Científicos estudian la corteza terrestre y descubren que la península ibérica podría girar en sentido horario
Una investigación combinó datos sísmicos y satelitales para reconstruir cómo se deforman hoy Iberia y el norte de África
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La península ibérica podría estar rotando lentamente en sentido horario debido a las tensiones tectónicas generadas por la convergencia entre África y Eurasia. Esa es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Gondwana Research, que reconstruyó con alta resolución cómo se distribuyen actualmente las fuerzas tectónicas entre Iberia y el noroeste africano.
La investigación analizó terremotos y movimientos milimétricos de la superficie terrestre medidos por satélites para comprender cómo interactúan distintos bloques de corteza continental y oceánica en el Mediterráneo occidental.

Según los autores, la convergencia entre Eurasia y África ocurre de forma oblicua respecto al margen suroccidental de Iberia. Esa configuración, combinada con la estructura geológica de la región, podría favorecer una rotación de la península ibérica en sentido horario.
El estudio explica que la región funciona como un sistema tectónico complejo, donde interactúan fragmentos de corteza terrestre con edades y características diferentes. Para entender esa dinámica, los investigadores combinaron dos tipos de información.
Por un lado, estudiaron mecanismos focales de terremotos, que permiten identificar cómo se fracturó la roca durante un sismo y qué tipo de tensión actuaba en profundidad.

Por otro, utilizaron datos GNSS, sistemas de posicionamiento satelital similares al GPS, capaces de medir desplazamientos extremadamente pequeños en la superficie terrestre.
Con esos datos elaboraron mapas de esfuerzo tectónico y deformación superficial con una resolución más detallada que la disponible hasta ahora.
La investigación dividió la región en cuatro sectores tectónicos principales: Atlántico, Gibraltar, Alborán y Argelino-Balear. Cada uno responde de manera distinta a la presión entre África y Eurasia.
En el sector atlántico, las tensiones tectónicas se transmiten de forma más directa entre ambas placas. Más hacia el este, parte de esa energía se absorbe en zonas donde la corteza terrestre es más delgada, especialmente en el dominio de Alborán y en los márgenes continentales del arco de Gibraltar y la cordillera del Tell.
Los investigadores también identificaron actividad tectónica en regiones interiores alejadas de los límites principales de placas.
Aunque estas zonas presentan bajas tasas de deformación horizontal, continúan registrando actividad asociada con la compresión regional y con procesos geodinámicos vinculados a tensiones verticales.
El estudio repasa además la evolución tectónica de la región desde la fragmentación de Pangea y la apertura del océano Atlántico hasta la formación de estructuras como los Pirineos, las montañas del Atlas y el arco de Gibraltar.
Actualmente, la convergencia entre Eurasia y África continúa deformando el Mediterráneo occidental mediante compresión, desplazamientos laterales y actividad sísmica.
Los autores concluyen que combinar información sísmica y geodésica permite comprender mejor cómo se distribuyen hoy las tensiones tectónicas en regiones donde interactúan múltiples bloques corticales.
Por Jailine González Gómez para GDA.
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