“Valores competitivos”: El turismo de gama alta y los días de calor marcaron el ritmo en un destino histórico de playa
Ya con la expectativa puesta en el fin de semana extralargo de Carnaval, en Mar del Plata son optimistas al hacer el balance de enero
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MAR DEL PLATA.- Siempre una calificación promedio, positiva en este caso, puede sonar injusta. Exagerada para los que quizás por su propuesta o rubro anduvieron algo o bastante por debajo de lo previsto. Corta tal vez para aquel que acertó con lo suyo, la varita mágica lo tocó esta vez y estuvo a tono o quizás por encima de las expectativas. Y de esto va y en eso se juega el balance de este enero que se despide: cuánto se esperaba y cuánto rindió para esta ciudad, principal destino de veraneo del país.
Y si se tiene en cuenta que el turismo en la costa arrastró señales de caída durante todo el año, con fines de semana largos que dejaron de ser lo buenos que eran y con una competencia de destinos internacionales a tiro como pocas veces por ventajas cambiarias y de financiamiento, por aquí hay más indicios de satisfacción que de duelo.
Cómo no recordar que a comienzos de diciembre, cuando en las redes ya abundaban los videos e imágenes de familiares, amigos o famosos que dejaban huellas por las arenas de Brasil rumbo a aguas cálidas y desde allí los comentarios de precios “regalados” eran una constante, el horizonte cercano para las playas marplatenses pintaba gris oscuro para un verano que estaba en sus albores. Se llegó a temer una derrota por nocaut. La sensación de estas horas es que por ahora es por puntos, ajustada y decorosa.
“Sin el acompañamiento del buen tiempo, sin las olas de calor que jugaron a favor, esto pudo haber sido una tragedia”, reconoce a LA NACION un hotelero, conforme con lo logrado hasta hoy y marca puntual el repunte de arribos que se dio entre las fiestas de Año Nuevo y el inicio de enero, por encima de las reservas previas y en coincidencia con temperaturas extremas en Capital Federal y gran parte del país. Y otro tanto en el arranque de la segunda quincena, con picos de casi 40°C que ayudaron a reforzar y llevar casi a niveles lógicos e históricos de la época la ocupación de alojamiento.

El turismo de gama alta, que por cierto tiene también una oferta más acotada y exclusiva, marcó techos de rendimiento. En particular desde la hotelería, la gastronomía y también el entretenimiento. El lote de restaurantes de categoría tuvo un desempeño casi sin bajas y algunos de ellos con recuperación. El golpe más duro lo acusó el segmento medio, que es el más amplio y fue donde más se percibió una reducción significativa en cantidad de visitantes y mucho más notoria en el volumen de gasto. El sector considerado de menores recursos y de menor exigencia también acusó caída, aunque no tan marcada como en el escalón inmediato por encima de ese perfil.
“Hoy vamos a estar cerrando en promedio entre 8 y 10 puntos por debajo de la temporada anterior”, confirma Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, entidad que realiza mediciones entre sus asociados y tiene referencias concretas de rendimiento en el sector.
En términos de alojamiento destacó una primera quincena con un rendimiento final que se aproximó al 65% y siempre con la particularidad de oleadas, focalizadas en los fines de semana y en coincidencia con períodos de muy buen tiempo, apto para playa. La segunda y siempre más fuerte tuvo entre sábado y domingo anteriores un promedio de casi 90%, en coincidencia con una programación fantástica de eventos y mucho sol a favor.
“A lo largo del año veníamos con una caída del 20%”, dijo a LA NACION para resaltar una mejoría en este último período y destacó que Mar del Plata supo sortear el desafío que tenía por delante con el escenario de competencia internacional y complicaciones de la economía.
“Ante un panorama que venía complicado, la ciudad traccionó y remontó con buena oferta de actividades y valores muy competitivos”, aseguró a LA NACION y dejó en claro una sentencia con suerte de máxima para sostenerse. “El que no propone una buena relación de alidad y precio sabe que va a estar complicado”, advirtió.
El propio Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc) local ha reconocido que entre diciembre y la primera quincena de enero se registró una caída de casi 5% en el ingreso de viajeros con respecto a mismo período del año pasado. Esta segunda mitad del mes encontró indicadores mucho más optimistas que alcanzarían para empardar los números de 2025, siempre de la mano de esta tendencia creciente de visitas por períodos cortos y sin reserva previa.

Hay un hecho claro: no hay estos buenos resultados sin buen tiempo y mucho menos sin grandes propuestas de entretenimiento. Mar del Plata convivió este mes con picos de temperatura extrema, que derivaron en mayor movimiento turístico, y jornadas en las que no alcanzaba una campera de abrigo.
De esta amplitud térmica habló Carlos Rottemberg, empresario teatral, que además de proyectar ya una caída del 15% en la venta de tickets para el total de la temporada citó como anécdota que en pocos días tuvieron que pasar los equipos de aire acondicionado de frío a calor y de calor a frío, al ritmo de una meteorología alocada que se movía de un extremo a otro.
El impacto en los balnearios
Lo saben como en ningún otro rubro en los balnearios. Aquí tienen una base de ingresos asegurada con alquileres de carpas y sombrillas por temporada, en su mayoría a marplatenses. El impacto de los vaivenes del termómetro fue en la demanda por día. El 30 de diciembre marcó 38,5°Cde máxima. El 3 de enero, 12°C. Lo mejor fue el agua de mar, que tuvo récord llegó a estar en casi 24°C. Los últimos 10 días de enero fueron todos aptos para playa, casi sin lluvias.
La noche y la diversión de los jóvenes, otra vez, marcaron tendencia e incidieron fuerte en las estadísticas. Suma volumen de gente, pero también es fuerte el gasto de este segmento. Son chicos que con cada salida, entre previa, entradas, consumiciones y transporte suelen dejar en la ciudad un piso de entre $80.000 y $100.000, por noche y persona. Una fortuna que se derrama entre boliches bailables, fiestas electrónicas, bares y, por sobre todo, barras de tragos. Una combinación de aperitivo y gaseosa se paga de madrugada hasta $17.000 y hasta $160.000 la botella de litro de fernet de primera marca. Las fiestas más concurridas, con presencias internaciones, también tenían tickets con valores de seis cifras. Estuvieron a tope de capacidad.
Donde mayor impacto se acusó por la baja de consumo fue, por ejemplo, en el juego oficial. Fuentes del Casino Central confirmaron a LA NACION que la recaudación transitaba por encima de los 20 puntos menos que en enero pasado. Otro tanto de queja se percibió entre el transporte –taxis y remises- aunque con una particularidad de época y en crecimiento: las plataformas digitales, aun cuando en este municipio están prohibidas por ordenanza, no solo funcionan sino que se multiplican en cantidad de unidades. Incluso con los propios turistas, que en pleno veraneo suelen activar la aplicación y hacerse de unos cuantos pesos.

¿Y febrero? Se pone en marcha en medio del quinto fin de semana de este año, con el impulso del último esfuerzo del movimiento turístico de enero. Los precios de alojamiento son en principio entre 20 y 30% más económicos que en el arranque de este 2026 y negociables, porque la oferta es grande y todo pinta que la demanda será muy acotada. La gran expectativa está puesta en los feriados de Carnaval, que llegan muy temprano -14 al 17- y dejarán muy desnuda de atractivos a la segunda mitad del mes. Todo indica que ese fin de semana extralargo marcará, más allá del almanaque, un muy temprano fin de temporada alta.
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