
John Connolly en Buenos Aires: “Los escritores somos como urracas”
El creador del detective Charlie Parker revela que el final de la serie novelesca está cerca; de visita en la Argentina, presenta la vigesimotercera entrega: “Hijos de Eva”
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La nueva entrega de la serie del detective Charlie Parker, Hijos de Eva (Tusquets, $ 44.900), del escritor irlandés John Connolly (Dublín, 1968), está inspirada en un episodio que el autor vivió en la provincia de Salta, camino a Cafayate, cuando el auto que conducía lo dejó varado en la ruta, durante la noche. Tras ser rescatado por policías, y de regreso a la capital salteña, visitó el Museo de Arqueología de Alta Montaña, donde vio los cuerpos momificados de una adolescente y dos niños. “Una escena macabra y conmovedora -recuerda Connolly, en diálogo con LA NACION-. Los escritores somos como urracas. Buscamos cosas brillantes para robar y usar en el futuro”. Para practicar el idioma, dio la entrevista en español.

En la novela, la vigesimotercera de la serie del “detective hechizado”, que puede percibir la presencia de Jennifer, su hija muerta, el autor combina suspenso, terror y realismo mágico. Mientras él sigue la pista del novio desaparecido de una amiga artista, una misteriosa mujer inicia desde México un sangriento camino de venganza por el secuestro de cuatro niños. Presentará Hijos de Eva mañana a las 18.30 en la librería El Ateneo-Grand Splendid (avenida Santa Fe 1860), con el escritor Horacio Convertini.
Acompañado por su esposa, Connolly volverá a probar suerte por las rutas argentinas, esta vez rumbo al Calafate y Mendoza. Es la tercera vez que el autor visita el país; desde la primera, se puso al día con novelas de autores argentinos del género policial, como Sergio Olguín, Claudia Piñeiro y su amigo Nicolás Ferraro.
“Usé el episodio de Salta en combinación con recuerdos de un viaje que hice a Ciudad de México, donde alguien intentó venderme piezas precolombinas -revela-. Una novela detectivesca funciona mejor en un paisaje restringido, como pasa con las de Agatha Christie, pero una novela de suspenso requiere un espacio más grande. Trato de alternar una y otra; la próxima novela de Parker transcurrirá exclusivamente en Maine”.
-¿Hijos de Eva es una novela policial con perspectiva feminista?
-Un poco. El título proviene de una oración a la Virgen María; me gustó la contraposición entre la Virgen y una figura femenina monstruosa y vengativa. Me resulta difícil apartarme de mis raíces católicas y culturales. Si bien mis novelas están ambientadas en Estados Unidos, no quiero escribir como un estadounidense. Tengo un interés literario en lo sobrenatural, en la tradición de los cuentos de hadas, que es muy europea y también muy irlandesa. Y es difícil encontrar esta tradición en las novelas detectivescas de Inglaterra y Estados Unidos. En las mías hay una tensión creativa ante lo sobrenatural, entre lo racional y lo irracional.
-¿Siempre fue así?
-En mi juventud, cuando quería escapar de la expectativa editorial de que los escritores teníamos que abordar la historia de Irlanda y sus conflictos políticos y religiosos, la novela detectivesca norteamericana fue una manera de escapar, la posibilidad que tuve de un escape imaginativo del realismo literario. Y sigo sin querer escribir sobre la realidad irlandesa.
-¿Las novelas de Parker tienen tanto éxito en Estados Unidos como en Irlanda?
-Sí, a causa de la población en esos países. Pero en Alemania y en los países escandinavos tienen problemas porque los lectores allí son, en mi opinión, poco experimentales. Ellos prefieren una separación clara entre lo detectivesco y lo sobrenatural; no les gustan las mezclas. En América Latina pasa lo contrario; hay una gran aceptación de los mitos y las leyendas, tal vez por las raíces católicas que tenemos en común.
-¿Nota semejanzas entre la literatura policial de Irlanda y de la Argentina?
-En Irlanda, por muchos años no tuvimos confianza en la policía, a causa de sus conexiones con los ingleses. Es difícil ver una tradición de novela policial en el siglo pasado en Irlanda. Y en la Argentina y Chile pasa lo mismo: hay una desconfianza similar, a causa del pasado problemático en ambos países. En las novelas policiales, es más común que el protagonista sea un periodista o un detective privado. Puedo ver conexiones de autores argentinos con nuestra historia en Irlanda y con mis instintos creativos.
-¿Qué autores?
-He leído La fragildad de los cuerpos, de Sergio Olguín; novelas de Claudia Piñeiro, Guillermo Orsi y Ernesto Mallo; La habitación del presidente, de Ricardo Romero; y Matate, amor, de Ariana Harwicz, aunque su lengua es más personal, más parecida a la de un poema. A ella le pasó en España lo mismo que a Ed Sheeran en sus conciertos... Este domingo, los jugadores irlandeses protestaron contra Israel. Como dijo Bob Dylan, vivimos en un mundo político. Es difícil evitar las confrontaciones.
-¿Tienes un método de escritura?
-No me gusta planear mucho. Cuando escribo una novela, siempre me surge la idea para la siguiente, solo una escena, un tema o un personaje. Y escribo muy lentamente: mil palabras por día. Necesito escribir para descubrir a los personajes. Mi proceso tiene algo en común con la experiencia de los lectores. Tengo que avanzar paso a paso, muy lentamente. Algunos críticos o lectores que no entienden el género piensan que todo pasa por la trama, pero una buena ficción detectivesca se basa en los personajes. Releo los originales hasta doce veces antes de enviárselos a los editores. Es una manera de escribir muy difícil porque la duda siempre me acompaña en el esfuerzo creativo. Aunque he publicado cuarenta libros, escribir para mí es más difícil ahora que cuando era joven. No sé qué diría el joven John Connolly si me viera.
-¿Por qué no se adaptaron al cine o la televisión las novelas del detective Parker?
-Estamos en la mitad del proceso de la primera adaptación a una serie de televisión de Amazon. Tenemos como productores a los actores Colin Farrell y a Bryan Cranston, que están buscando a un director creativo para escribir el episodio piloto. Ellos no quieren hacer una temporada para cada libro sino usar distintos libros en, posiblemente, unas cinco temporadas.
-¿El final de Charlie Parker está cerca?
-Necesita una conclusión, y creo que podría cerrar la serie de novelas al mismo tiempo que se lance la adaptación para la televisión, en cinco años, más o menos. Aún tengo tiempo para decidir. No es sencillo terminar una serie sin hacer enojar a los lectores, pero quiero intentarlo.
-¿La hija de Parker, Sam, tomará su lugar?
-No lo sé. Es posible que continúe con el universo de los libros de Parker en Maine, aunque antes necesito matar a dos o tres personajes. Se revelarán muchos secretos en las novelas que vienen.
-¿De qué modo influye el catolicismo en su literatura?
-Expiación y redención son dos temas recurrentes en mi obra. En una novela de detectives, el héroe busca un poco de paz en su vida. Parker no es un hombre religioso, pero está literalmente embrujado: puede ver a su hija muerta y tiene una expectativa de reunirse con ella en el más allá. Sin embargo, quizás esta redención le sea negada por su hostilidad hacia Dios.



