Verrugas plantares: por qué las tiene que ver el dermatólogo

Cómo tratar las verrugas plantares
Cómo tratar las verrugas plantares Crédito: Pixabay
Daniela Chueke Perles
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4 de octubre de 2019  • 15:52

Un día te aparece algo que se siente como una piedrita en el zapato, te pica, te molesta y cuando te sacás las medias para ver qué es notás que en la planta del pie tenés sobre tu piel algo parecido a un granito, un pequeño callo. No podés decir en qué momento exacto apareció, un día llegó para quedarse y hacerse notar. Puede pasar que a medida que pase el tiempo se vaya endureciendo y provoque más y más dolor, o que te aparezcan otras más cerca de la primera.

Se trata de una verruga plantar, que según explica la doctora Paula Luna (MN 110753), dermatóloga del Hospital Alemán está provocada por un virus.

"Es una enfermedad viral, autolimitada, benigna y muy frecuente causada por algunas cepas especificas de HPV (virus del papiloma humano). Si bien en la mayoría de los casos resuelven espontáneamente, en algunos pacientes pueden durar largo tiempo, multiplicarse y volverse muy molestas o dolorosas".

¿Cómo reconocer las verrugas plantares?

Las verrugas plantares son similares a los callos, pero tienen en su centro unos pequeños puntitos negruzcos (correspondientes a los vasos que nutren a la verruga). Una característica típica de la verruga plantar es que duele al presionar de los costados.

¿Cómo se tratan?

Lamentablemente no existen al momento tratamientos antivirales específicos contra las cepas del HPV que causa las verrugas plantares, por lo que el tratamiento es mediante la destrucción física o química de las lesiones. Para eso pueden utilizarse numerosos métodos (ácidos, curetaje, criocirugía). Por lo general no se recomienda la cirugía convencional ya que la misma puede dejar una cicatriz y no siempre se asegura de eliminar las pequeñas partículas virales.

¿Son contagiosas?

Sí, ya que están causadas por un virus. Las verrugas se pueden transmitir de persona a persona y este mecanismo puede ser indirecto. Por ejemplo, un niño con una verruga en la mano puede tocar una superficie del patio de juegos que luego es tocada por otro niño y la verruga se extiende. O una persona con una verruga plantar usa una ducha sin usar sandalias y otra persona hace lo mismo y luego desarrolla una verruga. De todos modos este riesgo es bajo y las verrugas no son cancerígenas. Quienes mayor probabilidades de contagio tienen son las personas con un sistema inmunitario debilitado.

¿Puedo ir al podólogo a que la saque?

El podólogo puede ayudar a eliminar la capa superficial de la piel y favorecer así la penetración de los ácidos y otros tratamientos. Pero sin embargo, se recomienda que siempre consulte al dermatólogo para descartar otros diagnósticos diferenciales.

Qué hacer para disminuir la molestia

Se puede proteger la lesión con una curita o cinta adhesiva para evitar el roce del zapato con la verruga.

Conviene evitar tratar de quitarla uno mismo con piedra pomez o con agujas porque se puede producir un sangrado y esparcir el autocontagio (que salgan más verrugas).

Los tratamientos de venta libre para las verrugas son tópicos (gel, pomada, loción) de ácido salicílico que descama la verruga y al poco tiempo se elimina. No siempre funciona, por lo que es mejor consultar con el médico.

Los tratamientos médicos son generalmente más efectivos. El dermatólogo puede congelar la verruga con nitrógeno líquido, eliminarla con láser o cirugía, o aplicar o inyectar medicamentos para fortalecer el sistema inmunológico para eliminar el virus del cuerpo.

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