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A Fondo

Cómo es trabajar de diseñar el futuro

Clarisa Herrera
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17 de mayo de 2019  • 00:37

Ya es mundialmente famoso el video que Apple lanzó en 1987, en la época en que John Sculley comandaba la campañía. La pieza, llamada Knowledge Navigator, "anticipa" el futuro de los productos tecnológicos 20 años hacia adelante. En la imagen, casi como un presagio, se vislumbra un asistente personal al estilo de Siri, una interfaz táctil semejante al iPad y hasta los orígenes de lo que podía ser un servicio de videollamadas (FaceTime o Skype).

Knowledge Navigator, el futuro que Apple imaginó en 1987

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Video

Diseñar el futuro

Aunque no tenía ese nombre, el ejercicio que hizo Apple se enmarca en lo que hoy se conoce como "diseño de futuros" o "diseño especulativo", una disciplina emergente, que conjuga prospectiva, diseño, estrategia, arte y en el centro, la tecnología. Con foco en el diseño (de productos, servicios, escenarios) reflexiona sobre los desafíos y oportunidades del futuro. El objetivo es la posibilidad de abrirse a futuros alternativos apalancados en el potencial de las tecnologías emergentes.

"La disciplina está viviendo un momentum en virtud de una aceleración vertiginosa de los cambios; frente a esto, el mundo debe pensar en las implicancias de la tecnología y las empresas no pueden darse el lujo de no imaginar lo que viene", explica Ángeles Cortesi, directora del estudio LOBO, en el marco de su presentación "Diseña el futuro" organizada por Wise Latin America, una institución que busca fortalecer el ecosistema emprendedor y la innovación en mujeres de áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés).

Angeles Cortesi
Angeles Cortesi

Cortesi pasó por el MFA (Master in Fine Arts) Transdisciplinary Design en Parsons New York, por Singularity University y lleva más de 15 años creando nuevos productos, servicios y sistemas en el cruce de los negocios, la tecnología y el diseño tanto para el sector público y privado en la Argentina y en el exterior.

Tecnología para provocar

Durante su presentación, los slides muestran imágenes y videos, que, de mínima, son inquietantes.

Se ve, por ejemplo, el corte transversal de un útero humano que "gesta" un bebé tiburón, un proyecto denominado I wanna deliver a shark ("Yo quiero dar a luz un tiburón"), que imagina si en un futuro sería posible que ante la falta de comida y la explosión demográfica, ciencia y tecnología podrían habilitar que mujeres deseosas por concebir gesten especies en peligro de extinción.

El concepto "Quiero dar luz a un tiburón", de Ai Hasegawa
El concepto "Quiero dar luz a un tiburón", de Ai Hasegawa

En otra foto, se ven pechos de Marilyn Monroe fabricados en masa en una línea de montaje, producto de Manufacturing Monroe, un concepto que imagina una fábrica que usaría ingeniería de tejidos e impresión 3D para manufacturar en serie partes humanas (un pedazo de cerebro, manos, pies, etc) que contengan algo de ADN original de celebridades y que podrían ser vendidos luego como souvenirs para sus fans.

Manufacturing Monroe, la fabricación de piezas en serie con ADN de famosos

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Mientras la reacción de los presentes se acentúa, un tercer ejemplo muestra un escenario que podría ser absolutamente verosímil: en un video se aprecia la propuesta de Lexus, "Genetic Selects". En asociación con una empresa con foco en genética ( 23andMe), este comercial que nació como broma del Día de los Inocentes anglosajón sugiere que la marca de automóviles haría autos a medida que quedarían vinculados a las características genéticas de cada persona, solo con una muestra de ADN.

Genetic Select, la broma de Lexus para el Día de los Inocentes

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"Arranco con los ejemplos más perturbadores, para que provoquen un poco", reconoce Cortesi, que también dirige Speculative Futures Buenos Aires, capítulo local de la entidad que nuclea a interesados y curiosos en la disciplina.

La provocación y la incomodidad, son, en efecto, el espíritu del asunto. "Nos proponemos mirar cinco, diez años adelante y especular cómo las cosas podrían ser; pensamos qué futuro queremos y cual no", sostiene.

El diseño de futuros surge del trabajo de la corriente vanguardista del futurismo, quienes en su momento idearon "escenarios posibles" al conjugar tecnologías y prospectiva. Por otro lado, el diseño especulativo emerge en un centro universitario, el Royal College of Art del Reino Unido, en un programa denominado "Design Interactions". Allí, dos profesores empezaron a trabajar en "diseño crítico", un diseño que no buscaba estar al servicio del mercado sino cuestionar las implicancias.

"Desde el diseño crítico surge el diseño especulativo, que se centra mas en las tecnologías exponenciales, en cómo avanza la tecnología y cómo pensar críticamente sus consecuencias. No busca traerte una solución, sino que ayuda a encontrar problemas" señala.

La realidad supera la ficción

En el diseño especulativo, tendencias sociales, demográficas, económicas y políticas se cruzan con la investigación en nuevas tecnologías, concretamente, con lo que está pasando en los laboratorios, lo que aún no es mainstream, pero a pesar que está en el "borde" podría aplicarse en la realidad.

Al diseñar futuros alternativos utilizando todos estos escenarios, surge el verdadero desafío. "Automáticamente te trae al presente y te hace cuestionarte, no es lo mismo que Black Mirror o una historia de ciencia ficción donde todo parece como muy lejano. Cuando hay que diseñar el manual del auto autónomo, hay que pensar cosas como: ¿qué hace el auto si te olvidaste un nene adentro?, ¿cómo reacciona? ¿Te avisa? Lo que ocurre es que te disparan un montón de preguntas. Esos cuestionamientos ayudan a pensar un futuro más deseable y responsable", dice Cortesi.

Esta metodología trabaja con lo que se conoce como cono de posibilidades, donde lo que se plantea es que más allá que hay un futuro muy probable –una línea recta donde seguimos haciendo lo mismo- también podrían haber un montón de otros futuros posibles.

El cono de posibilidades basado en el modelo de Nesta
El cono de posibilidades basado en el modelo de Nesta Crédito: Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona

Dejar de de mirar la línea recta y observar el cono te abre hacia nuevos escenarios. "Lo plausible tiene que ver con que si veinte años atrás se hubiera hablado sobre comer una hamburguesa producida con carne de cultivo celular eso sería considerado entonces como una posibilidad: estaba dentro de lo plausible, había investigadores que se lo estaban planteando, pero no era aún probable. El cono te invita a no quedarte solo con una opción", subraya.

Desde lo más extremo, la dinámica ayuda a entender hacia dónde impactan las tecnologías. Por ejemplo, para fines de los 90 la biotecnología era aún un campo emergente. Para ese entonces un grupo transdisciplinario croata creó Embryo, una plataforma virtual interactiva donde los usuarios creaban, a su gusto y con las características deseadas, los embriones virtuales que les gustaría tener como futuros hijos. "El proyecto fue un experimento social para ver qué respuesta tenían los usuarios en un momento donde nada de eso parecía posible. Hoy esto es una realidad, por ejemplo en el caso de China y la manipulación genética por Crispr y nos planteamos si es ético o no", explica.

Una radio en los dientes

A mediados del 2002, se presentó en el Museo de Ciencia de Londres el diseño de un implante para dientes que recibía señales de radio, un proyecto que contó entre otros, con la colaboración del MIT Media Lab Europe.

El dispositivo (conceptual) captaba las señales con un receptor de radio y utilizaba una pequeña placa vibratoria para transmitirlas como sonido a lo largo de la mandíbula a una persona. Los sonidos se transferían desde el diente al oído interno aprovechando el fenómeno de conducción ósea.

"Los diseñadores especulaban en ese entonces que si el teléfono móvil se convertía en un dispositivo de trabajo, los operadores de bolsa podrían utilizarlo para recibir información actualizada sobre los precios de las acciones o bien serviría para escuchar el despertador sin despertar a su pareja. El diseño estimuló entonces un debate que parecía lejano, el de las consecuencias de la tecnología aplicada al cuerpo. Hoy, ya hay polémica en torno a Suecia, que ya incorpora chips electrónicos debajo de la piel que permiten aperturas de puertas o accesos a transportes públicos", resume.

En la actualidad, existe el Catálogo del Futuro Cercano de Ikea, donde se profundiza en qué pasaría si todos los muebles que vende incorporaran una conexión a Internet de las Cosas. ¿Qué escenarios plantearía una especie de red de muebles inteligentes? ¿Qué usos podría tener toda esa información?

El prototipo de la Microbial Home de Philips es otro caso. Se diseñó un hogar que se asemeja a una máquina biológica/tecnológica, donde los desechos de ciertas áreas de la casa se transforman y reciclan para ser el motor de funcionamiento de otras áreas, todo en una suerte de ecosistema cíclico que podría transformar la infraestructura de servicios tal cual la conocemos.

El prototipo de la casa de Philips (2011) que recicla los desechos para usarlos de combustible en el mismo hogar
El prototipo de la casa de Philips (2011) que recicla los desechos para usarlos de combustible en el mismo hogar Crédito: Philips

"Es muy interesante otro proyecto del Reino Unido donde se imagina un país dividido en diferentes tipos de ideología política y cada uno adopta una tecnología diferente. Luego se proyecta para cada escenario un sistema de transporte que se corresponde a la ideología y a la tecnología adoptada. Podría ser un ejercicio súper interesante para pensar el diseño de las ciudades o para cualquier automotriz o proyecto vinculado a la movilidad", comenta.

En 2016, tuvo gran impacto un video interno de Google que se filtró hacia los medios. El video imaginaba un futuro donde la empresa recolecta, administra y usufructúa la totalidad de información de los usuarios. ¿Suena familiar?

En el video, Google, en virtud de disponer de toda esa información, logra ayudar a las personas a tomar mejores decisiones (dado que los conoce mejor que ellos mismos) e incluso "guía" el accionar de instituciones y gobiernos en las mejores maneras de resolver problemas como la pobreza o enfermedades.

Selfish Ledger, el video en el que Google piensa su futuro

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¿La respuesta? Por supuesto, Google salió a responder rápidamente que se trataba de un ejercicio de diseño especulativo con él único objetivo de generar debate en sus equipos de diseño, pero no se relacionaba -claro está- con ningún proyecto concreto.

"Quizás son ideas que no se concreten, pero probablemente afloren variables impensadas que deberían considerarse en el presente para entender el rumbo tecnológico", argumenta Cortesi, quien insiste una y otra vez que en términos de diseño de futuros "no hay que descartar las salidas ridículas", porque el objetivo es siempre generar mejores preguntas.

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