
Una obra de El Greco se exhibe en el Bellas Artes
San Juan Evangelista, pintado en 1605, se expone en ese museo hasta el 7 de diciembre por un acuerdo con El Prado
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Y el día tan esperado llegó. El lunes al mediodía, el director Guillermo Alonso y el embajador de España, Román Oyarzun, descorrieron el velo para que San Juan Evangelista, pintado por El Greco en 1605, luciera su belleza celestial en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Última puntada del acuerdo sellado entre nuestro museo mayor y el Museo del Prado, de Madrid, para iniciar la cooperación y el intercambio de obras de la colección. La primera visita es este cuadro soberbio del pintor de Toledo, nacido en Grecia en 1541 como Doménikos Theotokópoulos, que hizo de sus figuras místicas una marca de identidad.
El San Juan con su manto en tonos de verde se exhibe, hasta el 2 de diciembre y con entrada gratuita, en la sala de la planta baja consagrada a la pintura barroca y manierista, junto a Jesús en el Huerto de los Olivos, una obra de El Greco que integra las colecciones patrimoniales; Cristo en la columna, de Luis de Morales, y Un ángel con la cabeza del Bautista, de Alonso Cano.
La pintura llegada de Madrid en compañía del curador Rafael Alonso forma parte de la galería de retratos inspirados en el Nuevo Testamento, en los que proyectó su devoción al alargar las figuras en actitud de ascensión.
El entierro del Conde Orgaz es quizá la obra más famosa del artista oriundo de Creta, que hizo de España su patria. Un gran fresco de época y costumbres, la obra ocupa el altar central de la capilla de Toledo, una escala obligada de los viajeros amantes del arte.
La transparencia de las vestiduras religiosas, la minuciosa perfección del detalle de los cuellos blancos y la escena colectiva animada por múltiples personajes y lecturas, han hecho de este cuadro famoso una obra maestra del arte universal.
Con el auspicio de la Embajada de España en Buenos Aires, y el patrocinio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, del Banco Santander, Telefónica y Befesa, esta iniciativa enriquece la agenda del museo y, tal como afirmó el embajador Oyarzun, "abre la posibilidad de profundizar el conocimiento, entre el público español, del arte de los argentinos".
Una larga relación une al actual embajador con nuestro país. Fue encargado de negocios hasta 2001 y, tras un largo período en Nueva York, regresó a Buenos Aires en un momento de delicadas negociaciones con España cuando se definía la ruptura con Repsol.
"El arte derriba barreras porque habla un lenguaje universal", fue una certera frase patentada por la Sara Lee Corporation cuando auspició la muestra de pintura francesa del Met neoyorquino en el Hermitage de la entonces Leningrado, y el desembarco de los cuadros de Catalina la Grande en el museo de la 5a Avenida y calle 83. Todavía no se hablaba de "perestroika", pero las pinturas rompieron el hielo.
El acuerdo de intercambio entre Madrid y Buenos Aires, confirmado con la llegada del San Juan de El Greco y el compromiso del préstamo de una obra cada tres meses, es la mejor señal de diálogo y un gesto de buena voluntad, más aún cuando nuestro país, al menos por ahora, por razones ligadas a bonistas y deuda, no está en condiciones de prestar pinturas del patrimonio. Para el Museo Nacional de Bellas Artes, la llegada de la obra de El Greco completa una seguidilla de buenas noticias, como han sido la rehabilitación del pabellón de muestras temporarias, la donación de Rabobank y el espacio dedicado al arte contemporáneo.






