El satélite 34343 sufrió una “anomalía” crítica y se desintegró; descartan un impacto con otro objeto; estiman una falla interna, pero no hay confirmación
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La seguridad en la órbita baja terrestre volvió a estar en debate tras confirmarse que el satélite Starlink 34343 sufrió una “anomalía” crítica el pasado domingo 29 de marzo de 2026, lo que resultó en su destrucción parcial y la creación de una nueva nube de basura espacial. El incidente, ocurrido a unos 560 kilómetros de altitud, provocó la pérdida total de comunicaciones con la unidad, la cual había sido lanzada en mayo de 2025.
¿Qué causó la explosión?
De acuerdo con los datos proporcionados por la empresa de seguimiento orbital LeoLabs, el evento corresponde a una “creación de fragmentos”. Aunque el término “explosión” suele evitarse en comunicados oficiales, los radares detectaron “decenas de objetos” desprendiéndose de la estructura principal inmediatamente después del suceso.
LeoLabs detected a fragment creation event involving SpaceX Starlink 34343 on 29 March 2026.
— LeoLabs (@LeoLabs_Space) March 30, 2026
Learn more. ⤵️ pic.twitter.com/54FoV3s953
Las investigaciones preliminares descartan un choque externo. LeoLabs señaló que el evento fue causado probablemente por una “fuente energética interna” y no por una colisión con otro objeto o escombro espacial.
Entre las hipótesis más fuertes se encuentran fallos en el sistema de propulsión (en el tanque de argón gaseoso almacenado a alta presión que le permite desplazarse hasta su órbita y hacer pequeños ajustes) o un problema térmico en sus baterías.
Debido a la baja altitud del suceso, se espera que la mayoría de los fragmentos pierdan altura y se desintegren en la atmósfera en cuestión de pocas semanas.
A short clip of tumbling STARLINK-34343 (#64157), recorded from Switzerland on 2026-03-31 between 20:47:24 and 20:48:10 UTC. pic.twitter.com/KQxpsZf2Qc
— s2a systems (@s2a_systems) March 31, 2026
No es el primer caso
Este no es un hecho aislado. El incidente guarda una similitud con un evento previo ocurrido el 17 de diciembre de 2025, cuando el satélite Starlink 35956 también experimentó una anomalía interna que lo llevó a perder el control y fragmentarse antes de desintegrarse en la atmósfera.
La repetición de estos fallos en un periodo de apenas tres meses ha generado inquietud en la comunidad científica. Actualmente, SpaceX opera más de 10.000 satélites activos, y planea lanzar miles más, lo que aumenta estadísticamente el riesgo de estos “eventos de fragmentación”.
The larger V3 @Starlink satellites that will deploy from Starship will bring gigabit connectivity to users and are designed to add 60 Tera-bits-per-second of downlink capacity to the Starlink network.
— SpaceX (@SpaceX) October 13, 2025
That's more than 20 times the capacity added with every V2 Mini launch on… pic.twitter.com/N0Vl9psbm3
Riesgos y medidas de seguridad
A pesar de la espectacularidad del evento, SpaceX aseguró que los restos no representan un riesgo para la Estación Espacial Internacional (ISS) ni para el lanzamiento de la misión Artemis II de la NASA, programado para este miércoles a la noche.
Sin embargo, el incidente subraya la creciente congestión en la órbita terrestre baja (LEO). Solo en marzo de 2026, los satélites de Starlink enfrentaron nueve amenazas de proximidad, incluida una de alto riesgo donde un satélite pasó a solo nueve metros de una unidad china. Como medida preventiva, SpaceX tiene un plan para bajar la órbita de unos 4400 satélites de 550 km a 480 km durante el año 2026, buscando que, en caso de fallo, las unidades reingresen a la atmósfera mucho más rápido y no queden como basura persistente.
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