Contra viento y marea, Turner llega al Museo Nacional de Bellas Artes
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Hojas sueltas, cuadernos enrollados, lápices y una cajita de acuarelas. Era lo que solía llevar en sus bolsillos Joseph Mallord William Turner, viajero romántico al que se suele señalar como el "pintor de la luz", precursor de los impresionistas e incluso del arte abstracto. Se podría ir aún más lejos, para ubicarlo en la prehistoria de los actuales renders 3D.

Nacido en Londres en 1755, Turner tenía apenas catorce años cuando comenzó a trabajar junto a su "verdadero maestro", Thomas Malton, que dibujaba construcciones ubicadas en medio de paisajes coloridos. "Su tarea era hacer las presentaciones, en convincentes perspectivas y a escala, en escenarios apropiados para mostrar a los clientes cómo se verían sus proyectos cuando se construyeran", revela David Blayney Brown, curador de la muestra que abrirá al público el miércoles próximo en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Las 85 obras que componen J.M.W. Turner. Acuarelas, llegadas días atrás desde Roma, pertenecen a la Tate Collection, institución que heredó el monumental legado del artista fallecido en 1851. La misma que impone ahora rigurosas medidas para el montaje en Buenos Aires, que incluyen la prohibición de fotografiar las cajas de embalaje y la exigencia de humidificadores en la sala, así como de una luz tenue que no afecte la conservación del papel. Y la que creó en su homenaje el prestigioso premio Turner para jóvenes artistas que, como él hace dos siglos, desafían hoy los límites de la tradición.
Con sólo catorce años fue aceptado también en la Real Academia, y antes de los treinta ya tenía su propia galería. La representación del paisaje ya no volvería a ser la misma tras los miles de registros que realizó en varias ciudades de Europa. Entre ellas Venecia, donde pintó en 1836 Julieta y su niñera, el cuadro que Amalita Fortabat compró en 1980 por 6,4 millones de dólares. Fue un récord entonces para una pintura vendida en subastas, donde las obras de Turner llegarían a rozar los 50 millones en el siguiente milenio.

En sus comienzos, mientras buscaba promover su trabajo y mejorar sus ingresos, Turner encontró en sus acuarelas la base de "su reputación y sustento", señala Brown. "Las habilidades de este resuelto adolescente rápidamente se pusieron al día con sus ambiciones –recuerda el curador–, al igual que su rutina de trabajo. Comenzó con las expediciones de verano, que continuaría casi todo el resto de su vida, primero en Inglaterra y luego en Europa, llevando consigo sus cuadernos y recolectando bocetos y notas para convertirlos en obra durante los meses de invierno."

Aquellos efectos que pronto dominó con la acuarela, se trasladaron a los óleos. Como un cronista urbano aplicó esa transparencia y espontaneidad al registro de escenas contemporáneas, como el incendio del teatro Panteón –una de sus primeras obras exhibidas en la Real Academia– o el paso de una locomotora a vapor, y más tarde a un estilo casi abstracto. "Hacia el final de su vida llega a una gran síntesis, que puede apreciarse en algunas de las acuarelas incluidas en esta muestra", dijo a LA NACION Susana Smulevici, historiadora del arte y coordinadora general del área educativa en la Asociación Amigos del MNBA.

Esta institución, que semanas atrás se inspiró en Turner para montar la gala anual de recaudación de fondos para el museo, aportó cinco de los dieciocho millones que costó traer las acuarelas hasta la Argentina. Y aún resta compartir con Chile los gastos para que crucen la cordillera a mediados de febrero próximo, como parte de su recorrido itinerante.

Pactados en euros y libras antes de la devaluación, esos gastos explican en parte la reciente decisión gubernamental de comenzar a cobrar una entrada de cien pesos para las grandes exposiciones temporarias. Anunciada este mes, la polémica medida se estrenará con la muestra de Turner. El acceso será gratuito para todo público el día de inauguración, el miércoles 26 desde las 19, y los días martes, y todos los días para jubilados, menores de 12 años, personas discapacitadas y grupos educativos.

El esfuerzo de producción valdrá la pena según Andrés Duprat, director del MNBA. "Con su obra, de un realismo onírico y técnica brumosa –explica–, Turner dio inicio a una ruptura en la historia de la percepción visual en Occidente, recuperada tiempo después por el movimiento impresionista."

"Claude Monet y Camille Pissarro viajan a Londres en 1870, ven las obras de Turner en la Tate y se dan cuenta de que captar lo instantáneo tiene que ver con la atmósfera", explica en ese sentido Smulevici mientras señala una de las acuarelas, en la que se puede advertir la sutil representación de la lluvia mientras cae sobre un valle. "Turner puede llegar a materializar el aire húmedo –observa entusiasmada–. No sólo es importante para los impresionistas, sino también para el futuro del desarrollo del paisaje."

La muestra del MNBA incluye la obra El artista y sus admiradoras, de 1827, en la que se ve a un pintor retratando a un grupo de mujeres. Esa escena fue recreada por el director de cine Mike Leigh en la película Mr. Turner (2014), protagonizada por Timothy Spall. El film muestra también la manera en que Turner, según cuenta la leyenda, se ató al mástil de un barco durante horas para ser testigo privilegiado de la fuerza de la naturaleza.




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