El avance de la inseguridad obliga a repensar la conducción defensiva; un instructor especializado explica paso a paso cómo reaccionar y qué errores evitar
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Una de las maniobras más frecuentes para el robo de vehículos es el bloqueo del paso en plena circulación. Todo con el objetivo de obligar al conductor a frenar para luego bajarlo del auto. Ante estas situaciones, el manejo evasivo comienza a posicionarse como una herramienta concreta para aumentar las posibilidades de salir ileso.
Se trata de decisiones técnicas que deben practicarse permanentemente para poder ejecutarse en segundos y con precisión.
La preparación toma más relevancia si se considera que en el acumulado del primer trimestre del año, en las provincias de Córdoba, Mendoza y Santa Fe, se registró un aumento del 15% en los robos vehiculares respecto del mismo período del año anterior, según Strix, la plataforma especializada en seguridad.
En ese sentido, los SUV son los vehículos que más crecieron en las búsquedas de los delincuentes y ya casi igualan a las de las pickups 4x4, las cuales, durante muchos meses, fueron el modelo predilecto, según la misma compañía.

Ante este escenario, el instructor de manejo defensivo y evasivo, Abel Ratowiecki, le detalló a LA NACION cuáles son las principales situaciones de riesgo y cómo se debe actuar en cada caso. La premisa principal es que no hay margen para aprender en el momento o improvisar, ya que la eficacia depende de haber practicado previamente.
1-El escape en marcha atrás cuando el paso queda bloqueado
Una de las situaciones más frecuentes es el bloqueo por parte de otro vehículo, ya sea en posiciones enfrentadas o con el mismo cruzado en diagonal para evitar el paso. En ese caso, la decisión debe ser inmediata pero controlada.
Cabe aclarar que cualquier tipo de reacción solo puede tener lugar si se logra anticipar la situación. En el momento que los delincuentes están cerca del auto o el conductor, hay que bajar del vehículo sin realizar movimientos bruscos que pudieron provocar una reacción en los asaltantes, remarcó el especialista.

“El primer paso es frenar con firmeza, sin perder el dominio del volante. Luego, verificar rápidamente a través de los espejos que exista espacio libre detrás. Si lo hay, se debe colocar marcha atrás y retroceder con decisión hacia ese espacio. Una vez liberada la zona, el siguiente movimiento es girar y salir”.
El punto clave, según Ratowiecki, está en la prevención. El mantener siempre una distancia de seguridad al circular brinda ese margen que puede convertirse en la única vía de escape.
2-Esquivar hacia un costado para aprovechar un hueco lateral
Cuando el vehículo que bloquea deja un espacio lateral, la maniobra consiste en desviarse hacia ese sector, pero la clave está “en no tener miedo de reducir la velocidad para ganar control”.
Luego se debe identificar con claridad hacia qué lado existe un espacio real de salida. El giro del volante debe ser firme, pero progresivo, evitando movimientos bruscos. Una vez superado el obstáculo, se acelera y se estabiliza la trayectoria.
El error más común es el volantazo desesperado. “El movimiento tiene que ser decidido, pero controlado”, advierte el especialista.
3-El giro rápido con freno de mano
En situaciones donde el bloqueo es muy cercano y no hay margen para maniobras amplias, puede recurrirse a un giro más brusco utilizando el freno de mano —solo en vehículos con transmisión manual—.
El procedimiento comienza con una reducción significativa de la velocidad. Luego, se inicia el giro hacia el lado de escape y se aplica el freno de mano de forma breve para facilitar que la parte trasera del vehículo acompañe el movimiento. Inmediatamente después, se corrige el volante, se alinea el auto y se acelera para salir.
Es una técnica que exige práctica, ya que ejecutada de forma incorrecta puede derivar en la pérdida total del control.

4-Maniobra en “J” para cambiar el sentido de circulación
Cuando el bloqueo es total y no hay espacio lateral inmediato, la opción es invertir el sentido de marcha mediante la llamada maniobra en “J”.
El paso inicial es frenar con firmeza y colocar marcha atrás. Luego, retroceder en línea recta algunos metros y girar el volante con decisión hacia uno de los lados.
En el momento en que el vehículo comienza a pivotear, se pasa rápidamente a primera y se acelera para salir en sentido contrario. Se trata de una maniobra que combina coordinación y tiempo. Sin entrenamiento, su ejecución en la vía pública resulta altamente riesgosa.
5-El factor que marca la diferencia
Más allá de las técnicas, el elemento decisivo es la preparación. El manejo evasivo forma parte de programas que entrenan no solo las maniobras, sino también la capacidad de mantener la calma, interpretar el entorno y tomar decisiones bajo presión.
La diferencia entre bloquearse o actuar con eficacia, coinciden los especialistas, suele estar en ese entrenamiento previo. Porque cuando el riesgo es real, no hay tiempo para improvisar, solo para aplicar lo aprendido.
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