Las cenizas de Juan José Sebreli quedaron al pie de una tipa centenaria en Plaza Constitución
Amigos, discípulos y lectores del filósofo cumplieron esta mañana su voluntad y lo recordaron en sus propias palabras y a través de anécdotas compartidas
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“¿Sabés qué diría Juan José si supiera que nos reunimos en la puerta de una iglesia para homenajearlo?”, bromeó el director del Archivo General de la Nación, Emilio Perina, con el abogado y escritor Marcelo Gioffré, albacea de la obra del filósofo Juan José Sebreli fallecido en noviembre de 2024, a los 93 años. Amigos, discípulos y lectores de Sebreli habían sido convocados este mediodía en el frente de la parroquia del Inmaculado Corazón de María, en Constitución 1077, a pocas cuadras de donde Sebreli vivió con su madre hasta 1970. Gioffré trasladó las cenizas del escritor en una urna funeraria de madera lustrosa.

Por pedido expreso del autor de Dios en el laberinto, sus cenizas fueron depositadas en Plaza Constitución, al pie de una tipa centenaria, en el barrio donde había nacido, en 1930. “Por esta plaza Juan José caminaba con Carlos Correas y Oscar Masotta, pasaba cuando iba a la Facultad de Filosofía y Letras, cuando estaba en la calle Viamonte, o iba a Biblioteca Nacional de la calle México, a leer novelas”, dijo Gioffré antes de dar lectura al escrito de Sebreli, de 1982, cuando tenía 52 años, en el que solicitaba que su cuerpo fuera cremado y que sus cenizas fueran “arrojadas al viento”. Esto último no sucedió porque en Plaza Constitución soplaba apenas una brisa del este, según comprobó el ministro porteño Hernán Lombardi al echar al aire una hoja marchita.

El albacea agregó que por la misma zona Sebreli tenía encuentros homoeróticos (muchos están consignados en los diarios del escritor, aún inéditos) y que, en una ocasión, había sido detenido por la policía en pleno “levante” callejero. Agradeció a la ministra de Cultura porteña Gabriela Ricardes por apoyar la iniciativa de los herederos de dejar las cenizas del escritor en un espacio público. Los transeúntes que cruzaban la plaza este mediodía observaban con curiosidad al “comando sebreliano”, custodiado a distancia por dos agentes de la policía federal.

“Tuvo una vida plena, estuvo lúcido hasta su muerte, fue docente y echó raíces profundas en la memoria de la gente”, sintetizó la periodista y gestora cultural Cecilia Scalisi que llegó a la ceremonia acompañada por su esposo, el diplomático Maximiliano Gregorio-Cernadas, en cuya residencia Sebreli celebró varios cumpleaños. Para participar del regreso de Sebreli a su tierra natal, la escribana Liliana Lorente, que en la década de 1990 asistió a los cursos que Sebreli daba en su casa, viajó desde Rosario con su hijo, Ezequiel Telesca, que prepara un libro sobre las “tertulias” en el bar El Olmo que se hicieron a partir de 1992, todos los miércoles. En dos vitrinas del bar de la esquina de Santa Fe y Pueyrredón, epicentro de la comunidad gay desde los años de la última dictadura militar, se exhiben varios libros de Sebreli, entre otros, el póstumo Revoluciones. Temblores de una historia inconclusa.

También estuvieron presentes la escritora Alina Diaconú; el fotógrafo Facundo de Zuviría; Cristina Bazán, cuidadora de Sebreli por diez años y una de las herederas; Alberto Maldonado, amigo del escritor; Juan Carlos Balduzzi, administrador y heredero del filósofo; los cineastas Pablo Racioppi y Carolina Azzi, el editor de Penguin Random House Roberto Montes, las periodistas Susana Reinoso y Silvia Mercado; la directora del Museo Roca, Carolina Carman, que colabora con Gioffré en la organización del archivo de Sebreli; la artista Liliana Casanovas y el historiador Horacio Tarcus. “Con Gerardo Yomal, Laura Klein y Ricardo Aroskind, entre otros, éramos de la ‘camada izquierdista’ de Sebreli, que con los años renovó su auditorio”, sostuvo Tarcus. La mayoría expresó su pesar por la muerte del exministro de Cultura y Medios de Comunicación y exdirector del Colón, Darío Lopérfido.

La senadora Patricia Bullrich, que había anunciado su presencia, no pudo participar por la sesión en el Congreso por la ley de reforma laboral y el régimen penal juvenil que impulsa el Gobierno, pero envió sus saludos por un audio de WhatsApp. “Hubiera querido estar en este momento tan importante de la vida y la historia de Juan José; lo quería mucho y lo admiraba mucho”, indicó. Por los cortes de calles en protesta por la reforma laboral libertaria, amigas de Sebreli como Cristina Mucci, Josefina Delgado y Graciela Melgarejo llegaron con un poco de demora al acto, aunque pudieron intercambiar recuerdos a la sombra de la tipa centenaria con Liliana de Riz (que reveló que es pariente de Sebreli), Carlos Cámpora y Roberto Azaretto, entre otros asistentes.
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Las cenizas de Juan José Sebreli se esparcirán en Plaza Constitución el próximo viernes





