
La falla en una válvula cardíaca, sobrediagnosticada
Actualmente, la detecta un estudio
1 minuto de lectura'
Como un sistema de compuertas que se cierra herméticamente y gracias a eso evita, por ejemplo, que el fuego de un incendio se expanda por las escaleras de un edificio, al hacerlo durante la fase de contracción del corazón la válvula mitral permite que la sangre pase sin retorno de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo y se distribuya por todo el organismo.
Pero en ciertos casos esta tarea que la pareja de válvulas mitrales realiza durante toda la vida se altera, generando algún grado de insuficiencia circulatoria.
El problema, llamado "prolapso de la válvula mitral", es la afección valvular congénita más frecuente, pero durante varias décadas se la diagnosticó a entre el 5 y el 10% de la población, cuando su frecuencia es mucho menor: oscila entre el 0,5 y el 2 por ciento.
"Hoy habría que llamar a mucha gente que cree que está enferma para decirle: «Usted en realidad no tiene nada»", comenta el doctor Jorge Lax, ex director del Consejo de Ecocardiografía de la Sociedad Argentina de Cardiología, integrante de la división Valvulopatías y Eco Doppler del Servicio de Cardiología del hospital Argerich y consultor médico del Instituto Especializado Alexander Fleming.
Lax agrega que esta afección fue descripta sólo durante la década del 70, casi en forma paralela a la aparición de la ecocardiografía, que en su versión doppler es el método diagnóstico por excelencia.
Consenso internacional
Según el doctor Daniel Santos, coordinador médico del Servicio de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Instituto Especializado Alexander Fleming, la cantidad de casos en que se diagnosticó prolapso de válvula mitral llegó a ser 10 veces superior a la real.
"En 1998 hubo un consenso internacional y el nuevo criterio diagnóstico pasó a incluir formas mucho más severas que las inicialmente consideradas patológicas, en tanto que las formas muy leves se definieron como variantes sanas de lo normal", aclara.
Los especialistas explican que si bien se nace con esta enfermedad, difícilmente se diagnostica durante la infancia y, por lo general, se evidencia entre los 20 y los 30 años.
"La mayoría de las veces se detecta en forma casual -dice Lax-, generalmente porque el soplo que produce ese cierre defectuoso de la válvula se va haciendo más audible para el médico."
"Cuando el prolapso es severo los pacientes suelen consultar por palpitaciones o por disnea, es decir, falta de aire -añade Santos-. Los mareos y el dolor en el pecho también pueden aparecer, pero son más inespecíficos."
El elemento diagnóstico confirmatorio, sin embargo, se realizará a través del eco doppler cardíaco. "Para diagnosticar el prolapso de válvula mitral -indica Lax-, se utiliza el eco doppler cardíaco, que permite ver si la sangre está yendo en un sentido en que no debería y determinar el grado de insuficiencia valvular de acuerdo con el volumen que retorna hacia la aurícula. Para que el prolapso sea severo, el volumen de sangre que regresa a la aurícula debe ser importante", dice el cardiólogo.
El prolapso, por otra parte, también puede heredarse, "aunque si un familiar directo tiene la enfermedad esto no significa necesariamente que sus descendientes la tendrán", dice Santos y agrega: "Las células van segregando una sustancia que aumenta el espacio intercelular. La válvula se vuelve más laxa y más gruesa".
El prolapso, dice Santos, se define por el grosor: cuando la válvula tiene más de 5 mm y al cerrarse genera una especie de gancho, ocurre el prolapso típico.
"Pero también hay un prolapso atípico, cuando la válvula tiene menos de 5 mm de espesor e igual cierra mal", dice el médico. Esta condición generalmente está ligada a la enfermedad inflamatoria o aterosclerótica.
Santos y Lax consideran que una vez que pasaron muchos años desde que se diagnosticó prolapso de válvula mitral y no se tuvo seguimiento adecuado es oportuno regresar al médico para confirmar o no la presencia de la enfermedad, porque puede ser un caso de sobrediagnóstico.
"Si se confirma el diagnóstico -dicen-, el seguimiento varía: si es una forma leve, se debe hacer una vida normal, aunque hay que defenderse muy bien de las infecciones, porque la presencia del prolapso aumenta el riesgo de endocarditis, que requiere terapia endovenosa con antibióticos e internación durante 14 a 30 días."
El riesgo de infecciones, explican los especialistas, ocurre por las características de la válvula, "que debido a la turbulencia de la sangre genera una suerte de fenómeno de agregación plaquetaria, que la convierte en un sitio más proclive a albergar un foco infeccioso".
Sin embargo, el mayor riesgo lo enfrentan los pacientes con formas más severas, que deben controlarse una o dos veces por año para determinar si la patología evoluciona hacia la insuficiencia mitral. En esas situaciones, cuando la válvula se volvió demasiado laxa, gruesa e ineficaz, se requiere cirugía para reemplazarla, algo que puede ocurrir hasta en el 10% de los casos.
"Ahora existen técnicas quirúrgicas de reparación valvular -dice Lax-. Así se evita colocar una prótesis, que requiere un tratamiento ulterior. Cuando existen síntomas como fatiga, dilatación del corazón o arritmias, es hora de indicar el procedimiento de reparación."
Organo autorregulado
El doctor Daniel Santos afirma que la aparición sintomatológica del prolapso de válvula mitral suele coincidir con los cambios hormonales, "y por eso es frecuente que ocurra en la adolescencia de las mujeres, y en los varones, entre los 30 y 45 años."
Por otra parte, Santos explica que se ha descripto la válvula mitral como una "especie de órgano, que hasta tendría capacidad de autorregulación metabólica, y eso explica los cambios en el nivel tisular que va experimentando a medida que avanza la enfermedad", y que el prolapso, en casi la totalidad de los casos, se produce en una de las dos válvulas mitrales.
1
2Es científico, trabajó en Google y predijo que los humanos empezarían a “retroceder en el tiempo” en 2029
3Hallazgo de la Edad de Bronce mientras construían un parque eólico: un collar de 156 piezas de ámbar y un peine de hueso
4Científicos captan un extraño chirrido que proviene del espacio profundo: “Algo raro está pasando”



