
Anthropic paga 1500 millones de dólares por piratear libros para entrenar IA, pero evita un fallo decisivo
La empresa estadounidense admitió que había entrenado su modelo de inteligencia artificial con obras descargadas de forma ilegal; el acuerdo prejudicial, sin embargo, no resuelve la cuestión de fondo
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Días atrás, la jueza federal del Distrito de California Araceli Martínez-Olguín aprobó el acuerdo prejudicial por 1500 millones de dólares en la demanda colectiva presentada en 2024 contra la empresa de inteligencia artificial Anthropic por infracción de derechos de autor. Si bien la resolución valida la mayor compensación económica registrada hasta ahora en Estados Unidos, con el acuerdo se evita un fallo que siente jurisprudencia en el debate por el uso de materiales protegidos con derecho de autor para entrenar modelos de lenguaje de inteligencia artificial (IA).
Otras empresas -Meta Platforms, matriz de Facebook, y OpenAI, desarrolladora de ChatGPT- enfrentan demandas similares iniciadas por escritores y editoriales.
La jueza admitió que el acuerdo otorga un resarcimiento sustancial y efectivo para los demandantes y que la prolongación del juicio habría derivado en un proceso complejo, costoso y con un elevado grado de riesgo para los demandantes.

Se estableció una indemnización estimada de 3000 dólares por obra, cifra que cuadruplica el importe legal mínimo de 750 dólares para infracciones ordinarias y voluntarias en la legislación estadounidense de propiedad intelectual. La jueza estimó que un eventual fallo adverso en la fase de juicio oral habría dejado a los autores y editores sin posibilidad de recurso.
Al inicio, el juicio había estado a cargo del juez William Alsup, que se jubiló a finales de 2025. Pero la postura de Alsup resultó decisiva para el desenlace del caso, al considerar que, si bien el entrenamiento de inteligencia artificial con obras obtenidas por vías legales podía ampararse en la doctrina del uso justo, la descarga y conservación permanente de archivos obtenidos de plataformas piratas como Library Genesis y Pirate Library Mirror constituía una violación de los derechos de autor.
Anthropic admitió que había descargado sin autorización alguna medio millón de libros para alimentar los datos de entrenamiento de su modelo de lenguaje Claude.
La Asociación de Editores Estadounidenses ponderó el fallo como un paso decisivo en la defensa de la propiedad intelectual ante las corporaciones tecnológicas. La presidenta de la asociación, Maria Pallante, sostuvo que la sentencia era una victoria clave para evitar la apropiación no autorizada del trabajo de autores y editoriales. El abogado de los demandantes, Justin Nelson, afirmó que el acuerdo era “la mayor indemnización por derechos de autor jamás conseguida”.
Por su parte, la subdirectora jurídica de Anthropic, Aparna Sridhar, interpretó el fallo como una validación del entrenamiento de la IA con libros como “uso legítimo según la ley de derechos de autor”. “Nos complace que más del 91% de los autores y editores cubiertos por el acuerdo hayan reclamado su parte del pago, y esperamos dar por concluido este asunto”, señaló en un comunicado.
Consultada por LA NACION, la directora ejecutiva de la entidad de gestión colectiva Cadra, Magadalena Iraizoz, consideró que el acuerdo era “beneficioso, más allá de la evaluación que se pueda hacer en relación con el daño”.
“Reconoce la apropiación de contenidos por parte de Anthropic y la obligación de reparar en términos económicos -destaca-. Claramente ese es el camino, así como en el siglo pasado las empresas que reprodujeron contenidos a través de equipos fotocopiadores comenzaron a reparar a los autores y editores por esos usos, lo mismo deben hacer las empresas que entrenan a sus IA, con las entidades de gestión colectiva del resto del mundo. Si bien todavía no está regulado, en un futuro la gestión colectiva va a ser clave para resolver el problema de la transacción a escala, de forma ágil y con remuneración efectiva para los titulares de derecho”.
Para la directora de la Fundación Vía Libre y profesora Beatriz Busaniche, el acuerdo prejudicial firmado por Anthropic es interesante por varios motivos. “Primero pongamos esto en contexto: hay decenas de juicios en Estados Unidos y hay otro tanto en Europa y el resto del mundo -remarca-. Pero en Estados Unidos está concentrado el desarrollo de los principales jugadores de IA de Occidente; la mayoría de las grandes tecnológicas están en Estados Unidos. Un acuerdo de este tipo funciona como las mediaciones en la Argentina: las partes llegan a un acuerdo que puede hacerse público o no hacerse público, y Anthropic acepta pagar una cifra estruendosa al grupo de autores que inició la demanda”.
“Estos juicios van para largo -dice-. Lo que hicieron fue cortar el seguimiento del juicio. Por lo tanto, no se va a llegar a una sentencia que resuelva el fondo de la cuestión, es decir que los otros juicios seguirán hasta que una sentencia resuelva el fondo de la cuestión y deje asentada una jurisprudencia que sea válida para todos. Los especialistas estadounidenses en copyright dicen que estos juicios, con dictamen de la Corte Suprema incluido, demandarán no menos de cinco años, lo cual en la industria tecnológica es una eternidad. Anthropic corta de cuajo la posibilidad de una definición judicial que es si entrenar sistemas de inteligencia artificial con materiales que están disponibles bajo copyright vigente, que no están en dominio público, infringe o no el copyright. En la mayoría de los casos que se han ido resolviendo en instancias preliminares, se dijo que entrenar con libros obtenidos de manera legal no infringe el derecho de autor. Para los autores, dejar correr esto es arriesgarse a una jurisprudencia que no les va a ser favorable. Hasta ahora la mirada que está primando es la del fair use, la del uso legítimo. Para ellos, el acuerdo con Anthropic es ganancia pura”.
¿Por qué Anthropic aceptó pagar? “Es una estrategia comercial -responde Busaniche-. Si las grandes jugadoras logran acordar con el sector que las viene demandando, dejando a la vez una incertidumbre legal sobre si es o no es violación de copyright, lo que se aseguran es bloquear la emergencia de competidores. A lo largo de la historia de internet y del negocio de internet en Estados Unidos, todas las grandes empresas tecnológicas han apostado a pedir perdón antes que pedir permiso. Así es como muchas empresas han ido avanzado sobre privacidad, datos personales, copyright. Este tipo de acuerdos mantiene la incertidumbre jurídica de modo tal que, cuando aparezca el próximo Anthropic, también tendrá un pleito de copyright que, sin resolución, cuesta millones de dólares. La estrategia de Anthropic es mantener la incertidumbre legal para el resto, mientras se asegura de cerrar su conflicto legal con algo que no resuelve el fondo. Google lo puede hacer, Meta lo puede hacer, OpenIA lo puede hacer, pero un emergente que quiera salir a competir con esto no lo puede hacer”.
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