
Una enfermedad de extremo cuidado
Por Juan Antonio Mazzei Para LA NACION
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La neumonía aspirativa se produce por la entrada anormal de líquido, partículas o secreciones del aparato digestivo en el tejido pulmonar.
Para que esto se produzca se requiere la existencia de dos circunstancias: la alteración de los mecanismos de defensa que protegen los pulmones de las aspiraciones que incluyen el cierre de la glotis y la tos, y que el líquido o las partículas aspiradas contengan gérmenes o irritantes químicos.
La mayoría de los gérmenes proviene de las secreciones de la nasofaringe, de la cavidad oral, del contenido esofágico o del contenido gástrico.
Estas circunstancias se observan en pacientes que tienen alterado el estado de conciencia con compromiso de la tos y el cierre glótico por causas neurológicas (accidentes cerebrovasculares), medicamentosas (sedantes, hipnóticos) o tóxicas (alcohol, drogas depresoras del sistema nervioso central).
Una vez que el contenido llega al pulmón se producen dos tipos de reacciones: si contiene microorganismos, se produce infección pulmonar, desarrollándose una neumonía aspirativa infecciosa; si la sustancia aspirada es irritante para el pulmón, se produce una neumonía inflamatoria química, que generalmente se suma a la anterior.
Un cuadro grave
Como el líquido gástrico tiene un PH ácido, la aspiración de aquél produce un cuadro sumamente grave que puede llegar incluso a la producción de una insuficiencia respiratoria aguda por edema agudo pulmonar de causa no cardíaca. Se la conoce con el nombre de síndrome de dificultad respiratoria del adulto. Este cuadro pulmonar secundario a la aspiración del contenido gástrico se conoce como síndrome de Mendelson.
Los gérmenes más importantes que acompañan la neumonía aspirativa son fundamentalmente gérmenes anaeróbicos presentes en la saliva y tienen un papel muy importante para la producción de abscesos de pulmón, gangrena pulmonar y compromiso supurativo pleural, denominado empiema.
En los últimos años se produjeron avances en el tratamiento de las neumonías, a pesar de que la enfermedad es en todo el mundo la primera causa de mortalidad infecciosa.
El éxito depende fundamentalmente de la rapidez con que se administre el tratamiento antibiótico adecuado y de los cuidados especiales en pacientes que generalmente tienen asociadas otras enfermedades denominadas comorbilidades, que agravan el pronóstico.
Así, el alcoholismo y la insuficiencia cardíaca congestiva son dos factores de comorbilidad que aumentan la mortalidad.
La mortalidad asociada con la neumonía aspirativa oscila entre el 30 y el 50%. La mayoría de los pacientes sobrevive los momentos iniciales, pero se deterioran a partir de las 12 a 24 horas.
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