La gasolina brasileña tiene nombres, composición y reglas distintas a las de la Argentina; qué combustible conviene cargar y cómo influye el etanol
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Con la llegada del verano, miles de argentinos eligen Brasil como destino turístico y muchos de ellos lo hacen en auto. Más allá del estado de las rutas, los peajes o la documentación necesaria para cruzar la frontera, hay una duda que suele aparecer apenas se pisa territorio brasileño: qué combustible conviene cargar.
Aunque a simple vista pueda parecer un detalle menor, la diferencia entre la nafta que se comercializa en Argentina y la que se vende en Brasil es real y conviene conocerla para evitar errores y contratiempos durante el viaje.
La primera diferencia aparece en los nombres. En Brasil no existen las categorías tal como se conocen en el mercado argentino. Allí, la nafta súper es llamada gasolina comum, mientras que también se ofrecen variantes aditivadas o premium pensadas para motores que requieren mayor octanaje o que buscan un mejor desempeño y limpieza interna.
A esto se suma un tercer combustible disponible: el etanol, conocido localmente como álcool, que no tiene un equivalente directo en las estaciones argentinas. Sin embargo, la diferencia más relevante no está en el nombre comercial sino en la composición.
En Brasil, toda la gasolina que se vende al público tiene una mezcla obligatoria de etanol anhidro. Ese porcentaje es sensiblemente más alto que en la Argentina: mientras que en el mercado local la mezcla ronda valores moderados, en Brasil supera el 25% y el propio Estado impulsa su aumento hasta niveles cercanos al 30%. Esto significa que incluso cuando se carga gasolina común o premium, una parte importante del combustible es de origen vegetal.

Para un auto argentino promedio, esta diferencia no representa un problema siempre que se cargue gasolina y no etanol puro. La gran mayoría de los vehículos vendidos en Brasil son flex fuel, es decir, están diseñados para funcionar indistintamente con gasolina, etanol o cualquier combinación entre ambos.
En cambio, los autos que circulan en la Argentina no están preparados para utilizar etanol como único combustible. Por eso, cargar álcool por error puede generar desde un funcionamiento deficiente hasta inconvenientes mecánicos más serios.
En la práctica, un vehículo argentino puede utilizar sin inconvenientes tanto la gasolina común como la aditivada o premium brasileña, siempre respetando el octanaje mínimo recomendado por el fabricante. La gasolina premium suele ser la opción más conservadora para motores más exigentes o para quienes buscan un margen extra de seguridad, aunque la gasolina común también es compatible con la mayoría de los autos.
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