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Arte y Cultura

El argentino de los cien rostros que revive la historia de la fotografía

Celina Chatruc
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16 de octubre de 2019  • 00:48

"Yo tengo un problema de identidad muy grande, porque no conocí a mis padres", dice sin rodeos desde París Ricardo Martínez Paz, el argentino de los cien rostros. Desde el viernes próximo en Fototeca FOLA, una muestra lo presentará como protagonista de los principales hitos de la historia de la fotografía, cual Forrest Gump nacido con el don de estar siempre en el lugar justo y el momento indicado.

Andy Warhol según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Andy Warhol según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

Su amiga francesa Catherine Balet lo retrata como John Lennon besando a Yoko Ono, como Pablo Picasso posando para Robert Doisneau con su característica camiseta rayada o como uno de los freaks que tanto apasionaban a Diane Arbus. Es una selección de medio centenar de fotos, la mitad de las que produjeron juntos desde 2013, cuando todo comenzó como un juego.

Habituado a actuar desde pequeño en el garage de su casa en Coronel Pringles, donde recreaba obras de radioteatro, Martínez Paz se puso en la piel de cada personaje con la naturalidad de quien ya lo vivió todo. Y lo hizo con sus zapatos dorados, un sello de su particular estilo, lo cual inspiró el título de un libro y de la muestra que recorre el mundo: Looking for the Masters in Ricardo's Golden Shoes (Mirando a los maestros en los zapatos dorados de Ricardo).

Diane Arbus según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Diane Arbus según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

La increíble historia de este hombre de 79 años se tornó digna de Hollywood muy pronto, cuando se enteró a los siete por una maestra de que el apellido que figuraba en su certificado de nacimiento (Martínez) no coincidía con el de su familia (Bustamante).

"No lo hablé nunca con mis padres adoptivos. Sí con mis hermanos años más tarde, cuando empecé a rastrear mi historia. Sólo sé que me dejaron con ellos, pero no sé quién. En esa época había muchos secretos", cuenta ahora Martínez Paz mientras trabaja en un documental sobre su vida. Y aclara que adoptó ese "nombre artístico" entre los muchos que solía inventarse poco antes de mudarse a Buenos Aires, a comienzos de la década de 1960.

El legendario retrato de Yoko Ono y John Lennon por Annie Leibovitz según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
El legendario retrato de Yoko Ono y John Lennon por Annie Leibovitz según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

Trajo consigo la fotografía dedicada por Audrey Hepburn que aún conserva cual "ángel guardián" en su casa de Montmartre. La recibió a vuelta de correo, cuando decidió escribirle tras ver una nota sobre la actriz en la revista Life. "Yo ayudaba a mi padre en una carnicería, donde se envolvía la carne con papel de diarios y revistas. Así descubrí el mundo del cine y la moda", recuerda con tono jovial desde la ciudad que recorre a diario en bicicleta.

A la capital francesa llegó en 1977, tras haber vivido una era dorada en la escena cultural porteña. En el Museo Nacional de Bellas Artes trabajó como guardián de sala y asistente de Grete Stern -homenajeada ahora en su coproducción con Balet- para fotografiar obras de arte, y conoció a grandes artistas como Marta Minujín, David Lamelas y Delia Cancela. Lo que hoy define como una "época de bohemia maravillosa" tuvo como escenarios la mítica Galería del Este, el conservatorio de arte dramático y las comedias musicales de varios teatros que lo incluyeron en el elenco.

Grete Stern según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Grete Stern según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

Ya en tiempos de dictadura militar comenzaron a llegar desde Madrid las cartas de su amiga Cecilia Roth, instándolo al exilio. Sólo se detuvo en España un mes, aunque fue suficiente: vivió la intensidad de la "movida madrileña" junto a Pedro Almodóvar, Carmen Maura, Eusebio Poncela, Alaska y Miguel Bosé.

"No sé qué voy a hacer, pero será en París", decidió Martínez Paz mientras se alojaba en el departamento de otra amiga, la pianista Gladys Le Bas. Aunque aún no hablaba francés, manejaba bien el código universal de la noche. En el Café de Flore y en Le Club 7 se cruzaba con Paloma Picasso, Rudolf Nureyev o Yves Saint-Laurent. Alfredo Arias y Marilú Marini le ofrecieron su primer trabajo, como asistente de escena en el Teatro Montparnasse.

Nan Goldin según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Nan Goldin según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

Comenzó así una glamorosa carrera europea que incluyó una corresponsalía para revistas de Barcelona y la dirección artística en las agencias Kipa y Sygma, para las cuales cubrió los festivales de Cannes, Deauville y Venecia. Desde esa época frecuentó a grandes diseñadores como Jean-Paul Gaultier, Karl Lagerfeld y Christian Lacroix.

Fue en otro festival, el de fotografía en Arlés, donde nació el proyecto que ahora lo trae de regreso a la Argentina. Invitado por Balet, juntos comenzaron a ensayar allí las "fotos al estilo de". Hasta que una mañana en el hotel, cuando la fotógrafa vio que su amigo lucía una camiseta rayada mientras desayunaba, le acercó unos panes para recrear el célebre retrato de Picasso por Doisneau.

Robert Doisneau según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Robert Doisneau según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

A esa foto siguió una docena, inspirada en otros grandes fotógrafos, que Martínez Paz publicó en su cuenta de Facebook. A los elogios de su millar de contactos en la red social siguió la selección de la foto "estilo Diane Arbus" para un concurso en Londres, que derivó en un vernissage en la National Portrait Gallery, encuentros con el fotógrafo Martin Parr y el editor Dewi Lewis, y otros eventos que los condujeron al libro y a la primera muestra en una galería de París, hace tres años. Y a la lograda recreación de unas 120 imágenes icónicas que dejaron su huella en una historia de casi dos siglos.

"Desde muy chico quería ser actor, famoso. Siempre fui muy lanzado; buscaba el afecto en el afuera porque me faltaba. Una vez le dije a mi mamá que no quería ser una persona, que quería ser una fotografía en blanco y negro enmarcada", recuerda ahora Martínez Paz al repasar sus roles como actor, fotógrafo, "periodista frívolo" y modelo, y autodefinirse como "comunicador" y "performer".

"Todo el trabajo que he hecho tiene mucho que ver con mi resiliencia: en vez de estar en escena, yo mismo me puse en escena en la vida -dice sin aparente nostalgia-. He jugado todo el tiempo con mi imagen, con mi manera de vestirme... Por la falta de conocimiento de mi historia personal me fabriqué personajes, me fabriqué de nuevo en París, como una manera de no ser yo, de ser otra persona."

Edward Weston según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz
Edward Weston según Catherine Balet y Ricardo Martínez Paz Crédito: Gentileza FoLA

Muestras paralelas

Como ya es habitual en FOLA, junto con la muestra de Catherine Balet se exhibirán otras dos: El oeste oscuro, del fotógrafo estadounidense Bryan Schutmaat -curada por Pablo Cabado-, y el proyecto Vengan las flores, del platense Leo Vaca. "Empecé a comprar flores, hacer ramos, fotografiarlos y luego salir a venderlos", explica este último, que trabajó en LA NACION y fue premiado el año pasado por la Fundación Gabo. "Mientras tanto se quema la selva, se talan los montes y contaminamos de mil maneras el planeta -agrega-. Me hago preguntas y ruego por la salud de la Tierra. Ante el milagro. Con el ojo atento".

Para agendar:

Looking for the Masters in Ricardo's Golden Shoes, de Catherine Balet ; El oeste oscuro, de Bryan Schutmaat, y Vengan las flores, de Leo Vaca, en Fototeca FOLA (Godoy Cruz 2626), desde el 18 de octubre hasta el 1 de marzo.

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