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El Samsung Galaxy S7 ya se vende en la Argentina, y lo estuvimos probando

El Galaxy S7 "plano", con pantalla de 5,1 pulgadas, y el S7 Edge, con pantalla de 5,5; los laterales se curvan hacia la parte posterior del equipo
El Galaxy S7 "plano", con pantalla de 5,1 pulgadas, y el S7 Edge, con pantalla de 5,5; los laterales se curvan hacia la parte posterior del equipo
El smartphone estrella de Samsung ya está disponible en preventa con las tres operadoras locales en sus dos versiones, con pantalla de 5,1 pulgadas y en la versión curva
Ricardo Sametband
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15 de junio de 2016  • 13:30

Samsung presentó hoy en la Argentina al Samsung Galaxy S7 (en sus dos versiones, la "plana" y la Edge), su smartphone más avanzado, que presentó en el Congreso Mundial de Móviles de Barcelona a fin de febrero último.

Del equipo ya se conoce todo, a esta altura, salvo (para la Argentina) el precio. Claro lo ofrece en preventa a $ 14.999 o 16.999 (según si es el modelo con pantalla de 5,1 pulgadas o 5,5 pulgadas) con un abono de 700 pesos. Personal, a $ 14.999 o $ 15.999 con un abono de $ 690. Movistar, al mismo precio que Personal, pero con un abono de $ 699. Las dos primeras operadoras venden el equipo liberado, y en los tres casos es posible comprarlo con otro abono más barato, pero el precio del teléfono será más alto. La alternativa es comprarlo sin línea en una tienda tipo Frávega, Garbarino, Falabella u otras: allí el precio será de 20 o 23 mil pesos. En todos los casos, la preventa incluye un anteojo Gear VR de regalo.

El precio en la venta en una casa de electrodomésticos equivale a algo más de 1600 dólares (cotizados a 14 pesos), que es muy cercano a viajar a Miami (US$ 700, aproximadamente), comprar el teléfono (US$ 700 el S7 Edge) y volver, pagando la tasa de importación por el excedente en la franquicia (US$ 200). Comprarlo en Chile tiene casi el mismo costo: el vuelo es más barato ($ 3000), pero el teléfono es más caro (14.000 pesos en una tienda de electrodomésticos). En otra ocasión ya explicamos parte de las razones por esta distorsión de precios, que también afecta la llegada de otros equipos de alta gama, como el iPhone.

Ambos equipos mantienen el diseño del S6, con vidrio al frente y atrás, y bordes más redondeados, notable sobre todo en la versión Edge
Ambos equipos mantienen el diseño del S6, con vidrio al frente y atrás, y bordes más redondeados, notable sobre todo en la versión Edge

¿Vale la pena?

Es fácil recomendar el teléfono, porque es excelente: es el mejor equipo de Samsung a la fecha, gracias a que tomó lo bueno que tenía el Galaxy S6, lo mejoró, y corrigió los problemas que tenía. Que Samsung respete dos alternativas de tamaño (algo que la mayoría de los fabricantes de equipos con Android está dejando de hacer) es una ventaja. A lo que normalmente se espera de un equipo de este calibre (la pantalla es excelente; es muy rápido) se suman dos agregados clave: la cámara es incluso mejor que la del S6, lo mismo que la batería, que era su punto más flojo.

Así, para quien tenga (y quiera) pagar ese dinero por un teléfono, el Galaxy S7 es de lo mejor en plaza en Android en el país en este momento, aunque no es el único; y vale mencionar aquí tanto al iPhone como al Huawei P9, el Lenovo Moto Z o, quizás, el LG G5, si la firma surcoreana cambia su postura original, entre muchos otros que llegarán al país en los próximos meses.

A la vez, y esto es algo que ya sucede hace varios años con casi todas las marcas, para quien tenga la versión anterior (en este caso, el Galaxy S6) el salto será sutil. Bienvenido, pero menor; y es posible encontrar equipos de excelente rendimiento por la mitad de lo sale este equipo. U optar por un S6 si se quiere actualizar un modelo todavía más antiguo.

Cómo se compara con el Galaxy S6

Hay dos modelos del Galaxy S7: el normal (con pantalla de 5,1 pulgadas y batería de 3000 mAh) y el S7 Edge, con pantalla de 5,5 pulgadas y una batería más grande (3600 mAh). El resto es idéntico en ambos modelos, más allá del tamaño, obviamente.

El diseño es muy similar (combinando vidrio con metal en los bordes redondeados) al S6, pero aunque es más grueso que su antecesor, ahora resulta más cómodo, sobre todo el S7 Edge: el punto de encuentro entre el vidrio que acompaña la pantalla curva y el metal perimetral ya no se clava en la palma de la mano. Y en ambos casos se trata, para su tamaño de pantalla, de equipos muy compactos, gracias a la reducción del marco de la pantalla. Es, eso sí, un imán para las huellas digitales. Y siempre está la sensación de que al ser vidrio será más frágil que otras opciones (metal, plástico), pero no tuve ocasión de comprobarlo.

El botón Inicio (que tiene el sensor biométrico, de rápida reacción) sigue quedando un poco más abajo de lo que me resulta cómodo, pero son opiniones; dependerá del tamaño de mano de cada uno, y de cómo use el sensor para desbloquear el teléfono. Reconoce sin problemas varios dedos, sin importar la orientación con la que se posen sobre el sensor.

Un cambio que no es visible a simple vista, pero que se agradece, es que el equipo es resistente al agua (pero no sumergible) sin requerir, como el S5, de una tapa para el conector de audio o el microUSB.

Qué es lo mejor que tiene

La cámara es excelente, aunque la resolución es menor al Galaxy S6 (12 megapixeles contra 16). Pero como ya se ha dicho, es más importante el tamaño del sensor y del lente que la cantidad de puntos de color de una foto. Es veloz en la carga (con una doble presión en el botón de inicio) y en la captura, gracias al autofoco por detección de fases (PDAF) y al sensor de doble capa. Hace muy buen de la lente con apertura f/1.7 y estabilización óptica de imágenes para tomar fotos con poca luz bien iluminadas y sin necesidad de apelar al flash.

¿Es la mejor? Depende de a quién se le pregunte, porque también es una cuestión de gustos: Samsung tiende a sazonar las fotos, que resultan un poco más coloridas que lo que obtienen otros equipos, algo que no siempre es bueno. Los equipos de muy alta gama que hacen una apuesta importante en este punto (el iPhone 6S, el Huawei P9, el HTC 10) ya ofrecen un nivel de calidad en las fotografías que hace muy difícil definir un ganador: todos son excelentes para el usuario común. Y en cualquier caso, uno no suele andar con todos esos equipos encima para tomar la misma foto, comparar y elegir cuál conserva.

Como sea, el punto es que la cámara es muy confiable, sobre todo en situaciones que aprovechan lo poderoso del hardware, como fotos oscuras, o con claroscuros, o en ráfaga rápida, lo mismo que en el registro de los videos 4K, que además tiene foco activo (mantiene en foco el objeto aunque se mueva). El macro es fantástico, lo mismo que la velocidad para cambiar el punto de foco.

Lo otro bueno es la batería (de 3000 mAh el S7, y 3600 mAh el S7 Edge): el S7 es más grueso que el S6, pero se agradece, porque ahora llega al final del día sin problemas, algo que en el Galaxy S6 no siempre se logra. Si la autonomía es importante, la batería del S7 Edge será bienvenida; como con otros equipos con ese tamaño ( el Moto X Play, por ejemplo, o el Huawei Mate 8) la autonomía deja de ser un tema pendiente: alcanza con cargarlo por la noche y ya. El equipo admite carga rápida, pero a diferencia de lo que hace Lenovo con los Moto X Play o Style en la Argentina, el cargador especial no está incluido. Como en modelos anteriores, tiene un modo de ultra ahorro de energía que limita las funciones y pone la pantalla en gris que es útil. Las pantallas AMOLED consumen poca energía cuando muestran colores oscuros.

La cámara de 12 megapixeles tiene excelente sensibilidad con poca luz; junto a la lente, el flash y el monitor de ritmo cardíaco
La cámara de 12 megapixeles tiene excelente sensibilidad con poca luz; junto a la lente, el flash y el monitor de ritmo cardíaco

Apuestas y oportunidades perdidas

Una novedad visual que trae el Galaxy S7 está en la posibilidad de mostrar en forma permanente la hora con la pantalla bloqueada, o un calendario (o una imagen definida por Samsung), una función llamada Always On. Lo mismo ofrece el LG G5; en ambos casos, según las compañías esta función se lleva un 1% de carga por hora de uso. En definitiva: la idea es tenerlo siempre encendido. Funciona bien, algo que probó Nokia hace tiempo con Windows Phone: es una suerte de salvapantallas que se va desplazando por la pantalla (para no quemar un sector más que otro).

Es útil, aunque muy limitado: sólo se puede elegir entre un número limitado de diseños (pensados, justamente, para iluminar la menor parte posible de la pantalla y así no afectar la autonomía del teléfono). El otro problema es que muestra notificaciones de llamadas, mensajes recibidos y correo electrónico no leído, pero no más; la llegada de un Whatsapp (o mensaje de Facebook; lo que sea) se verá con la luz de notificación clásica. En esto, la solución de Lenovo para la línea Moto de los últimos dos años es muy superior: es posible ver cualquier notificación, ignorarla o abrir directo la aplicación que la generó, etcétera. Pero como reloj, al menos, cumple su propósito.

Hablando de la pantalla: sigue siendo excelente, tanto por la definición (QHD, útil para los anteojos de realidad virtual) como por el brillo, el contraste y la visibilidad en general. En el Edge, los bordes de la pantalla se curvan hacia atrás; sigue siendo más una cuestión cosmética que otra cosa, y la franja donde la pantalla deja de ser plana para curvarse hacia atrás tiende a reflejar cuanta luz haya cerca, lo que puede resultar muy molesto. .

En la Argentina, el teléfono se vende con 4 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento interno (21,5 GB libres para el usuario, expandibles con una microSD) y un chip Exynos 8890; en otras regiones se vende con un Qualcomm Snapdragon 820. El rendimiento es similar, y en algunos casos el Exynos es superior (aunque sólo será notorio en algunas ocasiones y si están los dos equipos uno al lado del otro haciendo lo mismo). Lo importante, para el usuario común: este teléfono es muy veloz. No hace algo que no pueda hacer un teléfono de gama media (un Moto G, para usar el ejemplo más popular), pero sí lo hace mucho más rápido. La carga de las aplicaciones, las transiciones: todo se hace enseguida.

El Galaxy S7 corre Android Marshmallow, y este modelo ya recibió un par de actualizaciones desde su debut a principios de año. Sigue cambiando la estética básica de Android, y respetando la propia de Samsung, con iconos redondeados y coloridos. Un cambio que se agradece es la reducción de agregados, y la mejor organización de las aplicaciones extra que incluye la compañía, tanto las propias (mantiene su tienda con contenido exclusivo, una aplicación para monitorear la salud, un administrador de archivos, el asistente digital alternativo a Google Now) como las provistas por Microsoft y Facebook; dependiendo del usuario, será valioso o no tener preinstalados Whatsapp, Instagram y el paquete de Office de Microsoft. También agrega un Administrador inteligente; que permite ver la batería, la RAM en uso, el almacenamiento libre y permite hacer una "limpieza"

El Galaxy S7 Edge agrega, a esto, la posibilidad de desplegar, en el borde de la pantalla, una serie de comandos; desde un reloj durante la noche para la mesita de luz hasta accesos directos a contactos, pasando por widgets del clima y más. Un agregado muy promocionado por la compañía es que se pueden definir acciones en un lo de los menús: por ejemplo, crear un tipo específico de entrada en el calendario, crear un mensaje para tal persona, etcétera. La idea es ahorrarle al usuario los pasos intermedios (ir a la aplicación, elegir la acción, el destinatario y demás). El problema es que esto sólo funciona con las aplicaciones nativas de Samsung; si no se usa otra aplicación de calendario o de correo electrónico, por ejemplo, no es posible crear un acceso de este tipo, lo que limita seriamente su utilidad.

El equipo se completa con lo usual: 4G (bibanda), Wi-Fi, GPS, Bluetooth, el sensor de ritmo cardíaco junto a la cámara principal y demás. En la Argentina estará disponible en negro, gris y dorado.

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