La postal y el pasado
El sol apenas asoma y ella ya está caminando. No es un mero paseo de campo: aquí hay método, voluntad, precisión, constancia. El contraluz impide mayores detalles, pero no los necesitamos. Bastan la actitud de ese cuerpo, los bastones de senderismo, la ropa que se adivina eficientemente deportiva. Asistimos a un amanecer en el municipio alemán de Unligen, territorio ubicado sobre la sierra Jura de Suabia, al sur del Danubio. Los viejos traumas de la vieja Europa yacen en cada pedrusco que esta persona –presuntamente mayor, probable beneficiaria de las jubilaciones de aquel Estado de Bienestar hoy tan denostado– sacude con cada paso. Carnicerías entre francos y germanos, Guerras Napoleónicas, Segunda Guerra Mundial: mucho de eso impactó por aquí, en este mismo paisaje que hoy solo nos muestra una promisoria y bucólica postal.
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