
Caso Harwicz: John Banville habló sobre la exclusión del festival y Caparrós debió explicar un posteo en redes
El escritor irlandés dijo que su declaración fue cancelar su presencia en Granada; para el argentino, su colega es una “sionista pro-violencia”
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“Mi cancelación fue mi declaración”, expresó el escritor irlandés John Banville al diario The Irish Times, en referencia a la “desinvitación” de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Cultur-ALH de Granada, que terminó ayer en medio de un escándalo por la exclusión de la autora de Matate, amor por presión de la Red Universitaria por Palestina y de escritoras invitadas. Eso determinó que Banville, la figura más importante del evento, declinara la invitación, expresando de ese modo su apoyo a Harwicz. Fue el único escritor que tomó esa actitud.
Desde la semana pasada, cuando Harwicz reveló que la habían “desprogramado” del festival, se desató una polémica sobre la libertad de expresión en ámbitos vinculados con la literatura, el pensamiento y el arte, que trascendió las fronteras. Se difundió primero una carta de apoyo a la escritora y, días después, una “contracarta” en solidaridad con los estudiantes propalestinos y las escritoras Rita Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Brenda Navarro, Silvia Federici y Ángelo Néstore. Ambas llevan la firma de escritores y artistas reconocidos como Margo Glantz, Ana María Shua y Santiago Roncagliolo, y Lucrecia Martel, Cristina Rivera Garza y Alejandro Zambra, respectivamente.
Ayer, el escritor argentino residente en España Martín Caparrós, elegido por la Fundación El Libro para inaugurar la Feria del Libro porteña en 2027, publicó un polémico mensaje en su cuenta de X con la imagen de una mordaza de BDSM (bondage y sadomasoquismo). “Los defensores de la cancelación de Harwicz lo lograron: convirtieron a una sionista pro-violencia en una pobre víctima de la censura. Con enemigos así, ¿quién necesita amigos?”, posteó Caparrós. Fue repudiado por el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez; los escritores Sonia Chocrón y Mariano Dupont, y periodistas como Martín Kanenguiser y Javier Navia.
Los defensores de la cancelación de Harwicz lo lograron: convirtieron a una sionista pro-violencia en una pobre víctima de la censura.
— Martín Caparrós (@martin_caparros) September 27, 2026
Con enemigos así, quién necesita amigos? pic.twitter.com/uvI5hxtQMY
Hoy, a modo de descargo, el escritor publicó en X un artículo suyo de El País en el que se asume como un judío disidente. “Yo -ya queda dicho- soy judío: no tengo nada que ver con señores como Netanyahu, de la misma forma en que soy español y rechazo a Abascal, argentino y rechazo a Milei. Pero a muchos les conviene mantener la confusión: que el gobierno israelí no lo hace por ultraderechista, que lo hace por judío. La falacia es el producto de siglos de discriminación: sería bueno aprovechar esta desgracia para empezar a corregirla”, concluye.
Por otro lado, mientras sigue el debate en redes sociales, comienzan a circular reclamos a las directoras del festival. El filósofo y profesor alemán residente en México Stefan Gandler le dirigió una carta a Ana Gallego Cuiñas, codirectora de Cultur-ALH con Patricia Escalona Ruiz (esta última, luego de invitar y desinvitar a Harwicz, firmó la “contracarta”).
“Desconozco su postura sobre Hamás y también la credibilidad de las amenazas recibidas, así como desconozco las razones de los/las múltiples intelectuales y escritoras/es que finalmente se sumaron al deseo de resolver posibles diferencias intelectuales -a falta de argumentos- con la violencia institucional, por la cual optaron [...] -sostiene Gandler-. Con todo respeto, su decisión es profundamente cobarde, y no refleja en lo más mínimo aquello por lo que hemos luchado en nuestros movimientos en contra de la censura, la violencia institucional y la sustitución del argumento por el acto administrativo autoritario”.
El presidente del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer, el doctor Claudio Marcelo Pszemiarower, también difundió un comunicado de repudio por la exclusión de la autora. “Podemos coincidir o disentir con Ariana Harwicz. Esa es, justamente, la esencia de una sociedad libre. Lo que no podemos aceptar es que la respuesta frente a una idea incómoda sea cancelar a quien la expresa”, afirma.



