganar alguna poceada, nos manifestó que a él le resultaba sospechoso que cuando hay algún premio grande y solo lo ganan una o dos personas en estos juegos de azar.
Continué disfrutando mi café y la charla con Roberto. En minutos mas él seguiría con su periplo dominical a bordo del velocípedo, mientras sumó otra sorpresa, porque tiene entre sus bienes mas preciados una moto auténtica y original BSA de 1947, que el mismo desarmó y armó totalmente, reconstruyendo algunas de las piezas faltantes.
Será hasta nuestro próximo encuentro.
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*Carlos Guarella hace 15 años que es taxista y remisero. Su profesión original es Dibujante, Ilustrador y Diseñador Gráfico. Además es historietista y estudió con maestros del dibujo como Alberto Breccia y Hugo Pratt. También es Maestro Mayor de Obras. Trabajó muchos años como diseñador para importantes laboratorios medicinales, desarrollando literaturas, folletería y packaging. Integró la Asociación Argentina de Promotores Publicitarios y fue editor y director de la revista "Horas de Radio", un mensuario de 10.000 ejemplares que se vendía en todos los kioscos de Capital y GBA. Fue productor y conductor de varios programas radiales en distintas emisoras y columnista. Sus placeres: manejar automóviles; dibujar, escribir y la hacer radio. Tiene 66 años y el auto que maneja en la actualidad es un Chevrolet Corsa Wagon. trabaja al volante 12 horas diarias.




