La Vía Láctea estaría inmersa en una gigantesca lámina de materia oscura, según un nuevo estudio
Un informe realizado con simulaciones cosmológicas sostuvo que nuestra galaxia está incrustada en un espacio distinto del cosmos y abrió nuevos interrogantes sobre su movimiento
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Un reciente estudio científico propuso una explicación novedosa sobre la posición y el comportamiento de la Vía Láctea dentro del universo: nuestra galaxia estaría incrustada en una enorme lámina de materia oscura que se extiende por decenas de millones de años luz. El hallazgo, basado en simulaciones cosmológicas avanzadas, permite resolver antiguas incógnitas sobre el movimiento de las galaxias vecinas, según los expertos.
Las galaxias no se distribuyen de manera uniforme en el cosmos. Forman cúmulos, filamentos y extensas regiones casi vacías. En ese entramado, la estructura del Grupo Local, que incluye a la Vía Láctea, Andrómeda y decenas de galaxias más pequeñas, fue objeto de debate durante décadas. La nueva investigación, publicada en Nature Astronomy, sostuvo que la masa que rodea a este grupo no tiene una forma esférica, como se creía, sino que está concentrada en una estructura plana dominada por materia oscura.
Según los investigadores, esta lámina supera los 30 millones de años luz y está flanqueada por zonas de baja densidad. Esta geometría explicaría por qué las galaxias cercanas se mueven de forma más ordenada y lenta de lo que predecían los modelos tradicionales. En particular, ayuda a entender por qué el llamado flujo de Hubble local —la velocidad a la que las galaxias se alejan por la expansión del universo— es sorprendentemente “calmo”.

Durante años, los modelos asumieron una distribución de masa aproximadamente esférica alrededor del Grupo Local. Sin embargo, esa hipótesis no lograba reproducir con precisión las velocidades observadas. En cambio, la nueva configuración en forma de lámina modifica la acción de la gravedad: la masa distribuida en el plano reduce la atracción neta hacia el centro, lo que que las galaxias no caigan unas sobre otras y mantengan velocidades compatibles con la expansión cósmica.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó el método BORG (Bayesian Origin Reconstruction from Galaxies), que permite reconstruir la evolución del universo desde sus condiciones iniciales hasta la actualidad. A partir de datos del fondo cósmico de microondas, los científicos generaron 169 simulaciones de regiones similares al entorno real del Grupo Local. En todas ellas apareció el mismo patrón: una lámina densa de materia, con regiones casi vacías por encima y por debajo.

La mayor parte de esta estructura estaría compuesta por materia oscura, una forma de materia invisible que no emite luz y solo se detecta por sus efectos gravitatorios. El estudio estima que la densidad en el centro de la lámina duplica el promedio cósmico y que su grosor ronda los 1,6 megapársecs. Esta distribución ayuda a explicar por qué las galaxias cercanas no muestran grandes desviaciones en sus movimientos.
El nuevo modelo también resuelve una tensión histórica entre las estimaciones de masa del Grupo Local y los movimientos reales de las galaxias vecinas. Al incorporar la geometría plana, los cálculos resultan coherentes tanto con las observaciones locales como con el modelo cosmológico estándar.
Más allá de resolver un problema puntual, el hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre la estructura del universo cercano. Los científicos ahora se preguntan si este tipo de láminas es común y cómo se relaciona con otras grandes estructuras cósmicas. Por lo pronto, el estudio ofrece una imagen más clara y consistente del lugar que ocupa la Vía Láctea en el entramado del cosmos.
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