El cambio climático ya es una amenaza para la salud y los chicos serán los más afectados

Fuente: Archivo - Crédito: AP
Nora Bär
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14 de noviembre de 2019  • 00:50

A medida que las temperaturas sigan aumentando, también crecerá el riesgo de malnutrición. Ascenderá el precio de los alimentos y se reducirá el rinde de los cultivos de maíz, soja, trigo y arroz. Se multiplicarán los eventos extremos y los incendios forestales, con lo que aumentará la contaminación ambiental.

Si este panorama es oscuro, lo peor es que las primeras víctimas serán los chicos, según un informe que hoy publica la revista científica The Lancet . El trabajo, firmado por 120 autores de 35 instituciones internacionales, evalúa los daños que el cambio climático ya está infligiendo a la salud y las consecuencias que las temperaturas crecientes tendrán en las próximas generaciones.

"Los chicos estarán entre los que más sufrirán el aumento de las enfermedades infecciosas", afirman los científicos, que llaman a incluir el impacto del calentamiento global en la salud como una de las prioridades de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima (COP25) que se realizará el mes próximo en Madrid.

En el estudio, ellos proyectan con qué panorama se encontrará un chico que nazca hoy a lo largo de su vida, si el mundo continúa el camino que está recorriendo sin hacer los cambios necesarios. En la adolescencia, afirman, el impacto de la contaminación del aire empeorará y causará muertes prematuras. En la adultez, sufrirá por los eventos meteorológicos extremos y las olas de calor. Sin embargo, si se respeta la hoja de ruta del Acuerdo de París y se limita el calentamiento a menos de dos grados, un chico nacido hoy podría cumplir 31 años en un mundo con un nivel de emisiones cero y con un futuro más saludable para sus descendientes.

Fuente: Archivo - Crédito: Willy Kurniawan/Reuters

"En 2015, la comisión de The Lancet sobre salud y cambio climático subrayó la necesidad de implementar un sistema de monitoreo global para ofrecer a los líderes políticos y los profesionales de la salud evidencia robusta, independiente y creíble para guiar su accionar frente al cambio climático -explica Marina Romanello, bioquímica egresada de la UBA y doctorada en biología molecular en la universidad de Cambridge, que participó en el estudio-. Así nace The Lancet Countdown: Tracking Progress on Health and Climate Change, un proyecto que se basa en el rol central de los profesionales de la salud como guardianes del bienestar humano y que reconoce que su voz es central para guiar acciones que prioricen los beneficios en términos de salud humana".

En su tercera edición, el informe analiza 41 indicadores de cinco áreas clave: el impacto, exposición y vulnerabilidad al cambio climático; la adaptación y capacidad de recuperación de la salud; las medidas de mitigación: la economia y finanzas; y el compromiso público. Reúne a climatólogos, ecólogos, matemáticos, ingenieros, expertos en energía, alimentación y transporte, economistas, sociólogos, politólogos, sanitaristas y médicos.

"Los hallazgos ponen en evidencia que si seguimos en esta trayectoria, todos los niños nacidos hoy verán su salud profunda e irreversiblemente afectada de una forma u otra -destaca Romanello-. En esta edición tenemos nuevos indicadores que miden el aumento a la aptitud ambiental para el cólera, la exposición a incendios, emisiones de los sistemas de salud, el costo económico de la contaminación ambiental, y el interés de las personas en el camio climático y la salud visto a través de su actividad online".

El estudio sugiere que los efectos del calentamiento se verán en la salud humana desde la infancia y adolescencia, hasta la edad adulta y la vejez. Entre otos datos relevados, registra una tendencia descendiente en el rendimiento potencial global de los principales cultivos monitoreados. "Esto es particularmente preocupante ya que amenaza la producción de alimentos y la seguridad alimentaria, y los niños en la primera infancia suelen ser los más propensos a sufrir secuelas permanentes a causa de la desnutrición", afirma Romanello. En la Argentina, por ejemplo, el potencial productivo del maíz y de la soja disminuyeron 3% desde los años sesenta.

Fuente: Archivo - Crédito: Dmitri Lovetsky/AP

También muestra que las condiciones climáticas son cada vez más propicias para el desarrollo de enfermedades infecciosas, como el dengue (desde 2000, se dieron nueve de los diez años más favorables para la transmisión de esta enfermedad), la malaria y el cólera. La gran mayoría de las ciudades del mundo tienen niveles de contaminación del aire (causada principalmente por los combustibles fósiles y exacerbada por el cambio climático) considerados peligrosos por la OMS. La exposición a las partículas finas en el ambiente (PM2,5) tiene efectos particularmente dañinos en los niños, cuyos órganos están todavía en desarrollo. La exposición crónica hará que, ya a partir de su adolescencia, comiencen a verse perjuicios en el corazón, los pulmones y todos los demás órganos vitales, con efecto acumulativo en el tiempo.

Entre otros datos que expone el extenso informe, de 48 páginas, figura que el 77 % de los países observaron un aumento en la población expuesta a incendios forestales desde principios del milenio, y que las altas temperaturas y las olas de calor continúan disminuyendo progresivamente la capacidad de trabajo de las comunidades. "En 2018 --puntualiza la científica--, se perdieron en la Argentina más de 16 millones de horas laborales potenciales debido a la exposición a calor extremo. Las personas mayores de 65 años son especialmente vulnerables a estos eventos, y el año último en el país hubo 300 000 exposiciones de personas mayores de 65 a olas de calor más que en 2000".

Por: Nora Bär
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