Un viudo escribe cartas anuales a su "Elenita" a través de avisos fúnebres
Desde hace 23 años, José Luis Casaus publica con humor novedades de su vida y la de sus hijos
1 minuto de lectura'

Cada 21 de marzo, desde hace 23 años, aparece una esquela en el diario español EL PAÍS que firma José Luis Casaus. Son textos breves dirigidos a su esposa, Elena Lupiañez Salanova, fallecida en 1994 y a la que llama "Elenita". En ellos da cuenta de su vida y la de sus hijos, los gemelos Yuri y Boris, que tenían 6 años cuando su madre falleció. Fue una historia de amor breve, así que estos microrrelatos sirven para prolongar una relación que terminó demasiado pronto. "No somos creyentes y soy consciente de que es una nota a la nada, salvo a su recuerdo, que sí existe", dice su viudo a Verne. Sus avisos tienen miles de seguidores entre los usuarios de las redes sociales.
"Escribo tuits antes de que se inventaran los tuits", bromea Casaus, zaragozano de 64 años. Este año, invierte los caracteres del aviso fúnebre en contar que, "los fulanos", como llama de forma cariñosa a sus hijos, han volado del nido y que él no gana para tupperwares. "Se han independizado, pero no de mi bolsillo", dice entre risas, en referencia a la crisis económica que afecta a los jóvenes.
José Luis y Elena se conocieron en 1986; ella formó parte del equipo fundacional de EL PAÍS, desde el área de publicidad, y él era portavoz de Izquierda Unida. Apenas un año después, nacieron Boris y Yuri, que "son idénticos" y tienen nombres rusos porque fueron concebidos en la ciudad de San Petersburgo, cuando todavía se llamaba Leningrado, relata el padre.
Ojalá alguien me escriba esquelas así de bonitas 23 años después de mi muerte. (Hoy en @el_pais) pic.twitter.com/CcHrxDPBBf&— Latanace (@Latanace) March 21, 2017
Elena falleció de un cáncer de pulmón y los gemelos, que están a punto de cumplir los 30, "apenas tienen un recuerdo" de su madre. "En los últimos tiempos de su enfermedad tuvieron poco contacto, porque ella no quería que vieran su deterioro siendo tan pequeños", recuerda Casaus.
"Que una persona se vaya tan pronto es nauseabundo, pero esta tradición pretende quitar hierro a la tragedia. Por eso hablo de temas serios con un toque de humor", explica el autor de estos textos, quien ya cuenta con seguidores en Internet que recopilan sus escritos.

A menudo, destaca detalles íntimos de Boris y Yuri, así que desde hace tiempo comenta con ellos lo que va a publicar el siguiente 21 de marzo. Es, al fin y al cabo, un diario público de su vida.
Ambos hermanos estudiaron Administración y Gestión de Empresas y trabajan "a ratos, en lo que pueden, con contratos breves". Ahora mismo los dos tienen empleo.

Además de actualizar las novedades de la familia y amistades de Elena, su viudo coloca siempre referencias a escritores o cantautores que ilustran con sus palabras lo que José Luis Casaus quiere contar. En la de 2017 cita una milonga de Alfredo Zitarrosa como referencia a los hijos que abandonar el hogar: "Puedo enseñarte a volar pero no seguirte el vuelo". Otras veces fueron las palabras de Neruda y Borges las que acompañaron a las suyas propias. "Casi siempre reflejan gustos que teníamos en común", explica, al tiempo que confiesa que quizá deje pronto de rendir este tributo anual.


1Nuevo parte médico: cómo sigue Bastián, el niño de 8 años que quedó en estado crítico al chocar un UTV y una 4x4 en Pinamar
- 2
Blue Monday: por qué hoy se considera que es el “día más triste del año”
3La Anmat prohibió un acondicionador para el pelo por irregularidades en su composición
4“Respuesta parcial a estímulos”: se conoció un nuevo parte médico del chico que se accidentó en Pinamar




