
Valentino, un grande de la moda, ya no diseñará
A los 76 años, el modisto italiano se aleja de las pasarelas
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En la moda hay una V que no necesita explicación. La de Valentino, el gran modisto italiano que acaba de anunciar que dejará de diseñar, a partir de enero, para la casa que lleva su nombre. Y como lleva su nombre, también lleva su estilo: el de los largos fourreaux , los moños enormes, el encaje, las texturas soñadas y el inconfundible colorado Valentino.
Ayer, sin dar muchas vueltas, lo comunicó a la prensa internacional: "Es el momento perfecto para decirle adiós al mundo de la moda", dijo el diseñador de 76 años, que sólo presentará una colección más, en la Semana de prêt-à-porter de París, en octubre.
Momento perfecto porque está en la cumbre de su carrera y acaba de festejar los 45 años de su firma con una fastuosa fiesta celebrada el 6 de julio en Roma. Duró 72 horas y no faltó nadie del jet set: Gwyneth Paltrow, Elle McPherson, Sophia Loren, Farah Diba, Uma Thurman, Carolina de Mónaco...
Y la noticia es noticia porque Valentino Garavani es único: uno de los grandes maestros de la alta costura, con un estilo reconocido y copiado en el mundo entero, incluso en la Argentina, donde alguna que otra firma sigue al pie de la letra sus mandatos.
Buen gusto
Su gran mérito es destacar lo mejor de la mujer y elevar todos sus atributos, con diseños de muy buen gusto, realizados en texturas de gran calidad. Estudió moda en Milán y en un curso de la Cámara Sindical de París. Aunque empezó a diseñar en 1962, su nombre saltó a la fama en 1968, con su colección blanca, donde sólo usó ese color en modelos radiantes (la misma colección fue reeditada en 2007). En 1972 empezó a diseñar para hombres, y poco después siguió con decoración, joyería y toda clase de complemetos, también perfumes. En su lista se incluye el diseño de un Alfa Romeo en 1978.
Liu Terracini, amiga y clienta de sus primeros tiempos en Roma, quien trajo la marca a la Argentina en los 70, asegura: "Lo conocí en su casa, en una fiesta. Me acuerdo de que le pregunté: «¿No quiere llevar su marca a la Argentina?». Y me contestó: «¿Por qué no?». Me facilitaron todo... Pero después, por el tema de las importaciones, tuve que cerrar".
Y agrega: "Yo me vestía con él en otras épocas. Creo que su estilo tiene algo mágico. Una femineidad única, exclusiva y sexy".
La firma fue vendida en 1998 y es parte de Valentino Fashion Group, recientemente adquirido por el fondo de inversión británico Permira. En el comunicado, señaló: "Sé que la casa que lleva mi nombre va a cambiar. Sólo espero que el equipo de diseñadores responsable de las futuras colecciones sepa dar a mi trabajo una herencia de la que se puedan sentir orgullosos".
Contra las hiperflacas
Con gafas oscuras y piel tostada, Valentino se pasea por la moda, y siempre tiene algo que decir: por ejemplo, vota en contra de la modelos hiperflacas y en su pasarela siempre enaltece a la mujer. "Quiero una mujer más orgullosa de su femineidad, con más vida", dijo recientemente.
Una de sus favoritas es la argentina Valeria Mazza, que lo acompañó en varios de sus desfiles de Piazza di Spagna y Piazza Navona: "Creo que Valentino es uno de los grandes nombres de la moda, que conjuga una fantasía y una elegancia únicas. Hace vestidos para soñar. Y combina las texturas como nadie. Recientemente me compré un chal que tiene encaje, piel y flecos de seda. La moda lo va a extrañar, va a notar su ausencia. ¿Un sinónimo de Valentino? Elegancia", aseguró la modelo a LA NACION.
El caso Valentino, como el de los grandes, tiene una explicación. "Tengo esta enfermedad desde pequeño. ¡Sólo me gustan las cosas bellas! Tuve la suerte de convertir mi pasión de adolescente en la profesión que me ha dado tantas alegrías y tanto reconocimiento, así como lograr mantener mi propio estilo, a pesar de los cambios que se han producido en el mundo", aseguró Valentino en una entrevista reciente. Se retira con todos los laureles.


