Con Sara, Sergio Ramírez llena los silencios del Antiguo Testamento
La novela del autor nicaragüense, que se publica este mes, lee entre líneas los misterios alrededor de la mujer de Abraham
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MADRID.- El Antiguo Testamento está repleto de novelas por descubrir. Con esa idea en mente, Sergio Ramírez se sumergió a leer entre líneas, a llenar silencios, a intuir los dramas humanos que bullen detrás del relato descarnado sobre el destino de un pueblo frente a los designios de la divinidad.
El primer fruto -y seguramente no el último- de esa experiencia es Sara, la nueva novela del escritor nicaragüense, en la que reconstruye a su manera la historia de Abraham; su esposa, Sara, y el único hijo de ambos, Isaac.
"Quería moldear la figura de un personaje al que le toca enfrentar tempestades, con un destino errante y un marido dócil al poder, en una sociedad donde la mujer era excluida y no tenía ningún papel relevante", dijo Ramírez, durante una charla abierta en Madrid en la que presentó la novela que Alfaguara edita en estos días en la Argentina.
La Sara de su libro está revestida de una sensibilidad femenina más actual. Trata de influir en los acontecimientos y se rebela contra un mundo inexplicable, en el que Dios (rebautizado "El Mago") actúa de manera caprichosa, empujando a su familia al desastre.
Su nombre significa "princesa", algo que para ella resulta incomprensible, irónico. Se pregunta en un tramo de la novela: "¿Princesa de qué? ¿De las soledades del desierto, de mi cocina, de mi barreño?, ¿princesa para recoger la bosta de las cabras y los camellos y abonar los suelos?".
"Sara" está escrito con el ritmo de las historias que se cuentan al calor de un fogón, llena de humor y de alusiones contemporáneas que desafían la solemnidad del relato bíblico. "El verdadero aire que debe circular por una novela es el del humor, sobre todo si se quiere contar una tragedia", sostuvo Ramírez, de 73 años. En sus páginas describe, por ejemplo, que El Mago manipula a los protagonistas "como juega el gato maula con el mísero ratón".
El argumento parte de los capítulos del Génesis en los que se describe la vida de Abraham, aquel a quien Dios le da a los 90 años su único hijo con Sara para después pedirle que lo mate como prueba de su fe. Se expande desde ese núcleo narrativo a fuerza de imaginación: la novela es 10 veces más extensa que el relato bíblico.
A Ramírez siempre lo fascinó la "normalidad" con que se cuentan en las historias del Antiguo Testamento situaciones absolutamente anormales: "Se dice que eran otros tiempos. Pero yo digo: «¡No! ¿En qué época el marido entregaba sin problemas su mujer a un faraón? ¿O aceptaba mansamente meterle cuchillo a su hijo porque se le aparecía una voz y se lo ordenaba?»".
La Sara de Ramírez se hace esas preguntas. Por qué de todas las personas que habitan el mundo fueron ellos los elegidos por Dios. Por qué a ella, una mujer estéril que ronda los 90 años, le prometen que va a tener al fin un hijo. Y por qué, después de tanto esperarlo, le piden a su esposo que lo sacrifique sin mayores explicaciones.
Sara se ríe cuando le anuncian que quedará embarazada. Dios se lo recrimina con vehemencia. Así ocurre en el libro del Génesis y así lo repite Ramírez. "Reírse es su gran transgresión. La ortodoxia religiosa siempre ha prohibido reír. Si no, miremos lo que pasa hoy en el llamado califato islámico", señaló el escritor, ex vicepresidente de la Nicaragua sandinista.
Al igual que en su anterior novela -La fugitiva (2011)-, Ramírez se recrea en explorar los entresijos del alma femenina. Abunda también en escenas de sexo, que, al fin y al cabo, están más que insinuadas en el texto bíblico: la decisión de Abraham de entregarle su esposa al faraón egipcio para evitarse un castigo, la propuesta de Sara de que su esposo tenga un hijo con su esclava Agar, las perversiones de Sodoma y Gomorra.
"La Biblia es una fuente inagotable de inspiración. Sus historias reflejan luchas por el poder, celos, triángulos amorosos, debilidades, traiciones. Y con una divinidad siempre presente, en la que se funden el bien y el mal", opinó el autor de clásicos latinoamericanos como Castigo divino o Margarita, está linda la mar.
Aclara que no busca con esta reescritura cuestionar las creencias de nadie. Es apenas una aventura literaria, inspirada en la Biblia, pero con la audacia de reinventar incluso el final.
Sara (Alfaguara)
Sergio Ramírez, nicaragüense, 73 años
- El autor, que ganó en 1998 el premio Premio Internacional Alfaguara con la novela Margarita, está linda la mar, se inspiró en su nuevo libro en la esposa de Abraham.
- Ramírez es Caballero de las Artes y las Letras Francés, distinción recibida en 1993. Fue además vicepresidente de Nicaragua entre 1984 y 1990.
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