Test drive: probamos el VW T-Cross, un T-Rex entre los SUV compactos

El tablero Volkswagen T-Cross
El tablero Volkswagen T-Cross
Se destaca por su diseño atractivo y el alto nivel tecnológico, a lo que suma una conducción placentera y segura por su gran confort de marcha y equipamiento
Gabriel Tomich
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28 de diciembre de 2019  

"Chau T-Rex, hola T-Cross". La publicidad hace un juego entre el apelativo de uno de los más famosos dinosaurios depredadores que poblaron el planeta hasta hace 65 millones de años y el utilitario deportivo o crossover de VW.

Pero se podría hacer otra lectura: chau a varios segmentos de automóviles y hola a los SUV, cuyo "reinado" en los mercados mundiales no deja de crecer y, a caballo de ese éxito, llegan todo el tiempo nuevos modelos de esa configuración.

El dato no es menor: los grandes fabricantes del mundo incrementan todos los años sus catálogos con más SUV: pequeños, compactos, medianos, grandes, 4x2, 4x4, aspiracionales, prácticos, lujosos; con el condimento que se quiera. Lo cierto es que hay para todos los gustos y bolsillos.

El T-Cross es, por ahora, el SUV más compacto de Volkswagen; el año próximo comenzará la producción del Nivus (proyecto Urban Coupé) en Anchieta (San Pablo), que será más pequeño. Por encima de ambos modelos brasileños (el T-Cross se produce en Curitiba) quedará el Tarek (segmento C), que VW fabricará en Pacheco desde 2021.

Más allá de su lugar en la estrategia corporativa de VW, el T-Cross es el primer SUV de la marca alemana para el segmento B (B-SUV), uno de los más competitivos del mercado; por eso, lo que no le faltan son rivales, regionales e importados.

Al VW T-Cross ya lo habíamos manejado en Alemania (porque también se produce en Pamplona, España), en julio de 2018, y tal como habían prometido en aquella oportunidad, un año después se lanzó en la Argentina. Se basa en la plataforma MQB-A0, la misma de la familia Polo/Virtus; pero, por tratarse de una arquitectura modular (la más moderna del grupo VW), el eje delantero del T-Cross está más adelante, por lo tanto, tiene mayor distancia entre ejes (2,651 m y una longitud total de 4,21 m) y esto conlleva a una habitabilidad superior: precisamente, uno de los puntos fuertes de este SUV familiar, que tiene mucho espacio en las plazas traseras (cuatro adultos viajarán muy cómodos), que además disponen de salidas de aire y dos puertos USB. El baúl es de 373 litros, pero tiene un doble fondo que se rebate y amplía la capacidad a 420 L, esto obliga a la inclusión de una rueda de auxilio temporal de 15".

Esta plataforma dio lugar también para que los diseñadores se lucieran con una estética exterior sobria, bien proporcionada y con destacadas líneas en el frontal, con la gran parrilla, faros de LED de excelente iluminación y ópticas más pequeñas de curva (se activan al doblar), y la parte posterior con una elegante barra reflectante a lo ancho del portón. Probamos la versión tope de gama, la Highline con pack Hero, éste incluye en el diseño exterior carrocería bitono, techo panorámico corredizo (exclusivo entre los B-SUV) y llantas especiales de 17" (rodado 205/55 R17).

De vanguardia. El tablero digital y la pantalla táctil se destacan en el habitáculo del VW T-Cross
De vanguardia. El tablero digital y la pantalla táctil se destacan en el habitáculo del VW T-Cross

A la habitabilidad, el interior le suma una muy buena posición de manejo (alta y con buena visibilidad), fácil de ajustar por la butaca (cómoda) que se regula en altura (en forma manual) y la columna de dirección que se mueve tanto en profundidad como verticalmente. Pero lo mejor para el conductor es el espectacular y enorme tablero Active Info Display, íntegramente digital, que se puede configurar a gusto con toda la información de la computadora y los mapas del navegador. Para no ser menos, la pantalla táctil para el infotainment es de 8". El equipamiento es muy completo: 6 airbags, cruise-control, Isofix, Keyless, climatizador digital y más. La perla del pack Hero es el asistente de estacionamiento (que maneja el volante).

Este VW T-Cross está equipado con el veterano motor MSI 1.6 L de 16 válvulas, que entrega una potencia de 110 CV a 5750 rpm y un par de 15,8 kgm a 3850 rpm, en esta versión combinado con una caja automática convencional de 6 marchas, que funciona bien (tiene modo manual con levas al volante), pero no puede disimular la falta de potencia del propulsor (así, éste siempre va a alto régimen), que por peso (1265 kg) y características, le queda chico al T-Cross. Así, la aceleración de 0 a 100 km/h es de 14 s (una eternidad en estos tiempos) y recupera de 80 a 120 km/h en 10,8 s. Los consumos son estándar para esta mecánica: 11,2 L/100 km en ciudad y 8,6 L/100 km a 120 km/h.

Eso sí, resulta muy placentero el andar del T-Cross por su notable confort de marcha y muy buen comportamiento dinámico en ruta; además, cuenta con un eficiente control electrónico de estabilidad (ESP) y con excelentes frenos (a pesar de tener tambores y no discos atrás): se detiene de 100 km/h a 0 en solo 37,6 m. El precio de este Highline con pack Hero es de $1.865.373. Con otra mecánica (¿quizás el 1.4 turbo de 150 CV que tiene en Brasil?) este T-Cross, por estilo, confort, tecnología y dinámica tendría menos rivales que un tiranosaurio rex en la jungla de los B-SUV.

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