El San Rafael, un clásico de Punta del Este, salió a remate
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Es una de las noticias (y polémicas) de la temporada: el grupo Cipriani acaba de comprar por 40 millones de dólares el viejo hotel y casino de San Rafael, un ícono de Punta del Este cerrado hace ya varios veranos.
Inaugurada en 1948, con 130 habitaciones, la sobria y emblemática construcción en parada 11 de la rambla Lorenzo Batlle Pacheco, frente a La Brava, se preservará, pero los nuevos propietarios presentaron un proyecto que suma dos enormes estructuras de diseño, con la firma del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly. Además de hotel y casino, el complejo incluirá un centro comercial y de espectáculos, para "transformar a Punta del Este en la nueva Cannes del mundo", según el arquitecto responsable del aeropuerto de Montevideo.
El plan original proponía una torre de 300 metros, destinada a ser el edificio más alto de Uruguay y uno de los más elevados del continente. Pero ante el rechazo casi unánime, Cipriani y Viñoly se dispusieron a modificarlo. A pesar de la aprobación por la intendencia de Maldonado, el nuevo proyecto, con una altura máxima de sólo 100 metros, de todos modos sigue generando miradas críticas entre los vecinos de la zona de San Rafael.
Casi como una despedida pública, el sábado 8 de diciembre se llevó a cabo en la península, frente a la playa El Emir, un extenso y por momentos hasta emotivo remate con muebles, vajilla y hasta botellas y banderas, entre docenas de objetos, que pertenecieron al San Rafael. Luego de una primera venta de 200 lotes algunas semanas antes, el remate final duró desde el mediodía hasta la noche. "Fue muy triste, como un último adiós a una época", suspiraba una asistente uruguaya, conocedora de los años dorados del San Rafael y también de su decadencia en los años noventa.





