Ciencia: El Gran Miedo se difundió como un virus
En la Revolución Francesa. Se compara con las redes sociales
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Así lo indican los modelos epidemiológicos comúnmente utilizados para estudiar la propagación de enfermedades y aplicados a este fenómeno social histórico por investigadores de la Universidad de Milán en colaboración con la Universidad de París 8 y la Universidad de Toulon.
Los hallazgos, útiles para descifrar fenómenos actuales como la difusión de noticias falsas, se publican en la revista Nature.
El estudio reconstruye paso a paso la propagación del Gran Miedo entre el 20 de julio y el 6 de agosto de 1789, cuando una ola descontrolada de rumores se extendió por toda Francia sobre bandas armadas y complots urdidos por la aristocracia para reprimir la Revolución.
Este pánico alimentó revueltas campesinas contra los terratenientes y la destrucción de documentos feudales (acontecimientos que llevaron a la Asamblea Nacional a anunciar el fin de los privilegios feudales el 4 de agosto).
Los investigadores cruzaron fuentes históricas, mapas antiguos y datos demográficos y socioeconómicos contemporáneos (como precios de los granos, alfabetización y propiedad de la tierra) y los reelaboraron utilizando un enfoque innovador basado en modelos epidemiológicos.
Descubrieron que el Gran Miedo se propagó por las carreteras, siguiendo un patrón similar al de los virus, alcanzando su punto máximo el 30 de julio de 1789. Los investigadores también calcularon que los rumores se propagaron a una velocidad media de 45 kilómetros por día de pueblo en pueblo, y que el 40% de los lugares afectados estaban cerca de una estación de correos.
Las zonas con mayor alfabetización y riqueza (pero también con precios de grano más altos) fueron las más afectadas. Esto sugiere que el Gran Miedo no fue solo una reacción emocional descontrolada, sino una respuesta a una situación insostenible causada por el alza desmesurada de los precios de los granos y las leyes de propiedad de la tierra desfavorables para los agricultores.
"El miedo es un ejemplo del papel que los rumores pueden desempeñar en el cambio político y comprender cómo se propagan los rumores nos ayuda a comprender no solo el pasado, sino también cómo reaccionamos ante las crisis actuales", observó Stefano Zapperi, profesor del Departamento de Física Aldo Pontremoli de la Universidad de Milán y coautor del estudio.
"El enfoque innovador de esta investigación demuestra que los fenómenos sociales (incluso los de hace más de dos siglos) pueden analizarse con herramientas científicas modernas. Así como las redes sociales hoy difunden información (y desinformación), también las redes físicas del siglo XVIII (carreteras, correos, comunicaciones oficiales) podían desencadenar reacciones en cadena a escala nacional", concluyó.
(ANSA).
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