“Memorias del Juicio”: una muestra fotográfica rinde homenaje a los 40 años de una “condena histórica”
Se inauguró en la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires una exhibición de imágenes del histórico juicio a las juntas militares con 35 fotos de 23 fotógrafos
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A cuarenta años de la sentencia dictada por la Cámara Federal a las juntas militares de la última dictadura militar, que tuvo lugar el 9 de diciembre de 1985, se inauguró este martes la muestra fotográfica Memorias del Juicio. 40 años de una condena histórica, organizada por la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires y al cuidado de los fotógrafos María Bessone y Santiago Cichero. Se la puede visitar en la avenida Belgrano 570, de lunes a viernes, de 10 a 17, hasta el 24 de marzo.
La muestra reúne 35 imágenes en blanco y negro de 23 fotógrafos, no solo con escenas de la sala de audiencias del Juicio a las Juntas y sus protagonistas (los seis jueces, los acusados, el fiscal Julio César Strassera, el fiscal adjunto, Luis Moreno Ocampo, y los sobrevivientes de las atrocidades del terrorismo de Estado), sino también de las calles porteñas y, en un dispositivo diseñado por Janine Smirnoff, de 48 testigos en la Causa 13. Hay fotos de Alejandro Cherep, Daniel Muzio, Eduardo Longoni, Enrique Shore, Marcelo Ranea, Roberto Azcárate y Tony Valdez, entre otros. Los curadores no hallaron en los archivos imágenes de fotógrafas.
Las imágenes fueron seleccionadas de archivos e instituciones como Fototeca ARGRA, la Fundación CIFHA (Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino), Memoria Abierta, la editorial Perfil (que publicó Diario del Juicio) y el archivo de Télam.
Con motivo de la inauguración, se hizo un panel en el que participaron Moreno Ocampo, la historiadora Camila Perochena, el investigador del Equipo Argentino de Antropología Forense, Carlos Somigliana, el fotógrafo Julio Menajovsky; en representación de Estela de Carlotto (que no pudo participar, aunque envió una carta a los organizadores), Claudia Poblete, de Abuelas de Plaza de Mayo, y la directora general de Acceso a Justicia y Derechos Humanos de la Defensoría, Silvina Pennella, que advirtió que el 40° aniversario del Juicio a las Juntas se da en un contexto político “atravesado de discursos negacionistas de una notoria regresividad en materia jurídica”.
Moreno Ocampo, que ponderó la estrategia jurídica de Strassera, disintió con Pennella. “No estoy de acuerdo en que estemos mal en la Argentina de hoy, lo hicimos bien y seguimos bien”, dijo, en referencia a la posibilidad de tener opiniones diversas en democracia. “Estoy acá, celebrando eso”, expresó. Se mostró preocupado, en cambio, por la política de Donald Trump de involucrar a las fuerzas armadas en la proteica lucha contra el narcotráfico.
En parte, los panelistas atribuyeron la importancia que cobró este año el 40° aniversario a la película Argentina, 1985, de Santiago Mitre. “El juicio fue madurando en la conciencia de la gente”, sostuvo Somigliana, que integraba el juvenil equipo de la fiscalía. Poblete se manifestó honrada de formar parte del “traspaso generacional” en Abuelas de Plaza de Mayo.
Menajovsky llevó el presente al debate. “No queremos Pablos Grillos ni José Luis Cabezas en la tarea de los fotógrafos”, alertó sobre la actuación de las fuerzas de seguridad y las mafias. También dijo que el Juicio a las Juntas había dado “identidad” al fotoperiodismo argentino. Sus colegas Daniel Merle, Rafael Calviño, Ricardo Ceppi, Pablo Lasanky y Silvio Zuccheri estaban entre la audiencia.
Perochena habló de “tres momentos” del “eclipsamiento” de la importancia del Juicio a las Juntas en la sociedad: el alfonsinismo, con las leyes de obediencia debida y punto final; el menemismo, con los indultos a los jefes militares, y el primer kirchnerismo, en su afán de refundación en la política de derechos humanos. “Ningún otro país en la historia había juzgado en un contexto de transición, con justicia doméstica, a quienes habían violado derechos humanos; eso hace del juicio algo inédito, pero al mismo tiempo ordinario porque se usaba la justicia doméstica y los mecanismos legales ordinarios”, resumió la historiadora.
En diálogo con LA NACION, amplió su perspectiva. “Las leyes de punto final y obediencia debida durante la presidencia de Alfonsín hicieron que su gobierno quedara asociado a esas leyes, más que a la posibilidad de hacer justicia que había habilitado el Juicio a las Juntas -dice Perochena-. En los años de Menem, con los indultos, la idea de democracia empezó a estar relacionada con la de reconciliación. Lo que se puede leer en indultos es una interpretación según la cual el Juicio a las Juntas era entendido como un intento de venganza. Entonces, los indultos lo que hacían era una sociedad en la que primara la reconciliación. Durante el kirchnerismo, cuando en 2004 Néstor Kirchner dice que viene a pedir perdón por el ‘silencio del Estado’ durante veinte años, se niega el rol que tuvo el gobierno de Alfonsín, algo que se evidencia en el reemplazo del prólogo del Nunca Más. Se produce una marginación del Juicio como un hito político para mostrar el carácter refundacional del kirchnerismo, con lo que el Juicio queda invisibilizado. Lo que pasó con la película Argentina, 1985, en la cual el Juicio resucita, es algo más excepcional que gradual en la historia argentina: el hecho de que reaparezca toda la memoria del Juicio con la fuerza en que lo hizo en ese momento”.
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