La renovada pickup del óvalo incorpora varias ayudas a la conducción y mejora las suspensiones para lograr un andar más confortable; a esto le suma su conocido y confiable conjunto motor-caja
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Está claro que el mercado de las pickups no solo está creciendo en nuestro país. Y mientras se da ese crecimiento, el público se vuelve cada vez más demandante en cuanto a elementos de confort y seguridad. En pocas palabras: la gente busca las chatas no solo como un vehículo destinado al trabajo, sino como un multipropósito que le permita viajar y hasta moverse por la ciudad. En Ford fueron conscientes de este cambio de hábitos y por eso le realizaron un facelift a su chata insignia, la Ranger, con algunos cambios estéticos pero con muchas modificaciones destinadas a mejorar el confort y la seguridad. De las 17 versiones disponibles, probamos la Limited AT.
No hay cambios notables respecto del restyling del año ultimo y muestra apenas algunas modificaciones mínimas en el frente: la parrilla conserva el hexágono en cromado pero agrega dos barras horizontales en el medio; las luces bajas halógenas fueron reemplazadas por proyectores de xenón y las diurnas son ahora una tira de LED; el paragolpes fue retocado y muestra nuevas llantas de aleación (18"). En el interior tampoco hay novedades y se destaca por la muy buena calidad de materiales y terminaciones, y por el abundante equipamiento de confort.
Uno de los agregados más importantes de esta Ranger 2020 tiene que ver con la seguridad. Además de los 7 airbags, los controles de estabilidad y antivuelco, el detector de fatiga, el control de velocidad crucero adaptativo y el sistema de mantenimiento de carril, entre otros, sumó otra tecnología semiautónoma: el frenado automático de emergencia con sistema de detección de peatones y vehículos. Su funcionamiento es así: cuando las cámaras instaladas en el frente detectan la proximidad de un obstáculo o una persona, se precargan los frenos, se emiten alarmas visual y auditiva al conductor y, si no hay una reacción de quien maneja, frena la camioneta de manera autónoma (entre 5 y 80 km/h) para así reducir los daños potenciales que pudiera causar el choque. Pudimos probar este sistema durante las pruebas y realmente responde muy bien.
Son bien conocidos los atributos de la Ranger en cuanto a potencia y rendimiento. Y eso está intacto, ya que en esta versión sigue ofreciendo el motor turbodiésel Puma 3.2 L de 5 cilindros que genera 200 CV a 3000 rpm y 47,8 kgm de torque desde 1750 rpm y hasta 3000 rpm y que se asocia a una caja automática de 6 marchas.
El impulsor, como siempre, tiene una fuerza excepcional, ya que el torque se entrega desde bien abajo y hasta las 3000 rpm, justo donde la potencia alcanza su rango máximo. Por eso, siempre se siente como que tiene mucho más para dar. En cuanto a la performance, se mantiene igual que la versión anterior: acelera de 0 a 100 km/h en 11 s, recupera de 80 a 120 km/h en 9,2 s, alcanza una velocidad máxima de 175 km/h y frena de 100 km/h a 0 en 45 metros (sin carga).
La transmisión, por otra parte, a veces se siente un poco lenta para reaccionar (especialmente cuando se la usa en modo manual) y también parece patinar un poco. Pero más allá de eso, es muy suave en el paso de las marchas y las relaciones son más que correctas, con una sexta larguísima que hace que el impulsor trabaje en regímenes muy bajos: a 120 km/h en ruta gira a unas 2100 vueltas. Esto se traduce en consumos acordes para una pickup: 12 L/100 km en ciudad y 9,5 L/100 km en ruta a 120 km/h.

Y ahora otro de las grandes novedades y que se relaciona con aquello de ofrecer un vehículo más versátil. La suspensión delantera fue totalmente reconfigurada (se reposicionó la barra estabilizadora, se mejoraron las parrillas y topes de suspensión, y se definieron tres calibraciones específicas de amortiguadores y que varían de acuerdo con la versión), sumado al nuevo reglaje de la trasera, se tradujo en un cambio notorio en el confort de marcha y el comportamiento dinámico. Por ejemplo, ya no salta tanto cuando se conduce con la caja de carga vacía, el andar en ruta es más estable y aplomado y la maniobrabilidad y el agarre mejoraron notablemente; puede decirse que se va acercando al andar de un SUV. En definitiva: se siente muy segura en la ruta y cómoda en la ciudad. Por supuesto, la capacidad off-road (otro de los grandes atributos históricos de la Ranger) sigue siendo excepcional y que se vio mejorada por las mejoras en el chasis y suspensiones.
Además, el propulsor de 5 cilindros –ya de por sí es menos vibrador–, recibió un cambio en las patas que hacen que absorba mejor los movimientos y no los transmita a la cabina (también fue mejorada la insonorización).
En síntesis, la Ranger 2020 tiene un precio de $2.414.400 y mejoró en aquellos puntos que mostraba alguna debilidad y se adapta a los nuevos gustos del mercado con argumentos más que sólidos y convincentes.
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