Apple acusó a OpenAI el viernes de espionaje industrial, y de obtener secretos sobre productos aún en desarrollo, lo que prepara el terreno para un enfrentamiento legal entre dos de las empresas tecnológicas más grandes del mundo
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Apple acusó a OpenAI el viernes de robar secretos sobre productos aún en desarrollo, lo que prepara el terreno para un enfrentamiento legal entre dos de las empresas tecnológicas más grandes del mundo.
En una demanda presentada ante el Tribunal de Distrito de los EE.UU. para el Distrito Norte de California, el gigante de la tecnología de consumo afirmó que OpenAI, líder en inteligencia artificial que ahora cuenta con un nuevo negocio de hardware, había pedido a candidatos a puestos de trabajo provenientes de Apple que compartieran detalles sobre proyectos secretos y que llevaran componentes de dispositivos y prototipos a sus entrevistas.
Apple también acusó a un empleado de OpenAI de descargar documentos internos desde una computadora portátil propiedad del fabricante del iPhone. Ese empleado y el máximo ejecutivo de hardware de OpenAI fueron designados como demandados en el litigio. Ambos solían trabajar en Apple.
OpenAI utilizó la información confidencial para acercarse a los socios de fabricación de Apple, llegando incluso a pedirle a uno de ellos que hiciera una demostración de la técnica de Apple para el acabado del metal en sus dispositivos, según señala la demanda.
Apple envió una carta a OpenAI en febrero para manifestar su preocupación de que la información confidencial pudiera estar “llegando al negocio de OpenAI de manera indebida”, de acuerdo con la demanda. OpenAI no respondió, afirmó Apple.
“El naciente negocio de hardware de OpenAI se apoya ahora sobre los cimientos más endebles, podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales malversados”, escribió Apple en su demanda.
OpenAI rechazó las acusaciones en un comunicado. “No tenemos interés en los secretos comerciales de otras empresas”, declaró un portavoz, Drew Pusateri. “Seguimos enfocados en crear tecnología innovadora que empodere a las personas en todas partes”.
(The New York Times ha demandado a OpenAI y Microsoft, alegando infracción de derechos de autor de contenidos informativos relacionados con sistemas de IA. Ambas empresas han negado esas acusaciones).
La demanda de Apple contra OpenAI intensifica drásticamente las tensiones entre los dos titanes tecnológicos, cuya alianza de alto perfil ya había comenzado a desmoronarse.
Apple se mantiene en gran medida al margen de la IA, incluso mientras otros gigantes tecnológicos gastan cientos de miles de millones de dólares en la construcción de modelos de IA y centros de datos, y las empresas emergentes (start-ups) desafían los límites de la tecnología.
Para intentar ponerse al día, Apple llegó a un acuerdo con OpenAI en 2024 para utilizar la tecnología de la start-up de IA con el fin de renovar sus productos, incluido su asistente digital, Siri. Sin embargo, OpenAI se sintió decepcionada por la forma en que Apple integró ChatGPT, e incluso ha considerado emprender acciones legales. En enero, Apple anunció que se asociaría con Google para potenciar Siri y sus otros productos de IA.
Para aumentar la tensión, OpenAI, que ha presentado de forma confidencial los trámites para una oferta pública inicial (salida a bolsa), está creando por sí misma una nueva familia de productos de hardware.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha tenido desde hace tiempo la ambición de producir dispositivos impulsados por IA. Esta tecnología naciente se puede llevar como joyería o meter en un bolsillo, ofreciendo a los usuarios funciones como grabación de audio y video, o respuestas a comandos de voz.
Altman respaldó anteriormente a una start-up ahora desaparecida llamada Humane, la cual fabricó un dispositivo de IA que los usuarios se prendían a la ropa.
El año pasado, OpenAI pagó 6500 millones de dólares para comprar IO, que en ese momento era un estudio de diseño de un año de antigüedad fundado por Jony Ive, el antiguo y veterano director de diseño de Apple. Durante sus 27 años en Apple, Ive desarrolló la estética minimalista de la compañía y trabajó con el cofundador Steve Jobs para revolucionar el teléfono inteligente.

Antes de la adquisición, Altman trabajó con Ive para desarrollar dispositivos vestibles (wearables) que pudieran ejecutar la tecnología de IA de la start-up. Ambos hombres se han negado anteriormente a hablar sobre cómo podrían ser tales dispositivos o cómo podrían funcionar.
El acuerdo llevó a Ive, quien no es nombrado en la demanda, y a su equipo de aproximadamente 55 ingenieros e investigadores al interior de OpenAI. Ese grupo incluía a Tang Tan, un exejecutivo de Apple y cofundador de IO. Tan había pasado 24 años en Apple, liderando el diseño del iPhone y el Apple Watch antes de su partida. Ahora es el director de hardware de OpenAI.
En su demanda del viernes, Apple acusó a Tan de instruir a las personas que contrataba de Apple sobre cómo evadir los procesos de seguridad de Apple para los empleados que renuncian.
Ingenieros y diseñadores han dejado Apple de forma constante para irse a OpenAI desde que esta adquirió IO. Más de 400 exempleados de Apple trabajan ahora para OpenAI, según la demanda.
El Sr. Tan no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Apple acusó a otro exempleado, Chang Liu, de utilizar la computadora portátil propiedad de Apple de una antigua colega para obtener acceso y descargar documentos técnicos mientras trabajaba en OpenAI. Liu le dijo a la empleada de Apple qué información sobre productos no anunciados debía estudiar antes de las entrevistas de trabajo, señaló Apple.
Liu también planeaba obtener acceso a documentos internos a través de una computadora portátil propiedad de Apple que no devolvió cuando dejó la empresa, según la demanda.
El Sr. Liu no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
OpenAI había engañado a la empresa de fabricación a la que se acercó para conocer la técnica de acabado del metal, haciéndole creer que tenía el permiso de Apple para verla, según la demanda.
Apple busca una orden judicial que impida a OpenAI poseer, utilizar o compartir los secretos comerciales de Apple, así como una orden que exija a OpenAI la devolución de la propiedad intelectual de Apple.
Apple ya ha demandado anteriormente a exempleados convertidos en rivales. En 2019, la empresa demandó a Gerard Williams III, su exarquitecto principal de chips, por violar su contrato de trabajo mientras trabajaba para crear una start-up de chips, Nuvia. Apple retiró esa demanda en 2023.







