Si bien suele ser ignorada, es fundamental respetarla y detener completamente el vehículo
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Las señales de tránsito son elementos clave para la seguridad vial. Conocerlas no sólo es un requisito obligatorio para obtener la licencia de conducir, sino que también constituye una herramienta fundamental al momento de tomar decisiones durante la conducción, especialmente en situaciones donde el tiempo de reacción resulta determinante.
No respetarlas o interpretarlas de manera incorrecta incrementa el riesgo de cometer infracciones y, sobre todo, de verse involucrado en un siniestro vial. Por ese motivo, comprender el significado y la función de cada señal no es un detalle menor.
Estas señales se agrupan en distintas categorías —prohibición, restricción, prioridad, advertencia o prevención, entre otras— y su correcta interpretación no sólo ordena la circulación, sino que además contribuye a reducir los siniestros viales y a evitar infracciones.
Si bien muchas de ellas resultan fáciles de identificar, otras pueden generar confusión en algunos conductores, ya sea porque no forman parte de la señalización cotidiana o porque su significado no es del todo intuitivo. A esto se suma un grupo particular: aquellas señales que, aunque son ampliamente conocidas, no siempre se respetan en la práctica en la Argentina.

Dentro de este último grupo se encuentra la señal reglamentaria roja con la palabra “Pare” en su interior. Su presencia indica que el vehículo debe detener por completo su marcha, independientemente de que no circulen otros vehículos ni peatones por la vía transversal.
En la práctica, es habitual que muchos conductores reduzcan la velocidad o continúen la marcha sin detenerse por completo al constatar que “no viene nadie”. Sin embargo, esa conducta constituye una infracción a las normas de tránsito y puede ser sancionada si es advertida por un agente o registrada por un sistema de control.
Además, no respetar esta señal puede agravar la responsabilidad del conductor en caso de verse involucrado en un siniestro vial, incluso si el cruce parecía despejado. Por eso, ante un “Pare”, no hay margen para interpretaciones: detenerse completamente es una obligación, no una sugerencia.
La diferencia entre “Pare” y “Ceda el paso”
Una señal de tránsito que suele generar confusión con el “Pare” es la de “Ceda el paso”. Esta puede presentarse tanto en un cartel vertical —un triángulo blanco con borde rojo— como pintada sobre la calzada mediante un triángulo blanco invertido.
Tal como indica su nombre, esta señal advierte al conductor que debe ceder la prioridad de paso a quienes circulan por la vía principal. Esto puede darse en intersecciones, rotondas, incorporaciones a avenidas o incluso en sectores donde la prioridad está destinada al peatón.

A diferencia del “Pare”, el “Ceda el paso” no obliga a detener completamente la marcha. El conductor debe reducir la velocidad, observar el entorno y sólo detenerse si es necesario para permitir el paso de otros vehículos o peatones. Si la vía se encuentra despejada, por ejemplo, al ingresar a una rotonda sin tránsito, puede continuar la marcha sin detenerse por completo.
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