
Una sorpresiva pista china en el caso Perel
La investigación de los asesinatos de MarianoPerel y de su esposa, Rosa Berta Golodnitsky, puso al descubierto que el financista asesinado el 4 de febrero último en Cariló fue el nexo entre integrantes de la administración Menem y poderosos inversores chinos.
Según consta en los archivos que Perel guardaba en su laptop, en diciembre de 1997 la firma china Dalian Hua Feng Enterprises Group compró al ex diputado nacional justicialista Roberto Aníbal Cruz, por medio de su filial en la Argentina, Lanco Pacific, el diez por ciento de las acciones de Carnes de San Justo Corporation SA para instalar un frigorífico en La Matanza.
Cruz, diputado por la provincia de Buenos Aires, fue presidente del club de fútbol Deportivo Mandiyú, de Corrientes, y con cercana amistad con Menem ya que integraba el equipo de fútbol que el ex presidente solía reunir en Olivos para encuentros con viejas glorias deportivas.
Los peritajes que constan en la causa que se impulsa en los tribunales de Dolores determinaron que Perel y su mujer fueron asesinados, el 4 de febrero último, en el Apart Hotel Puerto Hamlet, de Cariló. Cada uno había sido ultimado con un balazo en la nuca.
Según con el contrato de compra de acciones, rubricado el 9 de diciembre de 1997, los empresarios chinos se comprometieron a pagar los cuatro millones de dólares de la siguiente forma: 1.800.000 dólares al contado y los 2.200.000 dólares restantes divididos en cinco cuotas de 400.000 dólares cada una y la sexta de 200.000 dólares.
El dinero debía depositarse en una cuenta del Citibank de Nueva York, que en los últimos meses fue denunciado por el senador norteamericano Carl Levin de haber participado con otros bancos de primera línea de los Estados Unidos en maniobras de lavado de dinero.
Sin embargo el negocio, cuya inversión total de riesgo por parte de los accionistas extranjeros y nacionales involucrados en el proyecto se estimaba superior a los 150.000.000 de dólares, nunca se concretó.
En una carta escrita por Perel el 23 de diciembre de 1997 y dirigida a los responsables de Dalian Huan Feng Enterprises Group, el financista daba a entender que el proyecto contaba con el aval del presidente Carlos Menem y del embajador de la República Popular China.
"Me dirijo a ustedes en carácter de organizador del proyecto denominado Carnes de San Justo Corporation S.A, para la construcción, operación y mantenimiento de un frigorífico modelo dedicado en forma exclusiva a la exportación de carnes argentinas y a ser construido en el partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires.
"Como es de vuestro conocimiento, este proyecto ha recibido ya amplia difusión en la prensa local durante las últimas dos semanas, incluyendo una audiencia con el presidente de la República Carlos Saúl Menem, audiencia de la que también participara el señor embajador de República Popular China, como así también el chairman y la señora gerente general del grupo Hua Feng", relató Perel en uno de los archivos hallados en su computadora.
La Nación intentó comunicarse con el ex presidente Menem para tratar de conocer su versión sobre el caso. "Estamos siempre en lo mismo. El doctor Menem no estaba al tanto de la operación. Por lo que usted me comenta se trató de un negocio impulsado por algún colaborador, en este caso Cruz, y el doctor Menem no puede ser responsable por los actos de sus funcionarios", señaló uno de los allegados al ex presidente que pidió mantener su nombre en reserva.
El acuerdo de inversión quedó rubricado en una ceremonia realizada el 10 de diciembre de 1997 en el Alvear Palace Hotel.
Según Perel, el acuerdo involucraba tres elementos fundamentales: "La inversión de capital de riesgo, la creación de fuentes de trabajo y la apertura del mercado chino, un país con mil doscientos millones de habitantes".
El frigorífico debía comenzar a funcionar entre 18 y 22 meses después de la firma del acuerdo.
No obstante, luego de ese plazo en el predio de 25 hectáreas situado cerca de la planta de Mercedes-Benz, en La Matanza, nada se construyó. Los empresarios chinos habían pagado cuatro millones de dólares por algo que nunca vieron.
A mediados de 1998, los empresarios chinos advirtieron que las obras del frigorífico nunca comenzarían y solicitaron a Perel que gestionara ante Cruz para la devolución de los cuatro millones de dólares que habían invertido.
Traiciones y amenazas
En esa época, casi sin solución de continuidad, se sucedieron las llamadas telefónicas de Perel a Cruz y fueron cada vez más constantes las visitas del financista a las oficinas que el ex presidente de Deportivo Mandiyú tenía en el sexto piso del edificio de 25 de Mayo 644.
El ex puntero izquierdo del equipo de fútbol con el que el ex presidente Menem recorría es país y que también integraban viejas glorias del deporte argentino, no pudo ser ubicado ni en su teléfono particular ni en los de Carnes de San Justo.
En todos los casos, la respuesta que se escuchó del otro lado de la línea fue la misma: "Este teléfono no pertenece al señor Cruz" o "acá no tenemos nada que ver con la empresa que usted dice".
Luego de varias discusiones que Perel y Cruz habrían mantenido en las oficinas de 25 de Mayo 244, el ex diputado decidió entregarle al financista un anticipo de 200.000 pesos. Cruz canceló la mitad de dicho importe con el endoso del cheque Nº 355.315 del Banco Nación cuyo titular era laAsociación Mutual de Empleados del Banco Social de Córdoba.
De acuerdo con la investigación realizada por La Nación , el cheque había llegado a Cruz como anticipo de honorarios por la gestión que el ex diputado debía realizar ante el PAMI para conseguir el contrato para prestación de servicios. En aquella época el responsable del PAMI era otro integrante del entorno menemista, Víctor Alderete, en la actualidad detenido y acusado de asociación ilícita.
Como la entidad cordobesa no obtuvo el contrato del PAMI, Perel reclamó a Cruz la devolución de los cheques y radicó varias denuncias penales por robo y extravío para que esos documentos no se pagaran.
Ajeno a los problemas entre Cruz y la mutual, Cruz depositó el cheque, que fue rechazado. Así, el financista inició un juicio ejecutivo contra Cruz en el Juzgado en lo Comercial Nº 20 de la ciudad de Buenos Aires.
Ese tribunal también tuvo dificultades para encontrar a Cruz, que no se presentó en el expediente 103.548/98 y sólo contestó por medio de una carta documento en la que denunciaba una presentada quiebra en un juzgado de Morón y aseguraba que no le debía nada a Perel, que no tenía ninguna relación con él y desconocía la firma que figuraba en el endoso del cheque.
Aparentemente, Perel había quedado atrapado en medio del fuego cruzado entre los empresarios chinos que le reclamaban el dinero que le pagaron a Cruz la operación en la había sido el gran gestor y el ex diputado justicialista.
Para que Cruz le devolviera el dinero, Perel habría utilizado el mismo método que el caso del Banco Mercurio, donde redactó un documento con matices extorsivos. En su intento por doblegar al ex legislador, Perel habría amenazado con hacer públicos los nombres de los personajes del entorno menemista que pretendían participar en el negocio de 150.000.000 de dólares.
Un virus que nunca existió
Sobre la supuesta desaparición de la laptop Sony Vaio de Mariano Perel de la escena del crimen, fuentes de la Fiscalía Nº 2 de Dolores, donde se investiga el doble crimen ocurrido en Cariló, aseguraron que es elemento nunca faltó ni existen sospechas sobre el personal de la policía bonaerense que intervino en el secuestro de la computadora.
No obstante, La Nación pudo establecer que no existió ningún virus con el que se hubieran borrado los archivos contenidos en el disco rígido de la máquina.
Aparentemente, parte de la información de Perel habría sido eliminada por error por el perito convocado por la policía.
El técnico, en su declaración testimonial, aseguró que al examinar la computadora creyó que los archivos estaban borrados y pensó que se trataba de un virus.
Una calificada fuente de la investigación aseguró que el perito ignoraba algunos aspectos del sistema operativo de la computadora de Perel que hacía imposible instalar un virus para eliminar la memoria del disco rígido si no tenía la clave de acceso.





