¿Tu viejo celular puede ser parte de la nube? El ambicioso plan de Google y la Universidad de San Diego para un futuro sustentable
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Una iniciativa conjunta entre Google y la Universidad de California San Diego (UCSD) busca romper el ciclo de descarte tecnológico. El proyecto propone una solución ingeniosa y necesaria: transformar los smartphones retirados en potentes clústeres de computación en la nube de bajo carbono.
En promedio, los usuarios actualizan sus teléfonos con un modelo nuevo cada tres o cuatro años, muchas veces impulsados por el deseo de nuevas funciones y no porque el hardware haya dejado de ser útil. Sin embargo, estos equipos “viejos” conservan procesadores, memoria y almacenamiento sumamente capaces que, de otro modo, terminarían acumulando polvo o convirtiéndose en basura electrónica, un problema de impacto mundial.
El desafío del “carbono embebido”
El corazón de este proyecto radica en atacar un problema crítico de la industria: la huella de carbono de la computación. Según los investigadores, existen dos fuentes principales: el carbono operacional (la energía consumida durante el uso) y el carbono embebido (las emisiones asociadas a la fabricación del hardware). Mientras que el primero suele abordarse con energías limpias, el segundo es un obstáculo complejo de superar.
Al reutilizar las placas base de teléfonos inteligentes, que representan aproximadamente el 50% de su carbono embebido, se evita la necesidad de extraer nuevas materias primas y fabricar servidores desde cero.
De la palma de la mano al centro de datos
Los investigadores extraen las placas base (motherboards) de los dispositivos (en este caso, teléfonos Pixel de Google), eliminando componentes innecesarios en un entorno de servidor, como la pantalla, la batería y las cámaras. Esto no solo ahorra espacio, sino que elimina materiales peligrosos o ineficientes para un centro de datos. El procesador y la memoria, los dos componentes clave, están soldados al motherboard.
A nivel de software, el desafío no es menor. El sistema operativo Android se reemplaza por una distribución de Linux de propósito general, y se utiliza Kubernetes para distribuir y coordinar las tareas entre los dispositivos. Según las pruebas de rendimiento (SPEC benchmarking), se necesitan entre 25 y 50 teléfonos para igualar la potencia de un servidor moderno, pero con una ventaja clave: el rendimiento de un solo núcleo de un smartphone actual suele ser igual o superior al de muchos núcleos de servidores tradicionales.
Un laboratorio real para 2026
La meta es ambiciosa: desplegar un centro de datos compuesto por 2000 smartphones Pixel. Este clúster proporcionará computación en la nube de bajo costo y baja emisión de carbono para cientos de estudiantes y docentes, permitiéndoles ejecutar aplicaciones de investigación, herramientas de calificación automática y cuadernos de Jupyter.
Los experimentos iniciales son prometedores. Un pequeño clúster de solo 20 teléfonos demostró ser capaz de gestionar las entregas de una clase de más de 75 estudiantes con latencias menores a los servicios comerciales actuales. El lanzamiento oficial del sistema completo está previsto para la primavera de 2026 (otoño en el hemisferio norte), funcionando además como un banco de pruebas para evaluar la confiabilidad del hardware de consumo bajo un uso intensivo y sostenido.
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