De nadadora olímpica a fotógrafa: Delfina Pignatiello inaugura su primera muestra
Tras su retiro del alto rendimiento, presenta “Ninfas”, una serie de imágenes subacuáticas que exploran el cuerpo y el vínculo entre mujeres
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A Delfina Pignatiello no le gusta definirse. Le resulta odioso tener que reducirse a una sola palabra: “Trato de no encasillarme”, dice a LA NACION. Durante un tiempo fue una de las nadadoras más destacadas de la Argentina, pero hoy, a los 25, prefiere pensar la fotografía como el lenguaje que mejor expresa quién es. “Me sigo sintiendo nadadora, porque sigo nadando todas las semanas. Pero la fotografía es el lenguaje que mejor representa mi manera de expresarme”.
La historia de Pignatiello es conocida. Campeona panamericana en Lima 2019, donde ganó tres medallas de oro, posee además cuatro récords argentinos absolutos en 200, 400, 800 y 1500 metros libres (estos dos últimos también a nivel sudamericano) y representó al país en los Juegos Olímpicos de Tokio. Durante años, su nombre estuvo asociado al alto rendimiento y a la exigencia extrema, pero también a la exposición. Desde muy joven, su carrera se desarrolló bajo la mirada pública, entre expectativas deportivas -fue catalogada como una “joven promesa”- y una presencia constante en redes sociales. En 2021 anunció su retiro. Tenía 21 años. Desde entonces, su vínculo con el agua no se terminó, pero dejó de ser un territorio de exigencia para convertirse en otra cosa.
Su vida tomó otro rumbo. Empezó a formarse en fotografía, publicó el libro Diarios de Delfín, donde reconstruye su experiencia en el deporte, y en el último tiempo profundizó su vínculo con la escritura en un taller con la autora Samanta Schweblin.

Mañana, a las 18, inaugurará en la Galería PHUYU (Esmeralda 988) Ninfas, su primera muestra individual, una serie de fotografías subacuáticas en las que retrata a un grupo de nadadoras artísticas suspendidas en el agua, entrelazadas como si formaran un único cuerpo. Con esta serie Pignatiello ganó el segundo puesto del Latin America Youth Award, en el concurso Walk of Water 2025 de One Water, un certamen internacional de fotografía organizado por UNESCO.

El proyecto, cuenta, es el resultado de una búsqueda que llevó más de un año. “Arrancó siendo una serie de retratos que hice con mi mamá, recreando unas fotos de cuando aprendí a nadar. Después empecé a querer retratar mujeres en el agua y la idea de Ninfas apareció muy clara en mi cabeza. Fue una producción compleja, con modelos, luces y todo un equipo. Siento que todo ese proceso fue necesario para llegar a esta obra”.

Las imágenes fueron tomadas debajo del agua y sin usar tanque de oxígeno. Sumergida junto a las modelos, Pignatiello fotografió en apnea, a una sola respiración. No fue una limitación técnica, sino una decisión. “Me habían recomendado usar tanque, pero decidí hacerlo sin. Quería sumergirme igual que ellas y trabajar desde la falta de oxígeno, mantener el pulso bajo el agua, estar suspendida en esa profundidad y captarlo desde ese lugar”, explica.
La exigencia física para poder realizar las fotografías bajo el agua no le resultó ajena. “Es parte de mí, viene de mi formación deportiva. Hoy la llevo a otros lugares. No quería solo buscar el resultado final de la foto perfecta, sino vivir la experiencia dentro del agua”.

Volver a ese elemento desde el arte implicó también resignificarlo. El agua, dice, es una presencia constante en su vida. “Me acompaña desde que nací y fue tomando distintas formas: primero el juego, después la competencia, después la exigencia extrema. Hoy es parte de mi obra”. Ya no es el espacio donde se mide contra otros, sino un territorio desde el que construye imágenes.
Pero Ninfas no es solo un regreso personal, sino también una reflexión sobre el vínculo entre mujeres. La sesión se realizó con un equipo técnico íntegramente femenino, una decisión deliberada que formaba parte del sentido del proyecto. “Fue muy transformador ver cómo caía el ego o la competencia que muchas veces aparece entre mujeres. Se generó algo muy genuino”, dice.

Después de años de exposición pública, la fotografía también le permitió correrse de ese lugar y ocupar otro. Ya no ser la observada, sino quien observa. “Hay muchas ganas de mostrar mi trabajo, pero desde otro lado. No mostrarme a mí, sino mostrar la obra. Al principio la cámara era como un escudo. Me permitía mostrar el mundo como yo lo veo, pero al mismo tiempo resguardarme”. Ese corrimiento, dice, define su presente. “El arte fue un refugio y hoy es mi lugar. Ya no es solo un refugio, sino el espacio desde donde parto para crear.”
Para agendar
Ninfas, de Delfina Pignatiello, podrá visitarse del 26 de febrero al 30 de abril en la Galería PHUYU (Esmeralda 988).
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