
Una nueva luz en el fin del mundo
Inauguración: un grupo de ocho navegantes franceses cumplió con la misión de reconstruir la réplica del Faro del Fin del Mundo.
1 minuto de lectura'
En uno de los extremos más australes de nuestro país, la Bahía San Juan del Salvamento, se inauguró ayer la réplica del Faro de Fin del Mundo cuya reconstrucción fue iniciada en enero último por un grupo de ocho navegantes franceses y de la que La Nación dio cuenta el 30 y 31 de enero.
Estos aventureros europeos, que se propusieron volver a instalar el faro que funcionó entre 1884 y 1902, entregaron simbólicamente la obra a las autoridades provinciales. La torre original, situada en el extremo este de la Isla de los Estados, fue inaugurada en 1884 por el marino Augusto Lasserre.
Durante los años en que iluminó el destino de los marineros, tuvo siete lámparas de fabricación belga que eran alimentadas diariamente con aceite de colza y con un reflector parabólico, que daba luz a 14 millas náuticas.
El célebre escritor francés Julio Verne se inspiró en la legendaria señal luminosa para una de sus famosas novelas: "El faro del fin del mundo". Allí cuenta la epopeya de su construcción y los numerosos peligros que enfrentaron los náufragos.
Ayuda oficial
El jefe de la expedición, André Bronner, y su comitiva contaron con la ayuda de la Armada Argentina a través del Comando del Area Naval Austral y de auspiciantes privados.
Durante más de 30 días, los navegantes franceses tuvieron que enfrentarse al frío con el propósito de instalar una réplica de aquel famoso faro. El grupo de franceses logró reunir 200 mil dólares.
El actual montaje tiene la forma de una casa de ocho metros de diámetro y 6,5 metros de altura; el techo es de zinc y consta de ocho caras: seis paredes de madera de cedro rojo canadiense y pino.
También tiene una luz cuyo alcance supera las 10 millas náuticas y se erige sobre una roca de 70 metros de altura.
En la Isla de los Estados viven sólo cuatro oficiales de la Armada Argentina que resguardan la soberanía en Puerto Parry, a unos 20 kilómetros de la Bahía San Juan del Salvamento.
La obra fue auspiciada por la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina y cuenta con el respaldo de la Embajada de Francia, de la Municipalidad de La Rochele en Francia, la Secretaría de Turismo de la Nación, el Ministerio de Educación de la Nación. Fue declarado de Interés Provincial y Municipal por el municipio de Ushuaia.
Por otra parte, se rindió un homenaje al comodoro Augusto Lasserre, quien además de inaugurar en el siglo pasado el Faro de Fin del Mundo participó en importantes misiones científicas realizadas por la Armada Argentina.



